El ecocapitalismo en México va por buen camino. A principios de año, Reporte Indigo habló de aquel joven empresario de origen húngaro que desde hace dos años sentó las bases en el país para revolucionar la idea que los mexicanos tenemos respecto a la basura: Tom Szaky, fundador y CEO de la multinacional TerraCycle.

Mediante el proceso de “upcycling” (o súper reciclaje), el “negocio nada sucio” de Szaky hace posible transformar materiales de difícil reutilización  en productos sustentables e innovadores.

Esto, en alianza con empresas como Frito-Lay, Kraft Foods y Nestlé, y a través de las llamadas “Brigadas”, programas nacionales con los que más de 25 millones de personas a nivel global recolectan toda clase de desechos, como empaques de alimentos y cepillos de  dientes, por ejemplo, para darles una segunda vida. 

Mes con mes, cada desecho que ha sido recolectado y enviado a TerraCycle se convierte en “puntos” que las Brigadas reciben en su cuenta de la empresa, que posteriormente se traducen en donativos a organizaciones no lucrativas.

Hasta hace unos meses, la empresa ecocapitalista trabajaba de la mano con cuatro programas de Brigadas en México: Cuidado Bucal Colgate (pastas y cepillos de dientes), Botanas Sabritas (bolsas de papas), Botanas de Galletas Gamesa-Quaker (empaques) y Bebidas en Polvo (sobres de Tang).

Hoy, se suma la Brigada de Pan Bimbo, el primer programa de recolección de empaques de pan en México, con el que TerraCycle robustece su “catálogo” de unidades recolectadas.

“En México, tenemos 1.2 millones de personas que están recolectando (basura) y cada mes estamos recolectando entre 200 y 400 mil residuos en el país”, dice Tom Szaky en entrevista para Reporte Indigo.

Nuevos programas

Y va por más. Tres nuevos programas de Brigadas que marcan un hito en la era del ecocapitalismo y el upcycling han sido lanzados a nivel mundial y, adelanta Szaky, espera que los mismos pongan pie en México en 2013.

Chicles masticados

En Brasil, el equipo de recolección de TerraCycle se encarga de tomar chicles masticados, la materia prima para fabricar productos de plástico. 

“Ahora podemos hacer productos a base de 35 por ciento de chicle masticado y 65 por ciento de bolsas de papas”, señala el joven emprendedor.

Pañales usados

A los pañales usados, tanto de bebé como de personas de la tercera edad, también se les dará una segunda vida en un programa que, dice Szaky, será lanzado en Estados Unidos a fines de este año.

Pero “con los pañales sucios (el reciclaje) es aún más complicado”, expresa el empresario, quien recientemente asistió a la EGADE Business School, en Monterrey, para compartir su visión de negocio a directivos, líderes empresariales, alumnos y egresados en la conferencia “Empresa Social: Capitalismo del Mañana”.

Szaky comenta que los pañales tienen que pasar por un proceso de radiación gamma, que ataca bacterias como la E.coli, salmonella y otros agentes patógenos.

A partir de este primer paso, el pañal se tritura y se separa en sus partes componentes, que consisten en plástico, el material interior que absorbe la orina conocido como “polímero superabsorbente” (SAP, en inglés) y la celulosa, que se obtiene de la pulpa de madera. 

Esto hace posible convertir el plástico de los pañales en madera, muebles de jardín o una banca, por ejemplo.

Colillas de cigarro

En verano se lanzó el primer programa de recolección de colillas de cigarros en Canadá.

A decir de Szaky, los cigarros  “(…) pasan por el proceso de radiación gamma y después se separa y se destroza el material orgánico, que es la ceniza, el tabaco y el papel, y se convierte en abono (…)”, explica Szaky.

Lo que se recicla son los filtros de cigarro (o las colillas), que están hechos de acetato de celulosa, para transformarse en materiales industriales, como palets (bandejas de carga) de plástico.

“Estos programas son muy emocionantes para nosotros porque representan flujos de residuos muy complicados, así como nuestra capacidad para resolverlos”, apunta el empresario.

TerraCycle México
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