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Alessa Flores, la activista trans ‘que hizo lo que quiso’

Indigo Staff

Por Iván Ramírez

Alessa Méndez Flores, una activista en favor de los derechos de la comunidad transexual y de las sexoservidoras, fue asesinada en la Ciudad de México a sus 28 años.

Originaria de Tabasco, de acuerdo con la Procuraduría General de Justicia capitalina, su cuerpo fue encontrado el pasado jueves en el hotel “Caleta” (ubicado en la calle Juan de Dios Peza, colonia Obrera, delegación Cuauhtémoc). Su voz se apagó: fue estrangulada, indicaron los primeros reportes.


Oct 15, 2016
Lectura 5 min
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A sus 28 años Su cuerpo fue encontrado en el hotel "Caleta", ubicado en la calle Juan de Dios Peza, colonia Obrera, delegación Cuauhtémoc.

Por Iván Ramírez

Alessa Méndez Flores, una activista en favor de los derechos de la comunidad transexual y de las sexoservidoras, fue asesinada en la Ciudad de México a sus 28 años.

Originaria de Tabasco, de acuerdo con la Procuraduría General de Justicia capitalina, su cuerpo fue encontrado el pasado jueves en el hotel “Caleta” (ubicado en la calle Juan de Dios Peza, colonia Obrera, delegación Cuauhtémoc). Su voz se apagó: fue estrangulada, indicaron los primeros reportes.

El cuerpo fue velado por familiares y amigos en la funeraria “Rudiño” en la delegación Venustiano Carranza, mismo lugar donde fue velada también Paola, otra mujer trans asesinada a balazos el pasado 30 de septiembre.

Eran las seis de la tarde y apenas trece personas llegaban al sitio y el dolo comenzaba a asomarse. Sillones de vinipiel color café, dos sirios, un Cristo metálico y cuatro arreglos florales flanqueaban la base de donde sería colocado el féretro

En diciembre vería a su familia 

Alexa, como también era conocida en su estado natal, siempre fue “alguien que luchaba por sus sueños y nunca se metía con nadie” expresó a Reporte Indigo una tía materna quien por seguridad reserva su nombre.

Consciente de la vida que su sobrina llevaba-pues también ejercía el servicio sexual-expresa que su familiar terminó satisfactoriamente la preparatoria y que en este diciembre regresaría a Tabasco para ver a su familia.

Desde temprana edad, continúa su tía; Alessa nunca negó su preferencia sexual, “de hecho, hizo lo que quiso y se vestía como quería”, confiesa.

Alan Jesús Méndez Flores, era su nombre real, pero en el recuerdo de la comunidad transexual; Alessa será un tatuaje de palabras que no olvidarán.

“Fue un muchacho muy tranquilo. Tenía muchas amistades y trabajaba cortando cabello y cuando estaba allá (en Tabasco) trabajó en una tortería. No fue una persona que peleara con alguien”, narra su tía.

Las últimas palabras

El frío desplazó los rayos de sol que se introducían entre los ventanales del lugar. Pasa el tiempo y el impacto de esta muerte tararea entre voces de los presentes. Un amigo de la víctima (quien pide omitir su nombre) con los ojos visiblemente hinchados expresa:

“Era una persona muy luchona, optimista, demasiado inteligente y creativa. Cada que la invitaban a una conferencia estudiaba y estudiaba mucho”, plática con quebrada voz.

En un canal de YouTube que tenía así como en diferentes conferencias a donde era invitada, la joven transexual, “siempre le gustaba alzar la voz”, dice.

Mientras el cuerpo aún era embalsamado, a las 8:00 de la noche, amigos recordaban entre lágrimas los mejores momentos a lado de Méndez Flores mientras citan fragmentos de las últimas conversaciones que mantuvieron a su lado.

Ha pasado media hora y en un rincón se escucha el llanto de dos personas de la comunidad transexual; otros, comentan algunas hipótesis de quién habrá sido el asesino.

“Más activista que servidora sexual”

Daniela Cerón, integrante de la asociación Movimiento Diversidad Progresista (MDP), de donde Alessa era activista, expuso que tras la muerte de su compañera “ya no hay dignidad, escrúpulos”.

“Ella siempre traía su bandera que decía ‘Ni una muerta más’ y trabajaba junto con MDP para conseguir trabajos dignos para que las chicas no se arriesgaran tanto en la calle”, dice.

De Tabasco, Alessa emigró a Tamaulipas donde estuvo con su abuelo y aproximadamente llegó hace cuatro años a la Ciudad de México a vivir a la delegación Iztapalapa, indicó su colega activista.

El motivo por el cual Alexa llegó a la capital, detalla Cerón, fue el activismo más que el trabajo sexual.

Rechazada de un baño por ser transexual

En tanto, David Santiago, coordinador general de MDP, compartió que Alexa fue acobijada en a este colectivo luego de sufrir discriminación al negársele el acceso a un baño de mujeres en la plaza comercial Reforma 222.

“Ella entró en su calidad de mujer. Hizo uso de los sanitarios femeninos como le correspondía y de pronto la sacaron. El establecimiento por ser una plaza bastante constituida quiso negociar con dinero después de que se levantó una demanda, pero (nosotros) sólo pedimos una disculpa pública”, y la cual, de acuerdo con Santiago, no sucedió.

“¡Se ve, se siente, Alexa está presente!”

Al dar las 9:15 de la noche, Cecilia del Carmen, mamá de Alessa llega. Brazos se acercan a consolar esta pérdida. Silencio.

Una caja de madera barnizada color café arribó al segundo piso del inmueble a las 10:40 de la noche. “¡Se ve, se siente, Alexa está presente!”, gritan sus conocidos al mismo tiempo que aplauden. Escasos segundos después el coro es sustituido por llantos.

La vida de Alessa terminó. Su mamá, dos hermanas y un menor la recordarán y extrañarán en casa a pesar de que los restos de esta defensora de la diversidad sexual serán enterrados en Frontera, Centla.

 


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