En una semana, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) pasó de ser el máximo órgano fiscalizador del país a uno de dudosa credibilidad y el cual está por ser investigado tras los cuestionamientos del presidente Andrés Manuel López Obrador.

La ASF publicó su revisión de la cuenta pública el sábado 20 de febrero, donde señaló que la cancelación del NAIM tendría un sobre costo de 232 por ciento. Fue hasta el lunes 22 de febrero, que el primer mandatario acusó que “exageraban” y su gobierno “tenía otros datos”.

Urgió a que la Auditoría rectificara, “porque le están dando mala información a nuestros adversarios, y yo creo que no deben de prestarse a esas campañas”.

Ese mismo día en la noche, la ASF en un comunicado, reconoció que existían inconsistencias en la cuantificación realizada.

El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, el 23 de febrero en su cuenta de Twitter, publicó un video en donde dijo que tras una revisión inicial al informe, “cuando menos el 75 por ciento de lo reportado respecto a la cancelación del NAIM, es erróneo. Cometieron errores básicos de contabilidad financiera, algo sorprendente en una institución tan profesional como la ASF”.

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A mitad de semana, el primer mandatario celebró que rectificara la Auditoría, pero rechazó que los presionaron o los “doblaron”.

Reiteró que la ASF se equivocó en sus cuentas, lo que fue aprovechado por medios de comunicación nacionales y del extranjero que están en contra de su gobierno.

“Tenían un festín con este asunto, porque es temporada de zopilotes y pensaban que ya nos habían descubierto”, acotó.

Fue el jueves 25 de febrero que el presidente de la República envió una carta a Dulce María Sauri Riancho, presidenta de la Cámara de Diputados, para solicitarle investigar a la ASF, ya que el informe “tendencioso y falso”, con “intencionalidad política”, buscó dañar a su gobierno y “complacer a nuestros opositores”.

Evitó opinar sobre la responsabilidad que tendría el auditor David Colmenares Páramo y aclaró que era un tema personal y no podían “dejar pasar un asunto así”.

Al cerrar la semana, el presidente mantuvo sus señalamientos de que el informe de la cuenta pública de 2019, que está plagado de “irregularidades”, “hecho de mala fe”, “es falso” y “tendencioso”, puso en “ridículo” a la ASF.

Enfatizó que es necesario que se realice una limpia al interior del órgano fiscalizador y rechazó los señalamientos de que se busca minar a la Auditoría.

“Una institución que se equivoca, entre comillas, de esa manera, cómo se va a decir que se mina, creo que lo más correcto es decir que se autodestruye”.

En la mañanera, exhibió notas de medios de comunicación que “estaban al servicio del régimen de corrupción” que publicaron el informe erróneo de la Auditoría.

“Lamentable y vergonzoso que exista esto en los medios de información, ahora van a decir que la culpa es de la Auditoría, pero estaban esperando, ¿qué no pudieron constatar, revisar la información, sobre todo los analistas, los intelectuales?”, cuestionó.

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