El placer que se siente al tener relaciones sexuales o comer, es muy parecido al que se sentiría al ver que se recibió un Direct Message en Twitter o ver las notificaciones en Facebook

A lo largo de los años se tenía la concepción de que las adicciones eran un problema mental y su tratamiento requería de psicología y rehabilitación de acuerdo a este campo de la medicina.

Sin embargo, estudios e investigaciones de la ciencia ahora abren el camino hacia le genética y el rol que los genes tienen respecto a lo que nos hace ser dependientes. Tal es el caso de la tecnología.

Podrá no sorprenderte que exista “adicción” a Internet pero, de acuerdo a esta investigación alemana, la adicción puede deberse a la variación genética, no al ocio o a una condición que tenga relación del tipo mental.

Si tu familia o tus amigos se molestan porque no dejas tu smartphone durante una cena o en alguna fiesta, tu excusa perfecta es la adicción a Internet. Aún más allá, podrás decirles que la culpa la tiene “CHRNA4”, un gen ubicado en el cromosoma 20.

Este gen determina la permeabilidad de las conexiones entre las neuronas, ante un estímulo de placer.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Bonn y del Central Institute of Mental Health (CIMH), en Alemania, dio a conocer que el gen está relacionado intrínsecamente con una adicción tecnológica, contrario a una química –como la dependencia a la nicotina– como se conocía anteriormente.

A pesar de esto, los resultados señalan que –en los participantes– la mutación en el gen “CHRNA4”, conocida como rs1044396, tiene cierta similitud a la dependencia al tabaco.

Para el estudio participaron 843 personas, de las cuales 132 presentaron “comportamiento problemático” con el uso excesivo de la Red, a quienes se les aplicó una encuesta sobre el uso de Internet. Este grupo de personas (las 132 con comportamiento problemático) aseguraron que estaban conectados a la Red durante todo el día y que pensaban en Internet la mayor parte de su tiempo. También, coincidieron que sentían malestar cuando no podían ingresar o conectarse a Internet.

El Dr. Christian Montag, titular del estudio, dijo que para el grupo de las 132 personas encuestadas, “todos sus pensamientos giran en torno a Internet durante el día y sienten que su bienestar se vería severamente impactado si salen sin eso”.

Además, Montag y su equipo descubrieron que estos participantes (con el problema) presentaron una variación genética con relación a la adicción a la nicotina, contrario a lo que se comparó con los resultados obtenidos del grupo de control “sano”.

La variación genética que encontraron en el gen “CHRNA4”, afecta al receptor de nicotínico de acetilcolina en nuestro cerebro. La nicotina del tabaco y la acetilcolina que produce el cuerpo humano actúan como receptores, activando nuestro sistema de satisfacción. Es decir, el placer que se siente al tener relaciones sexuales o comer, es muy parecido al que se sentiría al ver que se recibió un Direct Message en Twitter o ver las notificaciones en Facebook.

Montag asegura que “en el grupo de personas que presentó el comportamiento problemático, las variaciones ocurrieron con mayor frecuencia –y en particular– en mujeres”.

Sin embargo, esta afirmación entra en “tela de juicio”, pues diversos estudios han señalado que los hombres son más propensos a generar esta adicción, pero el psicólogo apunta que “el hallazgo genético específico del sexo puede resultar de un subgrupo específico de dependencia a Internet, tales como el uso de las redes sociales”.

Según Montag, la ciencia y los terapeutas concuerdan en que esta adicción no es una “chiflazón” mental o un producto de nuestra imaginación, sino una adicción real.

Investigadores y expertos seguirán realizando estudios para sustentar y complementar esta teoría.

El especialista dijo que, aunque se debe analizar más la conexión entre esta mutación del gen y la adicción a Internet, “los datos actuales ya muestran que hay indicaciones claras de que hay causas genéticas que influyen en la adicción a Internet”.

Y que “si esas conexiones son mejor entendidas, eso podrá dar como resultado indicaciones importantes para mejorar las terapias”.

Los resultados estarán disponibles este mes en el Journal of Addiction Medicine.

Somos adictos mexicanos

En 2005, se temía que la adicción a Internet se convertiría en “el mal del futuro” en México y que los “adictos” en todo el mundo llegarían a los 30 millones.

Sarah García Silverman, Jefa del Centro de Información en Salud Mental y Adicciones (CISMAD) del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, dijo ese año que en México se hablaba de esa adicción en los medios, pero que las investigaciones eran escasas, “en México, la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI) realiza estudios sobre los hábitos de los usuarios de Internet, y si bien no hablan sobre adicción, las cifras que mencionan son interesantes”. 

En junio de 2011, se calculó que en México había 2 millones de adictos a Internet, según la Asociación Psicoanalítica Mexicana. Son 40 millones de usuarios de Internet en México, según el más reciente estudio de Hábitos de la AMIPCI. 

Un estudio realizado en 2011 por el Grupo Multisistemas de Seguridad (GMSI), concluye que entre algunas de las causas de este “mal cibernético” están la velocidad de acceso a la Web y su uso para combatir el “aburrimiento” en tiempos libres o “muertos”, durante el horario laboral.

Y sus consecuencias se traducen en falta de productividad, distracción, desinterés en actividades fuera de la Red, postergación de proyectos y responsabilidades, deslealtad (en relaciones personales y empresas) y deterioro en la comunicación entre personas.

“Ciber rehabilitación”

Para rehabilitar a los adictos a Facebook y a Internet, en 2010 nacieron dos clínicas que se especializan en la terapia y rehabilitación contra este “trastorno”. 

Al trastorno lo llaman “Internet Addiction Disorder”. La primera, en el Policlínico Agostino Gemelli de Roma, abrió sus puertas en noviembre de 2009 y la segunda empezó a funcionar a partir de enero de 2010, en el Hospital La Molinette de Turín.

A las personas que creen tener este trastorno, se les hace una entrevista para diagnosticar la dependencia, se determina la psicopatología (si es que la hay, tomando en cuenta el hallazgo de los expertos alemanes), después se rehabilita al paciente con un grupo para que pueda reactivar el contacto con las personas y con la vida (fuera de la Web).

El psiquiatra Federico Tonioni, coordinador de la clínica, señaló que “el uso patológico de Internet provoca síntomas físicos muy similares a los que manifiestan los toxicómanos en crisis de abstinencia, (este hospital brinda) a sus pacientes la contención del malestar que sufren durante el síndrome de abstinencia de la Web, que se transforma en ansia, depresión y miedo de perder el control de lo que ocurre en Internet”.

Adictos a la Red
Estudio sobre rol del “CHRNA4”