Este monólogo retrata cómo el clasismo y el racismo están tan generalizados en el país que incluso resulta normal reírse de los acentos. Foto: Especial

Wilma, la obra de teatro que pone al racismo en el ojo del huracán

Itzhel Razo expone en este monólogo autobiográfico el racismo que existe en el país hacia las comunidades originarias, como sucede en su natal Yucatán.

La etnofobia y clasismo que se viven en diversas partes del país, especialmente en regiones donde hay mayor presencia de pueblos originarios, es llevada a escena en Wilma, un monólogo que echa mano del teatro, la danza y cuya escenografía se impregna de elementos de la cosmogonía maya.

Escrita, dirigida y protagonizada por Itzhel Razo, la obra se presentará desde este 8 de junio al 2 de julio en la Sala Xavier Villaurrutia, del Centro Cultural del Bosque, después de itinerar por diversos estados del país.

En esta obra autobiográfica, la actriz y directora de escena plantea una analogía entre dos catástrofes que han marcado su vida: su abuela Wilma y un huracán del mismo nombre. Originaria de Yucatán, Razo vierte en esta pieza su experiencia de haber crecido con una abuela de origen irlandés abiertamente clasista y el recuerdo del impacto del huracán Wilma, que azotó la Península en 2005, para destapar esas heridas familiares y explorar “cómo una persona puede marcar la vida de la otra, de la misma manera que un huracán puede marcar una ciudad”.

“Quería exponer esa etnofobia, ese clasismo o ese culto a lo blanco que se vive mucho en la Península de Yucatán, sobre todo en Mérida, donde la estratificación social es muy clara y es muy marcada la discriminación hacia lo originario. Y justo me inspiré en mi abuela paterna, Wilma, de quien vino gran parte de esta educación clasista, que no solamente ella lo tenía, sino muchas personas en Yucatán y en el resto de la República”, cuenta en entrevista a Reporte Índigo la creadora.

La obra, que se presentará con una producción renovada gracias al estímulo fiscal EFIARTES, presenta la historia de una niña que desea estar en contacto con la cultura maya, aprender el idioma, relacionarse con niños con apellido de origen indígena, pero la abuela se lo impide. “Hay como una nostalgia por querer ser parte de una cultura e identidad que te es negada simplemente por una cuestión etnofóbica”, indica Razo.

El clasismo generalizado

Egresada de Literatura Dramática y Teatro de la UNAM con especialización en dirección escénica, la también gestora y promotora cultural deja entrever en este monólogo cómo el clasismo está tan generalizado en el país que incluso resulta normal reírse de los acentos y se le exige a las personas del interior del país hablar un español neutro.

“Cuando empiezas a actuar en la Ciudad de México te tienes que quitar el acento porque tienes que hablar español neutro porque si no se burlan de ti, justo en la obra yo hablo como yucateca y la gente se ríe mucho, luego cuando lo traduzco al español neutro se dan cuenta que estoy hablando de algo muy feo, que lo único que lo hace chistoso es el sentido yucateco”, expresa.

No obstante, considera que en el país cada vez hay más conciencia de esas conductas y  hablar de experiencias como la suya detona reflexiones entre quienes también han vivido algo similar.

“He tenido la oportunidad de llevar esta obra a muchos estados y lo que me sorprende cada vez es que mucha gente se identifica, que les pasó lo mismo, que sus abuelas era igual, que ahí se vive igual; como que hay una reflexión en todas partes y eso quiere decir que ese clasicismo también ha estado en el resto de la República Mexicana, no sólo en Yucatán, y que hay que hacerse responsable poco a poco y hablar de estos temas”.

Metáfora del mundo maya

Montada originalmente en 2020 en el Teatro el Milagro justo antes de la pandemia, Wilma cumplirá este año sus primeras 100 representaciones y durante sus funciones en diversas ciudades del país ha llegado a agotar entradas. Su éxito, considera la directora escénica, quizá está en los recursos que utiliza para contar esta historia unipersonal.

“La riqueza que tiene el teatro es que puedes utilizar simbolismos, muchos elementos para hablar de algo tan personal sin que se sienta así, sino algo más público. El teatro lo que te ofrece es la posibilidad de usar metáforas y analogías, como este huracán natural que me permite crear ese huracán emocional. Utilizo el cuerpo, la voz, multimedia, danza y teatro”
Itzhel RazoActriz y directora escénica

Uno de los elementos que se asoma a lo largo de la obra es la cosmogonía maya. “Hay momentos en los que uno se siente dentro de un cenote, dentro del inframundo de este personaje que está develando secretos familiares; narro, por ejemplo, la historia de Chicxulub, donde sabemos que cayó un meteorito, para hablar de cómo atrae lo malo. Hay muchos simbolismos que van más allá de contar mi historia y de cómo era mi abuelita, está mezclado de un montón de elementos que es lo que creo que la ha vuelto muy rica e interesante para el público”, comenta.

Al hablar de la importancia de revalorizar la cosmovisión maya, la también bailarina lamenta que desde fuera e incluso en este mismo país se le siga viendo como un mundo exótico, sin entender en toda su dimensión la sabiduría y la cultura de esos pueblos que han sido parte de la historia de este territorio nacional, incluso antes de la llegada de los europeos:

“Seguimos pensando que tenemos más relación con lo europeo por la Colonia y seguimos poniendo el ojo en Europa, en Estados Unidos, como grandes culturas, que es a lo que yo llamo el culto a lo blanco,  como adoración por la europeo, todo el mundo quiere ir a Europa, pero no hay esa mirada a la riqueza que existe en la cultura originaria que hay. Yo me inspiré en la maya porque crecí ahí, pero hay otras tantas en muchas partes y es muy importante mirarlo no desde la otredad, que sí la hay, sino también desde una asimilación, de qué tanto de eso hay en mí o qué tanta identificación con eso puedo tener”.

La producción

  • Wilma se presentó por primera vez en 2020, en el Teatro El Milagro
  • Ha sido nominada como lo mejor del 2020 por la Agrupación de Críticos y Periodistas Teatrales (ACPT), ha formado parte del Festival es Tiempo de Mujeres STCDMX 2020, Festival de Monólogos Teatro a Una Sola Voz INBAL 2020-2021; y del Encuentro de Artes Escénicas ENARTES 2020, entre otros
  • Es realizada con el estímulo fiscal EFIARTES, gracias al cual este año tiene nuevo montaje
  • En el equipo de producción están Roberto Paredes, diseño de iluminación; Aurelio Palomino, diseño de escenografía; Sergio Mirón, diseño de vestuario; Rodrigo Castillo Filomarino, diseño sonoro, entre otros

Más funciones

Tras su presentación en el Centro Cultural del Bosque, Wilma ya tiene aseguradas otras funciones en otros lugares para este año, incluso en el extranjero.  En la última semana de agosto y la primera de septiembre se presentará en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), después dará cuatro funciones en Mérida y dos en Valladolid, Yucatán.

Para cerrar el año se presentará en el Festival de unipersonales Uruguay, en Montevideo. “Eso nos tiene muy emocionados porque sería llevar un poco de cultura mexicana a Uruguay con esta obra que habla de un tema de aquí”, dice Itzhel Razo, quien comenta que también tienen una invitación para llevarla a Alemania, aunque todavía no se concreta por la falta de presupuesto.

Te puede interesar