Es bonito, pero a la vez feo, enamorarse. Unas veces estamos hasta lo más alto, que parece que apretujamos nubes con las manos, y otras hasta lo más bajo, que el infierno nos queda chico.
Eso le pasa a José Miguel Monte Palermo, un chavito de primero de secundaria que se enamora de una niña de segundo, con cabellos rubios y ojos azules, inalcanzable para él.

Ópera prima del mexicano Yibrán Asuad, quien ha trabajado como editor en cintas como Güeros (2014) y Tenemos la carne (2016), Todas las pecas del mundo aborda el enamoramiento escolar en pleno 1994.

LO BUENO, LA EDICIÓN Y LOS DETALLES

Como editor, Yibrán Asuad tiene un basto catálogo de 42 películas, entre ellas documentales y cortometrajes. Desde las más comerciales, como La vida inmoral de la pareja ideal (2016), hasta las experimentales y controversiales, como Tenemos la carne.

Este amplio trabajo no pasa desapercibido en su largometraje. Ya que la edición, la fotografía y el montaje que se aprecian en la película no son comunes en el cine mexicano, que tanto ha sido criticado por sus producciones de baja calidad.

En Todas las pecas del mundo la cámara juega con los elementos que le ofrece la historia y el contexto de los noventa. Ángulos extraños, enfoques como la barba recién nacida de un adolescente o la salsa corriendo entre una bolsa de papas que se vende en las escuelas, y música que acompaña situaciones enamoradizas van de un lado a otro en la cinta de Asuad.

La historia de este chavito que se enamora de una chica inalcanzable, incluso para todo el colegio, no es sorprendente. Pero sí sorprende la forma más que el contenido. Ya que esta edición y montaje potencian la historia de una manera fresca y cómoda para el espectador. Además que se aparta, a pasos agigantados, de lo común del cine mexicano.

Por esta razón también se agradece el cuidado en los detalles que el director aborda en la cinta, en los que la cámara viaja sobre objetos tan comunes como una televisión de 1994 hasta un rosado Chocotorro.

La mezcla de canciones y nostalgia es otro punto a favor, pues contextualiza la época del amor en los noventa junto con las escenas que así lo requieren. De hecho, y como se puede apreciar en el entretenimiento popular, esto se está convirtiendo en una tendencia.

Además, el tema del amor también es tratado de una manera cromática. Por lo que la cinta no se reduce al enamoramiento febril de José Miguel Monte Palermo sino que se extiende, de las formas multicolores, a quienes lo rodean.

El amor de su hermanita pambolera por Zague en el Mundial de USA ´94, el amor calenturiento de Rodrigo por su maestra, el amor seco de su papá con su mamá, el amor sincero de su mejor amiga y el amor de los verdaderos amigos, ese que dicen nunca muere.

LO MALO, EL FINAL PREDECIBLE

Aunque la película se presentaba en el principio, y gran parte de la mitad, como una opción versátil y con grandes expectativas, termina por llegar al lugar común en el que acaban casi todas las películas de amor.

Y no nos referimos al final feliz, sino uno que se enfoca en reírse del propio enamoramiento y que nos recuerda a películas estadounidenses con la misma temática y casi el mismo final, como ABC del amor (2005).

Por lo anterior, Todas las pecas del mundo no destaca mucho y se queda en una decente película de amor juvenil y una fresca comedia que, aunque no logra despegar hasta lo más alto, se queda en una buena experiencia.

RECOMENDACIÓN: 3.5 DE 5 (CASI BUENA)

Te puede interesar: YESTERDAY: UNA PELÍCULA CHICA PARA UNA BANDA ENORME, LOS BEATLES