Andrés Roemer, escritor y embajador de Buena Voluntad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) lleva más de seis acusaciones por violación y abuso sexual contra mujeres a quienes engañó para, presuntamente, ofrecerles oportunidades laborales.

En 2019, la comunidad de Periodistas Unidas Mexicanas (PUM) compartió, por lo menos, tres denuncias anónimas de abuso sexual contra el escritor; sin embargo, fue hasta hoy cuando la mayoría de las mujeres decidieron dejar el anonimato para contar sus testimonios y otras más salieron a la luz.

Una de las primeras denuncias exhibidas es de la comunicóloga Talia Margulis, quien afirma que Roemer abusó sexualmente de ella hace alrededor de diez años cuando trabajaba con él en La Ciudad de las Ideas.

En una ocasión, narra, el sujeto la citó en su casa ubicada cerca de la Plaza Río de Janeiro, en la colonia Roma, para hablar sobre trabajo. Ya en el lugar, le ofreció una copa de vino y se le acercó para hacerle insinuaciones.


“Platicábamos sobre mi carrera, la cual yo estaba cursando, y de pronto a mitad de la plática me dijo: qué ricas chichis tienes. Le dije que yo no venía a eso y me disculpaba si estaba dando otra imagen distinta… se disculpó y seguimos para que ahora me preguntara si estaba depilada. En ese momento me paré y me fui”.

Otra de las víctimas es la periodista Monserrat Ortiz, colaboradora en Reporte Índigo, quien acusó a Roemer de abusar sexualmente de ella en 2017, cuando el hombre la citó en su casa bajo el engaño de que le conseguiría una oferta laboral en su organización.

“Conocí a Andrés Roemer en 2017 cuando era reportera en ADN40 y me pidieron, junto con otra periodista, entrevistarlo para hacer una nota sobre la Ciudad de las Ideas. Yo tenía 23 años”.

Tras la entrevista, Roemer la contactó por Facebook para concretar una reunión en su casa, donde le ofrecería un empleo como colaboradora suya. Pero eso nunca sucedió. El hombre abusó sexualemente de ella bajo la amenaza de que, si no accedía, haría que la despidieran de Grupo Salinas.


“Roemer me explicó que era un gran amigo del señor Ricardo Salinas Pliego, dueño de la empresa donde yo trabajaba, y podía hacer que yo creciera mucho en el medio… pero si no cooperaba también podría hacer que me corrieran cuando él lo deseara”.

Tras la violación le entregó 7 mil pesos y varios dólares, indicándole que utilizara ese dinero para comprarse “un vestido caro” y ponérselo en un segundo encuentro.

“Le cuestioné por qué no respetaba a su esposa. Él me dijo que ella ya sabía las cosas que hacía y tenían una relación abierta. Llegué a mi casa a vomitar. Durante los siguientes meses tuve las crisis de ansiedad más fuertes de mi vida”.

La tercera víctima salió a la luz este 15 de febrero. Se trata de la bailarina Itzel Schnaas, quien publicó un video donde describe la forma en que Roemer la abusó sexualmente en su casa de la colonia Roma, en 2019, luego de que el sujeto la citara para que ella pudiera presentarle un proyecto de trabajo.

“Si yo hubiera podido escoger, mi esposa hubiese sido bailarina”, le dijo Roemer antes de abusar de ella.


“Empezó a acariciar mis piernas, a masajear mis piernas cerca de la ingle y a tocar su pene. Tocar, excitar o masturbar. A veces hacen falta precisiones y no las tengo. Para mí fue un poco de todo”.

También a ella le entregó dinero para que se comprara ropa.

“Andrés Roemer colocó unos miles de pesos frente a mí, y me dijo, a nuestra próxima reunión llegas con una falda que yo te haya comprado. Así se despide el doctor, no sin antes sumar besos y caricias atrevidas o faltas del más mínimo respeto”.

La bailarina acudió a la Unidad de Género de Grupo Salinas para iniciar una investigación contra Roemer, que determinó que el hombre es “un violentador sexual patológico que atenta contra mujeres”.

“Habrás de ser ruin y miserable”, señaló la bailarina.


“Habrás de tener miedo tú a nosotras porque estoy segura que muchas mujeres se van a sumar a esta denuncia. Estoy segura de que vamos a lograr cuestionar tu prestigio y entrecomillar tu nombre. Ya basta”.

Este es su modus operandi

Según los testimonios de las mujeres, Roemer las busca para hacerles propuestas laborales y las cita en su casa para “hablar de trabajo”. Una vez en su domicilio, las encierra ahí y se deshace de sus trabajadores domésticos y choferes para quedarse solo con ellas.

Posteriormente les ofrece bebidas alcohólicas, se les acerca y les hace insinuaciones sexuales para después abusar de ellas. Finalmente, les entrega dinero en efectivo.

Además de ellas, existen otras tres denuncias que todavía permanecen en anonimato: la primera, de una mujer que años atrás tuvo que ir a su casa a recoger unos libros, donde el sujeto la encerró como a las otras y se masturbó frente a ella.


“Me empezó a platicar acercándose cada vez más hasta que se sacó el pene y empezó a masturbarse. Yo no supe qué hacer, lo vi con cara de asco sin poder moverme de ahí, supongo que debió haber terminado porque hizo unos ruidos asquerosos hasta que se metió el pene de nuevo al pantalón”.

Otra es de una estudiante universitaria que fue a su domicilio a entrevistarlo para un ensayo, donde el sujeto desvió la entrevista para halagar su aspecto físico e intentó besarla por la fuerza.


“Me intentó besar un par de veces y yo lo esquivé volteando la cara, a lo que respondió que no entendía por qué me negaba su iba vestida así… me quedé muda intentando volver a la entrevista, pero me preguntó que si era lesbiana porque, si no, no entendía por qué me negaba”.

La tercera denunciante contactó a Reporte Índigo y, aunque aún no quiere hacer su identidad pública, ha confirmado que Roemer abusó sexualmente de ella exactamente de la misma forma en que lo hizo con las otras mujeres.


“Estoy harta de ver su cara por todos lados y que la gente crea que es una persona honorable, es un depravado que arruina vidas. Después de lo que me pasó, yo estuve más de dos semanas llorando, con depresión y paranoias. A la fecha no lo puedo superar”.

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