“Si estás aquí, es porque has sido invitado por el mismísimo Diablo a su fiesta privada y eso te convierte en un demonio de alcurnia”, dice Emmanuel Sotelo, creador de Inferno Social Club, una experiencia que combina improvisación teatral y standup.

“El espectáculo nace de nuestra necesidad de seguir haciendo lo que nos gusta, nosotros lo hicimos en la pandemia. Omar Medina y yo habíamos desarrollado un formato digital que se llamaba La vida de cuadritos, en donde un jefe le hace la vida imposible a sus súbditos, esa era la idea principal”, cuenta Sotelo.

Cuando hubo la posibilidad de montarlo en un espacio real, a Emmanuel se le ocurrió llevarlo mucho más allá. En lugar de que fuera un jefe, pensó en el diablo, y en vez de hablar de un godín cuyo trabajo está en juego, se cambió por una persona y que su alma fuera la que estuviera en peligro. Así surge Inferno Social Club.

“No sólo es lo que va a ver el público, sino lo que va a vivir, es una experiencia completamente diferente, porque lo que nosotros estamos proponiendo es un formato que te mete en la convención a ti como espectador, quien no es alguien pasivo, sino al contrario, de él depende absolutamente todo”, asegura Sotelo.

Todas las historias y lo que va ocurriendo dependerán de las sugerencias que hará el público, para que los actores hagan historias únicas e irrepetibles.

“Los invitamos a que entren a la convención desde que llegan, por lo que emulamos un cabaret de los años 50. Al llegar, te reciben nuestras diablitas que te ponen tus cuernitos, unos antifaces y unos bigotitos, que te ayuden a entrar a la convención para que en el segundo que atravieses esa puerta parezca que atravesaste un portal y que estás en serio en el Infierno”, describe el creador.

Con este espectáculo, tanto Omar como Emmanuel buscan hacer es un show que le abra las puertas y los caminos a la improvisación, porque, muchas veces, la gente sigue sin saber de qué va eso.

“Queremos hacerle un caminito, entonces, nuestro público ideal es aquella gente que nunca ha visto un show de improvisación. Este espectáculo está cobijado por la mística de que hay un diablo que tiene unos condenados ahí y les va a poner una serie de retos para ver quién se salva y se va al Cielo”, platica Sotelo.

Algo que enfatiza el actor es que si bien buscan hacer reír al público, su labor principal es hacer historias, formularlas, y que el humor provenga de la técnica, para que se note la creatividad y así la gente la aplauda.

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