Las calles fueron el lugar que vieron crecer a “Verdolaga”, una niña que se enfrentó a muchas vicisitudes, como a la carencia de afecto o al abuso de todo tipo, pero que, a lo largo de su vida, pudo enfrentar todo lo que la ponía a prueba.

Así, “Verdolaga” se convierte en una historia más de las miles que ocurren en México, país que ocupa el primer lugar en abuso sexual infantil con 5.4 millones de casos por año, situación que la obra La verdura carnívora expone ahora desde las plataformas virtuales.

Abril Mayett, quien escribió, dirigió y actuó en este monólogo, explica que, a pesar de ser una historia triste, está abordada desde el humor, pues su intención no era hacer un melodrama.

“La protagonista logra salir de cualquier situación por medio de su inteligencia y carácter, se da cuenta que sólo puede salir a través de su propio esfuerzo, esa es una recomendación valiosa, una fábula que nos deja una enseñanza; decir que uno mismo debe buscar su justicia y el equilibrio en su vida y que no pasen encima de ti, aprende para sí misma y lo comparte con el público”, relata Mayett.

Asimismo, agrega su directora, que La verdura carnívora no es una denuncia política ni una tragedia reivindicadora, sólo es una forma de visibilizar un problema planteando la posibilidad de que el público pueda hacer lo que le corresponde de manera individual, creando conciencia y así, quizá, despertar en él la inquietud sobre lo que pasa con los niños, provocar empatía y que la gente vea, de tal suerte, cómo puede cambiar su conciencia y percepción para tomar una decisión

Uno de los retos para Abril Mayett fue llevar este monólogo al lenguaje audiovisual, pues es una obra que rompe por completo con la cuarta pared, pues necesitaba del diálogo con sus espectadores. Sin embargo, el público podrá ver la pieza de manera íntegra, sólo con un ligero ajuste en el guión.

“Es un híbrido entre stand up y ficción, entonces ‘Verdolaga’ les platica cosas y se las representa, siempre es consciente de que están ahí y ahora no; entonces, fue necesario actuar para la cámara y eso fue raro, tenía un poco de experiencia porque he hecho cine y televisión, no hubo tanto problema en ese sentido, pero se adaptaron unas cosas del texto porque mi personaje se supone que está en una sala de conferencia y ahora hubo que cambiar el texto y referirse a los que estarán en la sesión”, agrega.

Esta experiencia se suma a las tantas que ya ha aprendido durante los cuatro años que ha realizado el monólogo, el cual, la ha llevado por muchas experiencias, ilusiones y grandes enseñanzas., reafirmando que la actuación es su vida.

Al principio, confiesa, inició con La verdura carnívora como una forma de experimentar lo que es un monólogo, estar sola en un escenario y crecer como actriz, esa fue la motivación principal para llevarlo a escena, pero ahora le deja una lección como un ejercicio de dramaturgia que la impulsó a mejorar en todos los sentidos

Es una obra que me ha dejado todo, desde remuneración económica, posiblemente es mi proyecto más exitoso en cuestión de ventas por los alcances que ha tenido en los escenarios y las puertas que se han abierto, La verdura no ha descansado en ese sentido y ha sido muy bendecida y afortunada.

cida y afortunada. Lo más valioso que me han dejado mis personajes, como ‘Verdolaga’ es volverme más sensible, pues están desposeídos de todo, de propiedades, cariño y familia, y de repente sentí como si mi propio personaje me estuviera educando” , culmina Abril Mayett.

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