Dedicarse a la poesía de tiempo completo es una aspiración que decenas de escritores quisieran cumplir, pero en la realidad la idea se vuelve un espejismo y alcanzar esta utopía es prácticamente imposible.

A menos de que se quiera vivir como Oliverio, el protagonista de la película El lado oscuro del corazón (1992), donde es un poeta que dice versos en la vía pública a cambio de dinero, y se siente orgulloso de ser un bohemio; sin embargo, ir errante por la vida no es una opción real, y de esto está consciente Rodolfo Naró, escritor mexicano que para continuar con su labor en los versos, primero, tuvo que dedicarse a algo totalmente opuesto a las letras.

“Durante 18 años trabajé en una empacadora de alimentos, desde los 20 hasta los 38 años de edad, y eso fue lo que me dio estabilidad económica para después vivir un poco de mis libros. Con ese trabajo pude dar un enganche para el departamento que tengo ahora, y lo estoy terminando de pagar; ahora sí vivo solamente de lo que escribo”
Rodolfo NaróEscritor

Y es que no todos pueden aspirar a ser Octavio Paz, Pablo Neruda o Jorge Luis Borges, quienes fungieron como diplomáticos, políticos o pertenecieron a una familia acaudalada. En su mayoría e históricamente, los poetas han tenido una doble vida para solventar sus gastos y seguir escribiendo libremente.

“Jaime Sabines tuvo una tienda de alimentos para animales durante muchos años, después fue diputado. Elías Nandino fue médico cirujano, siempre ejerció, operaba y aun así escribía poesía y así sucesivamente hay muchos ejemplos de poetas que se dedican a otra cosa y en ciertos momentos del día escriben poesía pero comen de otro oficio”, ejemplifica el autor.

Pese a que los años de bonanza para Naró quedaron atrás, porque, confiesa, tenía secretaria, chofer y auto del año, además de viajar a Europa o Argentina durante dos semanas, todo esto mientras era empresario, ahora vive sin vehículo propio, en la calma y tranquilidad de dar cursos y talleres, en ocasiones, pero esto le permite tener una mente despierta y dedicada a la escritura.

“Hace 15 años que no salgo del país, pero estoy más conforme, viviendo también de la escritura y de lo que me gusta hacer a mí, que teniendo dinero para poder viajar, entonces, ahora de algún modo mis viajes son interiores y no al exterior”, agrega el poeta.

Actualmente, Naró promociona Elegir el fuego, libro en el se encuentran sus poemas de 2005 a 2015. Este ejercicio de dividir su poesía en décadas ya lo había hecho previamente con Los días inútiles (1985 – 1995) y Lo que dejó tu adiós (1995 – 2005).

4T: Un desastre para México

Rodolfo Naró nunca ha sido partidario de Andrés Manuel López Obrador, incluso desde antes de que llegara a la Presidencia, porque observa que su carrera está plagada de controversias y problemáticas que, eventualmente, se han ido olvidando por el escrutinio público.

Ejemplo de lo anterior, dice, es la demagogia sucedida en 2009, cuando el ahora Presidente impulsó a Rafael Acosta “Juanito” para la contienda de la alcaldía de Iztapalapa, pero quien realmente quedaría en el poder sería Clara Brugada.

“Creo que desde ahí, quien vio eso y no quiso entender que este señor era un engañabobos, pues no sé en qué mundo vive, y tú te preguntas ahora, ¿dónde está Clara Brugada? Sigue siendo la delegada o ahora alcaldesa, ¡desde 2009! La puso López Obrador y lleva más de 10 años dándole la vuelta y la maroma, eso es lo que ha propiciado este señor, caudillismos y cacicazgos políticos dentro del gobierno”, dice convencido el poeta.

Este ejemplo del viejo PRI ahora transformado en Morena, según Naró, es un peligro latente no sólo para la vida pública, sino para la cultura del país, porque observa que sí hubo una afectación a los fideicomisos que se dedicaban al arte, ya que él mismo depende de un recurso económico del Estado.

“La 4T ha sido un desastre para México en general y para la cultura en particular, se han recortado muchísimo los apoyos a la cultura, ahora tengo la beca del Sistema Nacional de Creadores y desde abril de 2020 que el Presidente le dio el manotazo a los fideicomisos, siempre estamos con el Jesús en la boca cada mes de que no llegue el suministro y, a veces, se retrasa hasta más de 20 días”
Rodolfo NaróEscritor

Acercamiento en las redes de Rodolfo Naró

Al poeta le gusta estar activo en redes sociales, reconoce que cada espacio lo utiliza de manera distinta, por ejemplo, Instagram para dialogar con sus seguidores, Facebook también para seguir utilizando el recurso del verso, pero en Twitter sí es un poco más político y externa sus opiniones personales.

“Las redes sociales llegaron para beneficiarnos, yo las veo como una guía de comunicación, estoy mucho en contacto con mis lectoras y mis lectores, me escriben mucho más en Instagram y Facebook; curiosamente, mis lectoras son más bien mujeres y jóvenes en general que manejan muy bien las redes. Lo veo como una herramienta”, agrega.

Naró, incluso, piensa que de todavía vivir otros grandes de las letras, seguramente, habría sido un espacio que ellos habrían aprovechado para acercarse a los lectores, y también pronunciar su creatividad, además de observar una rápida respuesta de aprobación o desaprobación de sus textos.

“A veces, pienso qué hubiera sido si Jaime Sabines u Octavio Paz o Carlos Fuentes hubieran tenido un Twitter u otra manera de comunicarse con ellos, mandarles un mensaje directo o algo así, qué hubieran respondido o no, poder entablar comunicación con ellos, como muchos de mis lectores platican conmigo”, puntualiza.

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