El presidente López Obrador (AMLO) no sólo adelantó a mitad de su gobierno la sucesión presidencial, también le imprimió su sello. A diferencia de los gobiernos del PRI, en donde al sucesor se le conocía como “el tapado”, en la denominada cuarta transformación él se asumió como el “destapador” y a los aspirantes de Morena a 2024 los llamó “corcholatas”.

“Soy el destapador y mi corcholata favorita será la del pueblo, esa es la regla”, dijo el 12 de abril del año pasado, cuando también enfatizó que la encuesta es el mejor método para elegir al candidato o candidata

Además, AMLO no solo palomea a los presidenciables del Movimiento de Regeneración Nacional, en sus mañaneras habla de los que podrían darle batalla a la 4T y presume que en su movimiento hay relevo generacional a diferencia de la oposición que no tiene figuras.

Sin embargo, conforme pasan los días, la lista para sucederlo se depura. Públicamente, López Obrador ha rechazado que tenga en Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la Ciudad de México, a su candidata favorita.

El 5 de julio de 2021, el primer mandatario dijo que tenían posibilidades Sheinbaum, Marcelo Ebrard (SRE), Juan Ramón de la Fuente, embajador ante la ONU, Esteban Moctezuma embajador de México ante Estados Unidos, y las secretarías de Economía, Tatiana Clouthier, y de Energía, Rocío Nahle.

Desde que su paisano Adán Augusto López Hernández dejó la gubernatura de Tabasco para asumir el cargo de secretario de Gobernación, se sumó a las “corcholatas”, incluso, en un encuentro de López Obrador con diputados, le gritaron “Presidente” a López Hernández.

El 17 de mayo, en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, López Obrador apapachó a Sheinbaum por los buenos resultados que tiene en materia de seguridad en la capital del país.

“Quiero mucho a Claudia y Adán, imagínense es mi paisano, Marcelo está haciendo un trabajo de primera”, comentó entre risas al señalar que Zoé Robledo (IMSS) también podría aspirar.

Justificó que los secretarios de Estados y otros funcionarios realicen activismo político durante el fin de semana mientras cumplan sus funciones, “si no tienen ocupación o ya hicieron su tarea y no le cuesta al gobierno pueden hacerlo”.

Ese día, el canciller Ebrard no fue convocado a asistir a la mañanera, aunque estuvo en la reunión matutina del gabinete de seguridad y esperó a López Obrador para desayunar y hablar sobre la Cumbre de las Américas.

Ayer en la conferencia matutina AMLO sumó a Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Seguridad.

Entre los punteros en la carrera presidencial se mantienen Sheinbaum, Ebrard y López Hernández.

Al que el presidente AMLO ha relegado es a Ricardo Monreal, coordinador de los senadores de Morena, quien constantemente expresa su intención de participar en la sucesión, pero tiene meses que no visita Palacio Nacional y rechaza el método de encuesta para elegir al candidato presidencial.

En cuanto a sus probables rivales, el primer mandatario del país también ha dado a conocer sus nombres.

El 29 de abril comentó que la oposición podría nombrar a un candidato de entre un grupo de políticos, empresarios o a periodistas como Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI; Marko Cortés, del PAN; Margarita Zavala; el gobernador de Yucatán, Mauricio Vila, Damián Zepeda; Carlos Loret de Mola, Chumel Torres, Denisse Dresser, Carmen Aristegui y hasta Diego Fernández de Cevallos.

El 18 de mayo actualizó la lista con Claudio X. González; los gobernadores priistas de Oaxaca y Estado de México, Alejandro Murat y Alfredo del Mazo; Lilly Téllez y Gabriel Quadri.

A los que no ha mencionado, pero han expresado sus intenciones de participar son el priista Enrique de la Madrid y el panista Ricardo Anaya.

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