“Todos los latinos somos de la misma manada”, expresó César Millán durante una conferencia de prensa en la que relató la experiencia de su primera gira por algunos países de América Latina.

El tour, llamado “El líder de la manada”, se detuvo en tres ciudades de México. El Distrito Federal, Guadalajara y Monterrey fueron los últimos tres destinos del hombre que se ganó el apodo “El encantador de perros”, título del exitoso reality show que finalizó el año pasado.

Millán eligió cambiar su título porque el primero daba una impresión equivocada. Según el originario de Culiacán, Sinaloa, él no “encanta” perros, sino que educa humanos para que estos puedan ser los líderes de su propia manada.

“Yo entreno gente”, manifestó, “arreglo la filosofía que siguen o la percepción que tienen”.

César dijo que “el balance ideal es crear confianza y respeto con los perros”. 

Y recalcó que, por lo general, los dueños de mascotas se inclinan hacia uno u otro extremo, siendo demasiado distantes para generar respeto, o dando confianza en exceso.

Además, César destacó que estos animales “son universales”, y lo único que importa para educarlos es hacerlo con cuidado. De acuerdo con Millán, si se les da un exceso de cariño no aprenderán a comportarse.

“A veces de tanto afecto les afectan”, destacó, “es por eso que los perros chiquitos muerden más, porque se les ponen menos límites”.

El secreto de su éxito es que fue el primero en aplicar una técnica que, después de analizarla, es sumamente lógica.

La esencia de esta técnica radica en que se debe “tratar a los perros como perros, no como bebés”. Por lo tanto, no se debe esperar que estos respondan a los sonidos, voces o movimientos a los que los humanos encuentran significado.

César Millán afirmó que el error más grande que el dueño de un perro puede cometer es echar la culpa al perro cuando este se comporta de forma inapropiada o violenta. 

“El problema es el líder del perro, no el perro”, aseguró.

Cuando se le preguntó si hay razas más o menos adecuadas para ciertos estilos de vida, fue tajante en decir que “no hay razas peligrosas” y que “el peligroso es el humano sin educación”.

También señaló que “todos los problemas tienen solución siempre y cuando el perro y su dueño tengan temperamentos compatibles”.

Si llevas un estilo de vida sedentario, por ejemplo, elegir a una mascota porque se acercó a ti con mucha vitalidad cuando llegaste a comprarlo no es la mejor decisión, porque necesitará más actividad de la que puedes darle.

Finalmente, dijo que los perros perciben el olor y la energía de las personas antes que nada, por lo que es importante estar calmado y en confianza cuando se acerca a uno, así como permitir que ellos se acerquen a olfatear si así lo desean.