80%

de los niños sobredotados en México sufren de bullying, la media nacional de acoso escolar es de 50%


Los niños sobredotados representan el 3 por ciento de la población infantil en México

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Esta semana salió a la luz la noticia de que Luis Roberto Ramírez Álvarez, un niño michoacano de 11 años, tiene un Coeficiente Intelectual (CI) entre 152 y 160 puntos, casi como el de Albert Einstein.

Así como Luis Roberto, en México hay casi 1 millón de niños con sobrecapacidad intelectual que no reciben ni el diagnóstico, ni la atención adecuada. Además, son discriminados por sus compañeros en la escuela.

En entrevista para Reporte Indigo, Andrew Almazán Anaya, un mexicano sobredotado de 18 años que es el psicólogo más joven de México, habló de la sobrecapacidad intelectual, la importancia de un diagnóstico adecuado y del rechazo que reciben los pequeños genios.

Y es que desde los dos años de edad, es posible darse cuenta si un niño tiene sobrecapacidad intelectual. A esta edad ya se pueden hacer las pruebas que autoriza la American Psychological Association para medir el CI.

Algunas de las primeras manifestaciones de sobrecapacidad son que el niño aprende a caminar y a hablar de manera precoz, hiperactividad, deseo de aprender y claro, capacidades cognitivas superiores a las que se espera que tenga un niño de su edad.

Lamentablemente, estas características se confunden con el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), pese a que son totalmente diferentes.

Según investigaciones científicas, la genética contribuye en un 40 por ciento al desarrollo de la sobrecapacidad intelectual.

Pero, ¿cómo saber si se tiene en casa a un niño sobredotado? La OMS (Organización Mundial de la Salud), establece que la única forma de hacer el diagnóstico de sobrecapacidad intelectual es aplicando pruebas psicométricas.

Si el niño es sobredotado, sus resultados marcarán un CI mayor a 130 puntos.

“El diagnóstico es la parte más importante porque permite distinguir si un niño requerirá una atención psicoeducativa distinta al promedio”, enfatizó Almazán.

Rechazo y discriminación

Se dice que los niños sobredotados se aíslan de la sociedad por su falta de inteligencia emocional o porque no tienen interés en relacionarse socialmente con los demás.

Esto es un mito, dijo Andrew, ya que “investigaciones recientes han demostrado que los pequeños sobredotados no se aíslan porque así lo deseen (…) la causa es el rechazo que reciben en su entorno escolar”. 

El 80 por ciento de los niños sobredotados sufre de bullying, en comparación, la media nacional de acoso escolar es de 50 por ciento.

Estas pequeñas mentes brillantes, que representan el 3 por ciento de la población infantil en el país, son discriminadas dado que no comparten los mismos gustos que sus compañeros de clase.

Además, ellos tienen una necesidad de aprender superior al resto. En ocasiones, esto los “cataloga como ‘alumnos problema’ y comienzan a rechazarlos por no ser iguales a la media”.

“El principal motivo por el que son segregados en sus medios escolares es la falta de conciencia social sobre la existencia de este sector poblacional”, agregó.

Sin embargo, ellos pueden interactuar sin problemas con sus compañeros y no tienen dificultad para relacionarse con los demás.

Niños rumbo a la excelencia

Debido a la falta de instituciones en México que ayuden a que se identifiquen los niños con sobrecapacidad y se pueda canalizar su talento, Almazán Anaya fundó el CEDAT (Centro de Atención al Talento).

En el CEDAT “detectamos y encausamos a estas mentes brillantes por el camino de la excelencia académica”, añadió su joven fundador.

Este centro realizó la investigación de sobrecapacidad intelectual más grande del siglo XXI, a nivel mundial. 

Para el estudio, se analizaron más de 800 casos de sobredotados y se describieron las características principales de las pequeñas grandes mentes que son parte del futuro y el desarrollo del país.

El CEDAT es miembro del Grupo AMS (Grupo Alianza Mexicana por la Sobredotación), el organismo más grande en América Latina y el único en México que está reconocido por el World Council of Gifted and Talented Children. 

Y es miembro de la FEMESI (Federación Mexicana de Sobredotación Intelectual).

Entre las actividades que se ofrecen para los pequeños intelectuales están clases de idiomas (francés, latín, inglés y chino mandarín), desarrollo de tecnología, talleres de robótica y ajedrez.

También se imparten cursos de física, álgebra, filosofía, astronomía, genética, entre otros.

Los padres de familia deben de hacer el diagnóstico inicial. El CEDAT se diseñó para que los padres puedan identificar si sus hijos tienen sobrecapacidad intelectual.

Lo ideal es que después se le haga una valoración al niño en una institución confiable, en la que se le detecte la sobrecapacidad.

Sin embargo, “el diagnóstico no es el único paso, ya que una vez identificadas las capacidades en un niño sobredotado, debe ser atendido con una metodología especialmente diseñada para él”, mencionó Almazán.

Andrew subrayó que en el CEDAT “se desarrolló la metodología nouménica con base en investigaciones científicas, por lo que es la única institución en la que se tienen casos de éxito reales”.

Una mente brillante

Andrew Almazán Anaya nació el 16 de octubre de 1994 en la Ciudad de México.

A los nueve años abandonó el sistema escolarizado debido al rechazo por parte de maestros y comenzó a estudiar a distancia. Terminó la primaria en cuatro meses, la secundaria en siete y la preparatoria en dos años y medio. Con tan solo 12 años, estudió dos carreras universitarias simultáneamente, Licenciatura en Médico Cirujano y Licenciatura en Psicología.

Y a los 16, se graduó con Mención Honorífica por Alto Rendimiento Académico de la Licenciatura en Psicología de la Universidad del Valle de México.  Actualmente tiene 18 años y ya terminó una Maestría en Educación con Acentuación en Desarrollo Cognitivo en la Escuela de Graduados en Educación del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Ciudad de México.

Atención al talento
Sitio web del CEDAT

Niños con sobrecapacidad
La mayoría no recibe el diagnóstico adecuado