En 2012, un amigo le mostró un video casero de YouTube en el que aparecen Los cardencheros de Sapioriz, hombres que con su canto a pura voz conmueven a cualquiera. Sus letras, en las que narran los agrestes parajes del norte de México y su vida rural en Durango, atraparon a la española Marta Ferrer por su encanto.

Su impacto fue tal que Ferrer soñó esa misma noche con tres voces que le cantaban y esto fue determinante para querer hacer un documental y registrar el canto cardenche para transmitir su sentir a más personas que lo desconocen, ya que en la actualidad está casi por desaparecer esta tradición oral.

Seis años tardó la directora de Sabadell, España, en poder tener su película completa. Entre grabar en Sapioriz de Lerdo, Durango, editar, y estrenarla en festivales, al fin, con la reapertura de salas independientes nuevamente, logra llegar A morir a los desiertos, testimonial que fue producido por Pimienta Films.

“Los señores que aparecen en el documental son el último grupo de canto cardenche por ahora (…) El problema es que los nietos e hijos de estos señores ya no pudieron o no quisieron aprender el canto y es una tradición de transmisión oral, entonces, ahí hubo una brecha generacional y por eso se dice que el canto cardenche está un poco destinado a desaparecer”, comenta Ferrer, en entrevista con Reporte Índigo.

Actualmente, opina la cineasta, este arte polifónico está siendo revalorado, ya que durante la crisis sanitaria surgieron cursos en línea impartidos por los mismos cantantes y han pasado la estafeta a otras voces, incluso, mujeres, lo que antes no se había acostumbrado en esta música.


Siento que más que una muerte es una transformación y, de hecho, considero que el canto cardenche está más vivo que nunca. Ya fallecieron algunos de los señores cardencheros que aparecen en el documental, por ejemplo, don Genaro, la voz alta, pero ahora su sobrino lo sustituye, Higinio Chavarría, y le ha dado mucha fuerza al grupo; ahora han introducido a una mujer, Ofelia Elizalde

Marta Ferrer

Directora

Además, en la localidad empiezan a hacerse mezclas de este canto con nuevos géneros, lo que marca una evolución de lo que antes existía solamente como melodías a capela, y esto llega a públicos juveniles.

“Están surgiendo ahora muchos grupos fuera de las comunidades, de gente que está cantando canto cardenche y hasta cosas más experimentales, como los raperos Caballeros de Plan G, que hacen rap encima de pistas cardenches; también está El coro acardenchado que hace su reinterpretación de las canciones cardenches; están surgiendo cosas muy interesantes”, platica la española.

Después de haber pasado por Ambulante y por los Festivales de Cine de Morelia y Latinoamericano de Toulouse, Francia, entre otros en 2017 y 2018, a partir del 28 de mayo, A morir a los desiertos se estrenará en el circuito de cines independientes y alternativos del país.

Un documental sensorial

Marta Ferrer decidió con A morir a los desiertos salir del formato convencional de un documental, ya que en lugar de describir a través de entrevistas o con una narrativa cronológica la historia de los cardencheros, mejor retrató su cotidianidad, la vida austera, rural, sus momentos de encuentro para cantar por la tarde y hasta el paso del tren en lo árido de Durango.

“Creo que como nació de una manera muy emocional y visceral, desde el inicio sentí que el documental tenía que ser así, que tenía que ser al final un viaje muy sensorial e intuitivo, era el canto a través de mi mirada, de mi experiencia”, describe la directora.

El primer encuentro que tuvo con Los cardenches de Sapioriz se remonta a casi una década atrás. Ella acudió al ejido de Durango con el sonidista Iván Pujol para, precisamente, dar esa identidad sonora desde un inicio al proyecto; eso ayudó a la cineasta a construir su atmósfera visual por medio de la música.

“A mí me gusta el lenguaje del documental más observacional y para mí también era un reto contar una historia de una manera no convencional, no a través de un personaje, o con una historia, con un conflicto, con un desenlace, era contar una historia más coral, donde el personaje principal fuera el canto”, argumenta.

Marta Ferrer busca rescate a las mujeres cardenches

Una escena que Marta Ferrer se debatió mucho entre sacrificar o no en la sala de edición fue cuando logró capturar a dos mujeres cardencheras que mantuvieron una tradición más apegada a como sucedía el canto en su originalidad, que era más una conversación que sólo recitar una melodía.

Después de haber pasado por festivales de cine internacionales, A morir a los desiertos llegará a los circuitos independientes de México, a partir del 28 de mayo

“Ya fallecieron también, una de ella es la mamá y la tía de Fidel Elizalde, uno de los cardencheros actuales y ellas, se puede decir, eran las únicas cardencheras en el mundo (…) Platicaban y luego cantaban, que era un canto desde el corazón, era increíble, además, no cantaban para un público”, dice.

Las mujeres aprendieron el canto escuchando desde dentro de su casa, ya que los hombres eran los que practicaban el arte a capela, pero en el exterior de sus casas, esto tuvo un gran impacto y significado para Ferrer.

“Por ser mujeres, ellas escuchaban, mientras los hombres estaban en el patio cantando y platicando, y desde el encierro se aprendieron las canciones, por eso se las sabían (…) A mí me impactó mucho, porque fue como escuchar el canto cardenche como debía ser hace 50 años o más”, puntualiza.

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