Los llamados montadeudas podrían estar buscando otra ciudad importante del país para comenzar con su esquema de robo de datos personales para hacer extorsiones.

“Lo importante es destacar que la punta del iceberg puede ser la Ciudad de México, pero tenemos una gran cantidad de contextos urbanos con una gran capacidad o un gran mercado de población que podría ser víctima. Tenemos urbes importantes como Tijuana, Guadalajara, León y Monterrey, en las que estos diferentes esquemas podrían empezar a expandirse”, explica Juan Manuel Aguilar, integrante del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede).

En agosto pasado, la autoridad capitalina realizó una serie de cateos contra inmuebles en los que operaban los llamados montadeudas. La Fiscalía de Justicia capitalina hizo 27 detenciones y requisó 300 teléfonos celulares con los que se hacían cobranzas ilegales.

Reporte Índigo habló con académicos y con varios integrantes de la Policía Cibernética, quienes a diario reciben este tipo de llamadas para hacer denuncias sobre delitos como fraudes y extorsiones a través de la tecnología.

Pandemia aceleró todo

La crisis sanitaria acrecentó las denuncias por delitos cibernéticos luego de que aumentó el uso de las plataformas digitales debido al encierro.

Ante la pérdida de empleos, las personas comenzaron a requerir de préstamos y diversas aplicaciones, que no estaban regidas por ninguna autoridad, comenzaron a aparecer en redes sociales ofreciendo a los ciudadanos una respuesta rápida para solventar sus apuros económicos.

“¿Cuántas personas no perdieron su empleo o vieron reducido su sueldo por las jornadas y las adversidades económicas que se enfrentaron. En ese sentido, creo que los montadeudas encontraron un esquema muy ventajoso de un sector de la población de la clase media con acceso a tecnologías importantes a través de las cuales podrían extorsionarlos”, explica el investigador Juan Manuel Aguilar.

En tanto, este esquema de engaños ya fue utilizado en la CDMX, donde se sigue un proceso legal, pero ello no inhibe que puedan aparecer en otros puntos urbanos importantes del país.

Francisco Javier Ruiz Velasco Toribio, adscrito a la Unidad de Policía Cibernética, explica que en caso de que aparecieran, se puede tomar la experiencia vivida en la capital del país para atacar el problema.

“No tenemos certeza, pero quizás para poder seguir operando, puedan ellos migrar su forma de operación a otro estado para que la Policía Cibernética de la Ciudad de México no pueda tener tanto alcance, al menos en lo físico, quizás sí de operatividad, en cuestión de inteligencia, pero no físico”, explica.

Montadeudas, actividad internacional

Este mismo esquema de engaños para obtener la información de los teléfonos celulares, se ha visto en diferentes países.

“Al ser una herramienta que se puede descargar en un dispositivo, es muy probable que esté operando en otros países. Tenemos el dato por noticias en fuentes abiertas que en Colombia operaba una situación así. Hemos visto en redes sociales comentarios donde dicen ‘ojalá que aquí en Argentina o en Chile tuviéramos operativos como los de la Ciudad de México’. Eso te da una una idea de que en otros países tenían la misma particularidad”, explica el investigador Francisco Javier Ruiz Velasco Toribio.

Considera que el caso de los montadeudas expuso que los delincuentes ya no se detienen cuando se trata de extorsionar a una persona mayor o una mujer.

“En el caso particular de las aplicaciones de préstamos, se detecta que el promedio de edad de los que operaban detrás de un celular tenían entre 19 y 25 años de edad. Se pierde esta ética, se pierde el respeto hacia la población femenina, estoy hablando de la madre o de la abuela, y justamente se genera este conflicto sin respeto hacia la ciudadanía en general”, explica el integrante de la Policía Cibernética.

Los estafadores prestan de dos mil hasta cinco mil pesos y comienzan a cobrar a los pocos días, una vez que hay situaciones de impago por parte de los usuarios, llegan las amenazas.

“Gran parte de la ciudadanía empieza a quedarse sin empleo y estas aplicaciones surgen como una solución, aparentemente viable, sin embargo, con el paso del tiempo, nos dimos cuenta de que estas aplicaciones tenían malas prácticas”.
Francisco Javier Ruiz Velasco ToribioAdscrito a la Unidad de Policía Cibernética

“Al momento de descargarse y generar los permisos, estas podrían inclusive llegar a tus contactos o imágenes de tu galería, lo que ocasionó que una vez que se vencía el plazo para pagar la deuda te llegaban mensajes en un tono primero de bajo nivel, sin llegar a una agresión, pero al pasar las horas, ni siquiera los días, estos mensajes subían de tono al grado de ofender, humillar y hostigar a la ciudadanía que había adquirido la aplicación y en su momento el efectivo”, explica Francisco Javier Ruiz Velasco Toribio.

Aquí comenzaba la pesadilla. Lo que seguía eran mensajes a todos tus contactos en los que aparecía una foto del usuario en el que se afirmaba que era parte de una red de trata de personas o un pedófilo. Todo era un montaje.

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