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PRENSA

Aumenta impunidad

Adriana Amezcua

La posición de México en su índice de impunidad ha empeorado.

De acuerdo al informe “Ataques a la Prensa. Periodismo bajo fuego cruzado en 2013” elaborado por el Committee to Protect Journalists (CPJ, por sus siglas en inglés), el país se encuentra en el séptimo lugar, de 60 naciones evaluadas, con los peores registros en la lucha contra la violencia letal contra la prensa. 

Esta medición se enfoca en los naciones donde es común que asesinen a los periodistas y los responsables continúen impunes.


Feb 13, 2014
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En Estados Unidos también ha habido un efecto muy dañino en la libertad de prensa en lo referente a los espionajes masivos

La posición de México en su índice de impunidad ha empeorado.

De acuerdo al informe “Ataques a la Prensa. Periodismo bajo fuego cruzado en 2013” elaborado por el Committee to Protect Journalists (CPJ, por sus siglas en inglés), el país se encuentra en el séptimo lugar, de 60 naciones evaluadas, con los peores registros en la lucha contra la violencia letal contra la prensa. 

Esta medición se enfoca en los naciones donde es común que asesinen a los periodistas y los responsables continúen impunes.

La renovación de la presidencia no ha abonado para mejorar las condiciones en las que se ejerce el periodismo. La libertad de prensa está cercada por el peligro, la violencia y la impunidad.

A lo largo de 2013 la prensa “continuó siendo blanco de la violencia mientras cárteles de la droga rivales se enfrentaban entre sí y contra las fuerzas de seguridad pública y el Ejército en todo el país”.

También se indica que del 1 de junio de 2012 al el 31 de mayo de 2013, tres periodistas se vieron obligados a huir de sus hogares. Ello coloca a nuestro país  como uno de los que a nivel mundial cuenta con la mayor cantidad de periodistas exiliados. 

La evaluación de nuestro país no es alentador. El organismo internacional que de forma independiente promueve la libertad de prensa en el mundo cataloga a México como “uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer del periodismo”. Desde 2007 en su territorio han sido asesinados o desaparecido más de 50 periodistas.

Investigaciones ‘malogradas’

En su informe presentado en Nueva York el pasado 12 de febrero, el Committee to Protect Journalists observa que la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos en contra de la Libertad de Expresión –dependiente de la Procuraduría General de la República (PGR)– ha dilatado el ejercicio de sus nuevos poderes. 

Refiere que aunque en agosto pasado el fiscal especial oficialmente se hizo cargo de su primer caso, para fines de 2013 no había acusado ni procesado a nadie vinculado con algún asesinato de periodistas. 

El CPJ informa haber documentado al menos “dos investigaciones malogradas en torno a ataques contra periodistas que dejaron un saldo de un muerto y un herido”. 

Destaca, por ejemplo, las “serias irregularidades” emanadas del proceso contra un sujeto condenado en abril pasado por el homicidio de Regina Martínez Pérez, corresponsal de la revista Proceso, acaecido en abril de 2012. “Dos meses después, la sentencia fue anulada”, subraya. 

Otro caso que menciona es el del juez que en septiembre pasado “desestimó las acusaciones contra uno de los pistoleros implicados en el intento de asesinato contra el director de la revista Zeta, J. Jesús Blancornelas”. Un hecho que tuvo lugar en 1997.

También en su informe 2013, el Committee to Protect Journalists incluye un capítulo sobre los grupos armados que controlan Neza y la prensa en suburbios del Distrito Federal.

El reporte elaborado por el periodista Mike O’Connor, (representante en México de CPJ que falleció a fines de diciembre pasado) apunta que en el ayuntamiento de Nezahualcóyotl, Estado de México, “la prensa, los reporteros locales y aquellos que escriben para periódicos nacionales, no cubren la información referida a notas como ésa porque, afirman, están amenazados. Por lo tanto, el público desconoce que la policía afirma que acá hay sicarios en las calles”.

En su texto O’Connor narró cómo un funcionario policial de rango medio le reveló que hace unos cuatro años “los líderes de Neza simplemente ‘entregaron’ la ciudad a la Familia Michoacana, uno de los principales carteles de la droga del país, para dejarla descontrolarse con las ventas de drogas, los secuestros y la extorsión indiscriminada de empresas. 

“Resulta interesante observar –apuntó el defensor de periodistas– que es ése el mismo modo en que los periodistas la describen. Utilizan el mismo término ‘entregaron’, o a veces ‘cedieron’, o quizás ‘vendieron’. Los periodistas afirman que no pueden escribir sobre esto porque serían asesinados”.

Los distintos problemas que aquejan a América

El exhaustivo informe sobre el estado de la libertad de prensa en el mundo cuenta con estadísticas de más de 60 países y ensayos analíticos sobre la situación que se vive en cada uno de estos territorio

“En las Américas hay distintos problemas”, dice Carlos Lauria a Reporte Indigo. “Por un lado está la violencia de organizaciones del crimen organizado que, como en México, asesinan y desaparecen a periodistas y producen un clima de censura”.

Operan también en países como Honduras, Guatemala. En Colombia están los casos de los periodistas atacados por distintos actores del conflicto armado. 

En cambio en Brasil, acota el coordinador para las Américas del CPJ, la violencia está presente en lugares alejados de los grandes centros urbanos donde los ataques se dirigen contra periodistas que cubren crimen, narcotráfico, corrupción política.

En este punto, Lauria revela una diferencia: que en la nación gobernada por Dilma Vana Rousseff “se han producido progresos importantes en materia de resolución de casos (vinculados a asesinatos de periodistas)”.

Por otro lado, alude a los gobiernos electos por el voto popular que están debilitando a las instituciones de la democracia, incluida la prensa.

“En un intento por restringir los espacios de disenso y al mismo tiempo controlar el flujo informativo, aquí Venezuela es tal vez el caso más notable, seguido de Ecuador”.

En Estados Unidos también ha habido un efecto muy dañino en la libertad de prensa en lo referente a los espionajes masivos. 

La capacidad del gobierno para almacenar datos y el contenido de las comunicaciones socava la posibilidad de que los periodistas puedan proteger sus fuentes, según Lauria.

Precisa que la magnitud del espionaje digital perpetrado por la NSA (la agencia nacional de seguridad, por sus siglas en inglés) “ha puesto en duda el compromiso de este país con la libertad de expresión… y ha sentado un muy mal ejemplo para el resto del mundo”.

Los principales indicadores en materia de libertad de prensa a nivel mundial siguen siendo muy altos: 70 periodistas cayeron en 2013 en cumplimento de su labor. Siria se ubica como el país más letal para los comunicadores, seguido por Irak y Egipto que registraron una escalada en este sentido.

También hay un número alto de periodistas encarcelados por ejercer su labor. Aquí Turquía es el que ostenta el mayor número de periodistas presos y lo siguen de cerca Irán y China.

El CPJ no registra periodistas encarcelados en América Latina, en el continente el único registro que se tiene es el de un bloguero de Alabama. 

“Así que Estados Unidos en ese sentido también refleja problemas en materia de libertad de prensa”, comenta.


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