Todos recordamos ese video en YouTube titulado “Leave Britney alone”, en el que un aficionado de la “Princesa del Pop”, con el rímel escurrido de tanto “llorar”, pide que dejen en paz a la cantante.

Por el contrario, en el caso de Kim Kardashian, ni siquiera sus seguidores  suben videos, comentarios o tuits en defensa de la “reality star” y socialité que se ha vuelto el centro de atención de los tabloides sensacionalistas.

La más famosa de las hermanas Kardashian siempre “destacó” por su cuerpo y en las revistas corazón por sus fugaces relaciones amorosas. A la vez, se hizo de un lugar en el lado más comercial de la moda.

Su noviazgo con el rapero Kanye West dio pie a que el mundo de la cultura pop se olvidara de “Brangelina” (Angelina Jolie y Brad Pitt); abran paso a “Kimye”, la nueva pareja más asediada del espectáculo.

Pero fue hasta diciembre pasado que anunció su embarazo, cuando Kim entró en un huracán de tabloides del que no ha podido –ni ha querido– salir.

Desde que su vida ha estado expuesta a la pantalla y se dio a conocer en el ojo público, ha logrado su objetivo: estar. Sea como sea y bajo el adjetivo sensacionalista que sea, ahí está, en el ojo del huracán. 

Negación de embarazo

Su look antimaternidad empeora las cosas, pues ella misma publica fotos de “flashback friday” en su Instagram, en las que aparece esbelta y envidiable. Además, la prensa sensacionalista dice que tiene celos del cuerpo de sus hermanas y hermanastras. Incluso ahora las fotografías que sube son acercamientos a su cara y no de cuerpo completo.

Es muy normal que una mujer engorde en el embarazo, aunque sea una celebridad, el gran problema es que parece que Kim Kardashian no quiere –y a la vez sí– estar embarazada. Utiliza ropa ajustada, transparente y hasta zapatos incómodos para su estado, lo que enciende más la chispa mediática. Lo que la hace ver mal y resaltar los casi 90 Kg. que dicen que pesa… 

Sin embargo, en la más reciente edición de US Weekly, Kardashian aparece en bikini, con seis meses de embarazo en la portada con la insignia: “Kim dares to bare, You call this fat?” (“Kim se atreve al descubierto, ¿A esto le llamas gordo?”). A muchos les calló la boca; a otros, el Photoshop no calma las aguas.

TMZ, el popular sitio de farándula, tiene una fijación con su embarazo y su (des)figura, pues no hay nota o video en el que no la incluyan o la conviertan en referencia de qué no hacer cuando estás embarazada o con unos kilos extra.

Debut y despedida de la Gala 

La cúspide de esta marea de tabloides provocada por su notable –y natural– aumento de peso llegó con su aparición en la Gala del MET, considerada como los Oscares de la moda.

Kim lució un vestido floral de Riccardo Tisci para Givenchy… bueno, en lo que se convirtió el vestido de Tisci, pues se le tuvieron que hacer más de una decena de cambios al atuendo, pues se dice que la asesora de imagen de Kim le aconsejó, por lo menos, “no enseñar los brazos”.

La tela se asemeja al forro de un sofá, por lo que las redes sociales y la prensa enloquecieron durante toda esta semana con sarcasmos y memes.

El miércoles, el actor Robin Williams remató con un tuit en el que decía haber lucido mejor el vestido cuando interpretó a “Mrs. Doubtfire”. Está de más decir la reacción en los medios y la Red. 

People hizo una encuesta sobre quién lo portó mejor y con 89 por ciento de los votos ganó “Mrs. Doubtfire”.