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ASISTENCIALISMO

Alimentación, el reto en Jalisco

Jonathan Ávila

Presentan al Congreso local una iniciativa que busca atacar el problema alimenticio que vive más de un millón de personas en el estado, y se hace énfasis en el desperdicio de más de 27 mil toneladas de alimentos al día en el país


Oct 23, 2017
Lectura 6 min
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Para los organismos internacionales el principal desafío de la segunda mitad del siglo 21 será tener seguridad alimentaria en la población, sobre todo a partir del contexto de grandes flujos migratorios, como expresó Irene Hoffmann, secretaria de la Comisión de Recursos Genéticos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés).

Así lo dijo durante el Simposio Internacional de Recursos Genéticos para las Américas y el Caribe, del 15 al 18 de octubre en esta entidad.

De acuerdo con los datos de la pobreza estatal 2016 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en Jalisco el 1.8 por ciento de la población está en extrema pobreza, cerca de 150 mil personas.

Significa que presentan más de tres carencias esenciales para cubrir un estilo de vida digno, y carecen de un ingreso suficiente para poder adquirir la canasta alimentaria. Actualmente el valor de la canasta alimentaria en México oscila entre los mil 422 pesos para el caso urbano y mil 14 pesos para la canasta rural, según datos del mismo Coneval.

El 15.4 por ciento de la población en Jalisco, es decir, cerca de un millón 239 mil personas, carecen de alimentación.

Para que el Coneval lo contemple en sus cifras de carencia en el acceso a la alimentación, ya sea por falta de dinero o recursos, un integrante del hogar evaluado en los últimos tres meses tuvo una alimentación basada en muy poca variedad; dejó de desayunar, comer o cenar; comió menos de lo que piensa que debería comer; se quedó sin comida; sintió hambre pero no comió; o comió una vez al día o dejó de comer todo un día.

A la basura

Cifras de organismos, entre ellos el Grupo Técnico de Pérdidas y Mermas de Alimentos, de la Cruzada Nacional Contra el Hambre:

27,000 Toneladas de alimentos son desperdiciados diariamente 37 Por ciento de los alimentos que se producen en el país no se consume 1.2 Millones de personas carecen de alimentación en Jalisco

 

 

 

Explotación de la tierra

En el simposio se trató de enfocar el tema en que la seguridad alimentaria afecta de forma importante en la generación de recursos alimenticios en detrimento del campo y la naturaleza.

Es decir, mientras las autoridades se enfocan en poder proporcionar el alimento suficiente para el consumo de la población, la tierra de la que se extraen los alimentos está empeorando de acuerdo a las condiciones de explotación de la misma y el cambio climático que se aproxima.

“Hoy enfrentamos una disyuntiva: cómo hacemos frente a una posible hambruna mundial y al mismo tiempo preservamos la diversidad biológica que resulta fundamental para la sustentabilidad?”, planteó durante el evento el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval.

El tema parece más escandaloso cuando se conocen las cifras del desperdicio de los alimentos, aquellos que la gente adquiere pero no consume y son desechados a la basura.

De acuerdo con autoridades federales, en México cerca de 27 mil toneladas de alimentos son desperdiciados diariamente, lo que quiere decir que alrededor de 9.8 millones van a dar a la basura casa año, reporta la Confederación Nacional de Comerciantes de Centrales de Abasto.

El 37 por ciento de los alimentos que se producen no se consume, a decir del Grupo Técnico de Pérdidas y Mermas de Alimentos, de la Cruzada Nacional Contra el Hambre.

Sin embargo, apenas en ocho entidades federativas –Baja California, Coahuila, Colima, Chihuahua, Durango, Quintana Roo, Sinaloa y Tamaulipas– existen legislaciones locales que contemplan este tema como una condición de regulación en la donación de alimentos y una adecuada inspección y control en el proceso para evitar que más alimentos se sigan desperdiciando mientras existen miles que no comen por falta de recursos.

“¿Es correcto permitir que en nuestro país y en nuestro estado mueran de hambre millones de personas, mientras se desperdician los alimentos que podrían permitirles comer bien? ¿Debe una institución mantenerse al margen ante las dificultades que tantas personas enfrentan cuando tratan de saciar su hambre?”, escribió Alberto Bayardo Pérez Arce, del Observatorio Legislativo del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente, en su columna de NTR Guadalajara el pasado 19 de octubre.

“Jalisco es un gigante alimentario en México con cosechas que se quedan sin levantar en los campos y toneladas de comida desperdiciada en supermercados, comercios, en las casas”

- Morris Schwarzblat

En la presentación del proyecto Jalisco sin Hambre

9.8 Millones de toneladas de alimentos van a dar a la basura cada año

 

 

Hay hambre y desperdicio

La semana pasada, un grupo coordinado por Morris Schwarzblat, director general de Ciencia y Desarrollo Tecnológico de Jalisco, llevó al Congreso Local una iniciativa denominada Jalisco sin Hambre.

La propuesta cuenta con el apoyo del Observatorio Legislativo, fondos del programa Fondos Mixtos del Consejo Nacional para la Ciencia y la Tecnología (Conacyt), autoridades locales y asociaciones privadas.

El proyecto busca que en una década el estado reduzca en un 50 por ciento la pobreza alimentaria que, según sus cálculos, atraviesa un millón 211 mil personas.

“Jalisco es un gigante alimentario en México, con cosechas que se quedan sin levantar en los campos y toneladas de comida desperdiciada en los supermercados, en los comercios, en las casas. Por una parte, hay hambre, por otro lado, hay exceso de alimentos, y la ciencia y la tecnología pueden ponerse al servicio de la gente”, dijo Morris Schwarzblat en la presentación de la iniciativa a los diputados locales.

La intención es que esta ley y el proyecto para reducir la pobreza alimentaria vaya por fases.

La cruzada

Planteamientos del proyecto Jalisco sin Hambre llevados al Congreso local:

Primera fase

> La prohibición del desperdicio de alimentos. Sin una sanción como medida temporal pues Jalisco no tiene todavía capacidad para recibir y redistribuir el grueso de los desperdicios alimentarios.

Segunda fase

> Se buscaría que el Instituto Jalisciense de Asistencia Social faculte su andamiaje institucional para que elabore programas de cultura de la donación y aprovechamiento.

Tercera fase

> Solicitar al Congreso local que dote de presupuesto al proyecto y se destinen recursos para el rescate de alimento en el campo, además de supervisar el uso de los recursos.


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