La plataforma eLibro, a través de la tecnología, ordena, organiza y difunde el saber para que la mayoría tenga acceso a él.

Ante el distanciamiento social que se ha tenido que implementar para frenar los contagios de COVID-19, el mundo virtual se ha convertido en el refugio perfecto de muchas actividades, entre ellas las académicas.

Las clases, conferencias, ponencias y cátedras han encontrado en las plataformas digitales ventanas de oportunidades para seguir compartiendo el conocimiento de la manera más directa posible; asimismo, las bibliotecas ahora son virtuales.

Como algún día lo imaginó el escritor Jorge Luis Borges en su cuento La biblioteca de Babel, existen plataformas digitales que son bibliotecas universales compuestas por millones de libros de todas las áreas; así es eLibro.

Este proyecto nació hace 22 años; sin embargo, llegó a México en 2014, pero dentro del contexto de la pandemia ha adquirido mayor fuerza al convertirse en un servicio esencial que cubre las necesidades académicas de los centros de estudio.


Con toda honestidad, hemos ido a lo largo de estos años afinando su colección y de alguna manera, como sabemos, la pandemia ha puesto mucho a prueba a todos, afortunadamente cuando llegaron estos tiempos, eLibro estaba en su mejor momento en cuanto a su colección

Mauricio Díaz

Director de eLibro en México

eLibro pasó de ser hace siete años una biblioteca de consulta, pero de apoyo, a convertirse en una biblioteca de bibliografía básica. Su acervo contiene más de 100 mil títulos, de los cuales 65 mil son libros y el resto son revistas, trabajos de investigación, y tesis doctorales. Además, cuenta con la colaboración de más de 470 editoriales y 2 mil 500 bibliotecas, la mayoría universitarias.

Así funciona eLibro

La plataforma eLibro funge, propiamente, como un agregador. A lo largo de estos años se ha enfocado en formar una gran colección a la que llaman “Cátedra”, con el contenido que le brindan las editoriales.

Dicha colección se la ofrecen a las instituciones para que el beneficiario, ya sea estudiante, maestro o quien cuente con el acceso, reciba todas las obras que tienen y las actualizaciones que van haciendo las editoriales.

“Entonces, vamos a decir que el lector tiene como tal el beneficio de tener acceso ilimitado a todos esos libros. Por ejemplo, en el caso de que una institución recomiende un libro a sus estudiantes, todos podrían estar consultando el mismo libro al mismo tiempo sin inconvenientes”, explica Mauricio Díaz.

Muchas editoriales muy relevantes del sector se animaron a ser parte de esta plataforma para tener un espacio en donde dar a conocer sus obras, ya que varios de los usuarios de eLibro terminan comprando en versión física el material que consultan aquí.

Esta plataforma ha tenido un enfoque natural con el público universitario, porque es donde han recibido con más beneplácito un servicio como el suyo; sin embargo, también cuentan con contenido para los estudios de secundaria y bachillerato; además de poder dar servicio a bibliotecas públicas.

“Este enfoque académico se ha generado porque nosotros vamos creciendo hacia dónde nos van marcando la pauta los intereses de las propias instituciones que usan eLibro”, confiesa el director.

Plataforma incluyente

Mauricio Díaz, director de eLibro en México, asegura que tienen la ambición muy positiva de generar las condiciones de igualdad por la vía del conocimiento para permitirle a todo aquel que le interese la lectura, y al que no también, acercarse a los libros.

“Nosotros sí queremos de alguna manera ser un vehículo que permita que en una comunidad muy apartada puedan tener acceso a una biblioteca que normalmente sólo estaría disponible en una ciudad como la Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey”, señala Díaz.

Además, si quien está usando eLibro es un invidente o una persona con dificultades visuales puede hacer que los libros sean audibles y en el caso del material en inglés hacer que se escuche en español, para de alguna manera romper con las desigualdades.

El usuario de esta plataforma puede consultar los libros con conexión a Internet o descargarlos por 30 días en algún dispositivo para su consulta sin necesidad de estar conectado.

“Es democratizar mucho el acceso a la información, porque entendemos que muchos de los usuarios que tienen acceso a nuestro sistema en alguna institución, en su casa no tienen Internet, y lo que permitimos con esto es que ellos puedan ir a casa de un familiar o a un parque a descargar el material para su consulta”, comenta.

Así, conscientes de que la forma en que se leen libros está en plena evolución, la plataforma fusiona la bibliotecología con la tecnología para ofrecerle al usuario la mejor experiencia, con contenidos organizados con criterios bibliográficos y con la capacidad de recomendar libros con base en lo que se ha buscado.

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