Para el artista Luis Carrera-Maul, la sociedad vive en tiempos del Antropoceno, donde el ser humano se ha convertido en la principal fuerza que está acabando con el medio ambiente. Ante la urgencia de provocar una reflexión sobre ello, creó con desechos de cerámica y charolas de siembra de unicel la instalación geo-estética Stratum, un paisaje monumental de mil 900 metros cuadrados.

Peter Krieger, curador de la intervención que se encuentra en el Museo Universitario de Ciencias y Arte (MUCA Campus), explica a Reporte Índigo que se trata de un esfuerzo por estimular y provocar la reflexión en la gente sobre el manejo no sustentable de los recursos y cómo están afectando a la Tierra.

“La tecnomasa, es decir, las infraestructuras, muebles, todos los productos creados por el hombre, pesan más que la biomasa. Luis Carrera puso como ejemplo, pragmático y extremo a la vez, la Cuenca de México, porque tiene un alto grado de bio y geodiversidad, pero la realidad es que, cada vez, se erosiona el paisaje natural, el cual está aplastado por concreto, cemento y urbanización descontrolada que conquista a las montañas y colinas”, aclara Krieger.

Stratum se exhibirá hasta el 29 de octubre en el MUCA, en Ciudad Universitaria. Entrada libre

El artista realizó una simulación de la cuenta con los volcanes y montañas cubiertos por basura de cerámica, como una imagen drástica de lo que la humanidad hace con los paisajes; al mismo tiempo, en el centro de la exposición colocó charolas de siembra de unicel para hacer el contraste y lucha de la naturaleza ante la urbanización y contaminación.

A través de la propuesta, Carrera y Krieger quieren exponer cómo una obra de arte es capaz de catalizar el conocimiento y hacer crítica ambiental.

“Son temas de investigación científica y política, pero también de las humanidades, desde las investigaciones estéticas y la geoestética, vemos la cognición sensorial, el acto de ver una imagen y su relación con temas como la geología”, explica.

Esta instalación rescata las ideas del naturalista Freiherr von Humboldt, de relacionar la investigación científica con los paisajes desde una visión estética, la idea y la comprensión del medio ambiente a través de una obra de arte.

“Influyó a toda una generación en siglo XIX como a José María Velasco, y esa idea la retomamos en el siglo XXI, ya no pintamos en óleo, sino buscamos otros formatos, en este caso la intervención, una obra metamórfica donde la basura de cerámica se cae, erosiona y al mismo tiempo crecen las plantas; es una naturaleza muerta y viva que ven los visitantes”, relata.

Stratum es una exposición “viva” que se realizó con el apoyo de expertos de ciencias de la UNAM, del Instituto de Geofísica y el programa universitario de estudios sobre el suelo, con la cual se quiere invitar al diálogo para cambiar las rutinas no sustentables que imperan en la sociedad, así como mostrar el papel del arte contemporáneo actual.

“Es una exposición inédita por su radicalidad y tamaño. Tiene muchos estímulos para repensar la propia postura frente al medio ambiente, nuestra responsabilidad ambiental y más allá de las investigaciones científicas, que son necesarias, que la obra de arte es capaz de activar otras conexiones neuronales y generar impactos que fomenten la ética ambiental que necesitamos.

“Una obra de arte es un deleite, por supuesto, pero también tiene que provocar, cuestionar, exponer los temas y problemas que estamos viviendo”
Peter KriegerCurador

Actividades paralelas en Stratum

La intervención está acompañada por una serie de 12 cápsulas con entrevistas a especialistas de diversas disciplinas, como geología, biología, arquitectura y urbanismo.

Además, el 21 de septiembre se realizará un coloquio en el auditorio del MUCA sobre el concepto y proyectos de la geoestética.

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