Quienes se enfrentan a la paternidad por primera vez buscan informarse acerca de cómo será su nueva vida, sin embargo, cuando los padres se enfrentan a un neonato fuera de lo común, que llora o se aburre fácilmente, podría tratarse de un bebé de alta demanda.

Los bebés de alta demanda se caracterizan por tener comportamientos comunes, como llorar, más frecuentes e intensos.

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Las madres de este tipo de niños aseguran que les es imposible tener un minuto para sí mismas, incluso para llevar a cabo necesidades básicas como ir al baño.

Cualquier persona a cargo de uno de estos bebés se muestra constantemente frustrada porque nada de lo que hace parece ayudar a que el pequeño se encuentra cómodo y tranquilo.

¿Qué caracteriza a los bebés de alta demanda?

Según pediatras, quienes acuñaron el término los bebés de alta demanda reúnen una serie de características que los hace identificables por sobre otros niños.

Se trata de bebés que lloran más fuerte y más constantemente, comen de manera ansiosa y duermen poco.

También podrás identificar a un bebé de alta demanda si este se muestra aburrido de forma constante.

Los bebés de alta demanda lloran más alto, sonríen más a menudo y protestan con mayor fuerza.

Les es difícil conciliar el sueño pues son muy activos, además de que les cuesta más trabajo relajarse y mantenerse dormidos.

También se caracterizan por ser poco tolerantes a la frustración; un bebé de este tipo quiere algo y lo quiere ya.

Aunque los pediatras recomiendan a menudo crear una rutina de sueño, con el objetivo de ir regulando el descanso cuyo proceso alcanza su madurez hasta los 6 años, con estos bebés es imposible pues son absolutamente impredecibles.

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Al iniciar la crisis por separación, ocurrida entre los 8 y los 15 meses de edad, estos pequeños llevan más difícilmente la frustración de separarse de su madre.

Tener un bebé de alta demanda puede ser agotador para los padres y los cuidadores del mismo, pues su cuidado requerirá más atención que en caso de los bebés que pueden entretenerse por horas jugando con un mismo objeto.

Debido a que estos bebés duermen poco los padres tienden a acumular cansancio pues la rutina de sueño del bebé influye directamente en la suya.

También dificultan las actividades fuera de casa pues se irritan de manera constante ante los estímulos, además de que unos padres con un bebé ‘llorón’ siempre atraen miradas que los incomodan.

Buscar apoyo en grupos de padres con bebés similares, así como encontrar la justa medianía entre la satisfacción inmediata o tardía de los deseos de un bebé pueden ayudar a los padres a sobrellevar esta situación.