Este domingo, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) rechazó la opción de adelantarse al Zócalo abordando uno de sus automóviles Jetta, colocados sobre Reforma a la altura de la calle París, frente al Senado de la República. Por lo que siguió a pie el resto del recorrido hasta poder ingresar a la Plaza de la Constitución por la calle Madero.

Tras encabezar la multitudinaria del Ángel de la Independencia hasta el Zócalo de la Ciudad de México, el presidente AMLO bautizó como “humanismo mexicano” el movimiento político que impulsa con su denominada cuarta transformación. Planteando los principios históricos que sustentan su definición teórica.

Tras casi seis horas de marcha sobre un paseo de la Reforma repleto de gente, el primer mandatario tuvo energía para dar ofrecer más de una hora de informe con motivo de su cuarto aniversario de Gobierno. Aprovechando el escenario para bautizar su movimiento político, argumentando también se debe definir en el plano teórico lo que se realiza en acciones.

“Mi propuesta será, o sería, humanismo mexicano porque sí tenemos que buscar un distintivo, humanismo mexicano, no sólo por la frase atribuida al literato romano Publio Terencio, de que nada humano nos es ajeno, sino que nutriéndose de ideas universales lo esencial de nuestro proyecto de nuestra grandeza cultural milenaria”, anunció López Obrador.

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Respecto a las directrices de este movimiento, dijo que “en lo político, no aceptamos el derrotismo” y evocó tanto al independentista Miguel Hidalgo, proclamó que “el pueblo que quiera ser libre, lo será”. Así como al revolucionario Francisco I. Madero, quien defendió la democracia pues, “México estaba gobernado por una tiranía”.

AMLO deja su Jetta para llegar al Zócalo

De igual manera, retomó los principios democráticos de Madero para sustentar sus planteamientos económicos respecto a que “el progreso, sin justicia, es retroceso. Nuestra tesis es que no basta el crecimiento económico”. Considerando su propia consigna de “por el bien de todos, primer los pobres”, como la esencia de la política por su carácter humanista.

Bajo esa premisa, planteó que el principio social de su “humanismo mexicano” retoma el “solo el pueblo puede salvar al pueblo” de Ricardo Flores Magón y el “con el pueblo, todo, sin el pueblo, nada” de Benito Juárez. A los que sumó que “nada se logra sin amor al pueblo”, y como este defiende a la cuarta transformación, su Gobierno no puede traicionarlo.

López Obrador cerró su discurso con una invitación a sus seguidores para que “sigamos haciendo historia, continuemos impulsando el cambio de mentalidad, la revolución de las conciencias, hagamos realidad y gloria el humanismo mexicano”. Levantando una ovación por parte de los asistentes a la Plaza de la Constitución que concluyeron la movilización con tres “Viva México”.

Respecto al recorrido, el primer mandatario salió de Palacio Nacional a las 8:58 de la mañana por la calle de Corregidora y a las 9:18 se encontró con sus corcholatas: Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López para dar inicio al recorrido rumbo al Zócalo. El cual se dificultó por la afluencia de gente que participó sobre el paseo de la Reforma.