¿Qué sería capaz el ser humano de hacer fuera de todo prejuicio y moral? Dos personas, un piloto y un comandante, cuestionan la soledad y su propia identidad al estar inmersos en el espacio, un lugar sin leyes ni normas en el que deberán de enfrentarse a la magnanimidad del Universo y la incertidumbre que éste provoca, en Bozal.

De acuerdo con el director escénico Richard Vaqueira, el teatro tiene que adecuarse a la realidad, ser su acompañante y, para esta función, además de abordar la ciencia ficción, tema central de esta pieza escénica desde hace cuatro años, y ahora también apunta al aislamiento y el miedo.

“Durante la cuarentena descubrimos que cobraba una particular relevancia el hecho de sentirse solo durante tanto tiempo, en este caso, ellos en una nave espacial y nosotros en nuestro hogar y el miedo al otro, como elemento de contagio, situación que se aborda en la obra. Para nosotros fue muy importante dotar a la obra de este nuevo sentido, que estaba implícito y de pronto se volvió el tema central”, detalla a Reporte Índigo.

Para el director era importante que estas experiencias se vieran reflejadas en el montaje, que el teatro no eludiera su responsabilidad existencial y social y, a la vez, tuviera un diálogo con la gente que ha sufrido la pérdida de algún ser querido o bien que ha padecido el estrés que genera el confinamiento.

Todas estas vivencias se podrán sentir a 20 metros de altura durante el tiempo que dura la obra, tal como sugiere su lema: “prohibido no volar”. En total serán 40 personas, quienes, en cada función, estarán suspendidas por un columpio, mientras 50 más, podrás verla a la altura del escenario.

Se trata de un espectáculo inmersivo que cumplirá el anhelo íntimo de las personas de sentir la ingravidez y de experimentar la obra desde las alturas, una apuesta y reto que se propuso Vaqueira.

En particular con Bozal, tuvo apoyo de un equipo conformado por arquitectos, ingenieros, constructores y creadores escénicos, así como de los actores Omar Adair, David Blanco y Ángel Luna, todos bajo la producción de Julián Robles, para brindar la mejor experiencia a los espectadores y que estos sintieran, de alguna manera, que contemplan a los actores como una especie extraterrestre.


“Yo pienso que generalmente soñamos con volar, es un anhelo íntimo y era importante que este deseo de volar dejara de ser algo íntimo y se convirtiera en algo comunitario”

Richard Viqueira

Dramaturgo y director de Bozal

“Me interesaba presentarlo desde tres visiones: como la de un niño pequeño que ve a los adultos o edificios como gigantes; una mirada a nivel de los ojos; y la tercera, la más importante, cómo nos vería, teóricamente, un dios o un extraterrestre por encima de nuestras cabezas, como hormiguitas tratando de organizarse, dictando normas, doctrinas y tribus. Quería que el espectador sintiera eso, poder ver los personajes desde la altura con el distanciamiento, ya no sólo físico, sino también perceptual”, relata.

Para el director en sus obras es importante lanzar hipótesis, ver cómo desde los elementos técnicos escenográficos se pueden resolver y así obtener mayor aprendizaje en su oficio teatral.

“Yo me dedico al teatro experimental y creo que su vocación principal es el fracaso, es el teatro comercial quien siempre aspira al éxito. Yo lo veo semejante a la ciencia en el sentido que tú lanzas una hipótesis, habrá experimentos, pruebas y, quizá, muchas de ellas no funcionan, otras tantas sí. Tengo altas probabilidades de que lo que estoy haciendo fracase porque no sé cómo va a funcionar, desde protocolos, investigar si existía algo semejante para ocupar sus lineamientos, o si no, crearlos y aprender sobre la marcha”, abunda.


Las funciones del montaje Bozal serán de miércoles a domingo, del 27 de mayo al 20 de junio, a las 18 horas, en el Teatro de las Artes del CENART

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