El politólogo argentino Agustín Laje Arrigoni busca meterle calor a la tibia derecha latinoamericana con su libro La batalla cultural (HarperCollins, 2022).

La derecha en nuestra región hispanoparlante tiene que enorgullecerse en vez de esconderse diciendo que es centro, considera el politólogo. Es momento de que los políticos se asuman como son y, si van a ser de derecha, entonces que sean de derecha. Tienen que definirse.

Laje afirma que hay una confusión que impera en el mundo ideológico y el libro trata de establecer una definición de qué puede ser una nueva derecha. Una manera de agrupar a la gente que esté en contra de la despenalización del aborto, el respeto a las fuerzas armadas y las tradiciones familiares.

Critica que a los derechistas les dé pena serlo y tomen causas progresistas, como la despenalización del aborto. En México, son notorios los políticos de supuesta derecha que, de acuerdo con la ola que les acomode, se pasan a partidos de izquierda para tener un cargo público, y al revés.

“Las izquierdas tradicionalmente han tratado de movilizar luchas de clases, han tratado de reivindicar movilizaciones por demandas económicas, salariales, sindicales, laborales, y hoy parece que todo lo que le interesa la izquierda es movilizar al travesti en turno o a los grupos feministas compuestos por niñas ricas de clases medias altas que van a la universidad en los autos de sus padres. Hoy la izquierda ha caído en esa banalidad, mientras la derecha ha absorbido las agendas progresistas”, explica Laje al dar un ejemplo de la mezcolanza ideológica.

El libro retrata aspectos históricos que han compuesto está diada desde varios aspectos y configura una propuesta para una nueva derecha, que se gesta apenas en América Latina. La publicación llega como un golpe de escritorio para exigir una definición clara.

“La intención es decir acá hay que rearmar una nueva derecha porque Occidente se ha quedado sin derechas. Lo que hemos vivido en las últimas dos décadas, por lo menos, ha sido un corrimiento de la centro-derecha hacia el centro. Todo lo que le ha quedado a la centro-derecha, o la vieja centroderecha tradicional, es su reivindicación del sistema basado en la propiedad privada, que habitualmente llamamos de forma poco indefinida capitalismo”, expone Agustín Laje en entrevista.

AMLO rechaza hasta al feminismo

El presidente de México ha rechazado a sus opositores aunque ideológicamente sean de izquierda, como es el caso del feminismo radical o de género.

Al hablar sobre la política mexicana, Laje critica que el presidente Andrés Manuel López Obrador siga una política parecida al chavismo y a la de los pensadores del socialismo del siglo XXI, puntualmente el filósofo político Ernesto Laclau (1935-2014), asesor de todos los presidentes del socialismo del siglo XXI, desde el kirchnerismo hasta el chavismo pasando por Rafael Correa, Daniel Ortega y Evo Morales.

“López Obrador está inscrito en esa misma corriente ideológica y en esa misma forma de hacer política, por eso es que en su mañanero (conferencia mañanera) es bastante similar al ‘Aló, presidente’ de (Hugo) Chávez y las formas populistas son muy similares. Y lo que él hace muy bien es definir a todo aquel que se le oponga como de derechas o conservadores, incluso tiene la torpeza de hacerlo hasta con las feministas, cuando las feministas le hacen algún reclamo es porque las feministas son conservadoras, pero no hay nada menos conservador que el feminismo contemporáneo. Es todo lo contrario, es un radicalismo progresista”, explica Agustín Laje.

El politólogo argentino, quizás el mayor crítico del feminismo de género en habla hispana, considera que la izquierda a través de sus productos culturales ha logrado tener una visión hegemónica. Los intelectuales en su mayoría, los artistas plásticos y hasta los cantantes tienen esta visión, que comienza a ser bastante aburrida.

Es momento de una visión que implique la defensa de otras ideas. Comienza, según Laje, la batalla cultural.

“Yo no quisiera decir que todos los ciudadanos se tendrían que incluir en la derecha porque si no el mundo sería muy aburrido y muy totalitario además. Justamente lo que yo trato de denunciar es que el aburrimiento de los políticos es porque todo se ha ido hacia la izquierda. Yo no quisiera despertar en un mundo donde todos pensamos igual”, expone.

Afuera del clóset

Agustín Laje llama a las personas que tengan ideas de derecha a que “salgan del clóset”.

“Aquellos que defienden la vida desde la concepción, aquellos que defienden a la familia como institución medular de un orden social, aquellos que defienden a las fuerzas de seguridad, las fuerzas armadas como garantes del orden constitucional, aquellos que no denuncian la jerarquía por ser una jerarquía, sino que encuentran que hay muchas jerarquías que son muy importantes para la sociedad, todas esas personas pueden tener una sensibilidad de derechas y lo que yo pretendo no es que todos tengan esa sensibilidad sino que aquellos que la tienen no se escondan, que salgan del clóset, que deje de mirar hacia abajo, que dejen de tener culpa y que dejen de ser cobardes”, expone el politólogo.

En este sentido, los ciudadanos a través de sus redes sociales se pueden convertir en “guerreros culturales” para combatir a la izquierda que, según Laje, está notoria en la “sensibilizabión progresista” de los medios de comunicación y las redes sociales.

“Se puede dar batalla cultural desde las redes sociales, se puede dar batalla cultural en un colegio, se puede dar batalla cultural en las iglesias, en una universidad, en los medios tradicionales o desde el Estado. Es decir, el Estado también es un gran agente, ciertamente no es un guerrillero cultural, es el Estado, el guerrillero cultural es esa persona de abajo que no tiene los medios para dar una batalla cultural pero más o menos se las arregla”, afirma Agustín Laje.

Los temas importantes para Agustín Laje

Para Laje, aunque se tendría que buscar un buen término, un “feminismo de derechas” es posible, ya que el actual feminismo ha mostrado que es incapaz de defender las causas de las mujeres, y prueba de ello es que los asesinatos de mujeres van en incremento, pese a las protestas como las del #8M.

“Hay un gran problema en México, más de 3 mil 700 mujeres mueren todos los años de hambre, y sobre eso el feminismo de izquierda no dice nada. En general, no dice nada. Hay otro gran problema, las muertes por cáncer de mama han venido en los últimos 10 años creciendo desde cinco mil por año a más de siete mil 500 por año. Es decir, tenemos un crecimiento abrupto, ahí habría muchas políticas de prevención que hacer desde el Estado”, considera Laje.

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