Netflix estrena Somos., miniserie que visibiliza la masacre de Allende, Coahuila.

Al norte de México, cerca de la frontera con Estados Unidos, está un pueblo en Coahuila, que lleva años olvidado y en la historia de la violencia en el país, existe un capítulo rojo, del que pocos se atreven a hablar.

Entre los días de 18 al 20 de marzo del 2011, sucedió una brutal masacre contra los lugareños de Allende, Coahuila, a manos de Los Zetas, las pérdidas humanas son incalculables, y por miedo a represalias, los sobrevivientes se quedaron en silencio durante años, hasta que en 2014 Diego Enrique Osorno hizo pública la verdad, y en 2017 la estadounidense Ginger Thompson siguió los pasos de esta matanza.


Somos. refleja desde la ficción, la masacre ocurrida en 2011 en Allende, Coahuila, misma que quedó oculta para los medios durante tres años

Inspirada en el artículo de investigación de Thompson, publicado en Propublica, el catedrático y artista audiovisual James Schamus creó Somos., miniserie de ficción que da rostro a quienes fueron acribillados por el crimen organizado, a diferencia de otras producciones que hablan del narcotráfico, la historia ahora se describe desde la ciudadanía perjudicada.

“Hay que abrir este diálogo, pero desde un lugar de una empatía que tiene que ver con ponernos en el lugar de las víctimas, ¿quiénes eran estas personas? ¿Qué estaban haciendo? ¿De quién estaban enamorados? ¿De quién se estaban divorciando cuando les tocó morirse ahí?, creo que es lo que nos debemos como sociedad civil”, comenta Mariana Chenillo, codirectora de la serie.

Al igual que la cineasta, el codirector Álvaro Curiel, y parte del extenso reparto de Somos. conversaron con Reporte Índigo sobre su experiencia al realizar esta serie, la cual busca ser una memoria que dé visibilidad a los crímenes que ocurren constantemente en México, porque la atmósfera previa a la matanza de Allende, un terreno hostil, corrupto, violento y a su vez, con ciudadanos unidos, gentiles y con esperanza, son el retrato desde el microcosmos de lo que es el país a gran escala.


“Eso es lo que tiene que entender la gente, de la enorme diferencia de esta serie como documento histórico, como en su caso fue Canoa (1976), cuando la hizo el maestro Cazals, si recuerdan fue casi como un documental, hablaban a cámara y tal, era como decir ¿quiénes eran esos estudiantes que perdieron la vida en este momento histórico del país? Esto es un documento, Somos. no es un producto”

Álvaro Curiel

co director de Somos.

Trabajando a los personajes de Somos.

El proceso de realizar Somos. desde el punto de vista actoral fue meticuloso, se escogieron personas que no fueran actores profesionales, para mezclarlos con artistas que apenas sean reconocidos en el ramo histriónico, en el caso de la artista Mercedes Hernández, quien interpreta a Doña Chayo, platica que Schamus se involucró a tal punto, de darles canciones como inspiración para sus personajes.

“Nos hizo llegar una playlist, con la música que nuestro personaje escucharía, entonces, todo eso me ayudaba, cantaba a Selena, bailaba reggaetón, jugaba cantando rancheras, eso te ayuda mucho a construir quién es Doña Chayo”, explica la actriz.


En el caso de Jesús Sida Domínguez fue distinto, ya que él no tenía experiencia previa en un set ni en la actuación, él le impregnó de su propio temperamento y manera de ser, lo que pudo a su personaje de Paquito, el ahora actor novel, comenta que le gustaría seguir sus estudios de preparatoria y posiblemente ir por una carrera técnica y tal vez incursionar profesionalmente en el arte dramático.

“Soy una persona muy hiperactiva, siempre ando riendo, jugando en los momentos que se debe, siendo muy feliz, y una de las cosas que tiene Paquito, es que es muy simpático, muy feliz, va por la vida sin importarle algo, y sin preocupaciones, no le importa si trabaja, ahí tiene a la mano a Doña Chayo”, dice Sida Domínguez en videollamada.

Catarsis en la pantalla

Benjamín Linares no se encuentra a sí mismo, divaga entre la soledad, prostitutas y el trabajo del rancho de su padre, pero sabe que tarde o temprano tendrá que saldar sus pendientes, con los capos de la droga, que le acechan en el pueblo de Allende, Coahuila.

Por su parte, Carlos Revilla, desde un castillo de pureza, que es el cuartel de la DEA, impoluto, y en la comodidad de su escritorio combate a Los Zetas, pero tarde o temprano, su pulcra imagen se verá manchada de sangre al fallar su operación contra los dueños de la plaza norestense de México.

Dos personajes opuestos, pero con matices psicológicos similares, es lo que les ocurre a Linares y Revilla, encarnados por Jero Medina y Martín Peralta, respectivamente, quienes observan que ambos pudieron hacer catarsis con sus actuaciones en Somos.

“Yo soy del norte y principalmente viví más años en Culiacán, me tocó ver cosas muy fuertes en la ciudad a causa del narcotráfico, entonces, poder vivir este otro lado de la moneda, del lado gringo, del lado a salvo, te hace entender el panorama a mayor escala”, describe Peralta.

Medina siente que, al interpretar a Linares, un hijo que es la vergüenza de la familia, se pudo reencontrar a sí mismo como persona, lo que le hizo tomar sus propias heridas del pasado, para darle vida a este hombre perdido en su letargo en Allende, Coahuila.


Para entender mejor a sus personajes, el creador de la serie, James Schamus proporcionó música que inspirara su rol a los actores

“Las partes oscuras de Benjamín están escritas y muy claras ahí, porque se termina metiendo con la gente mala, el chiste era encontrarle sus partes suaves, donde alguien se podría relacionar con él, era ver si yo me he sentido así, yo soy esa persona en mi familia”, se sincera el histrión.

Al preguntarles a los dos, por qué Somos. es necesaria en este presente, refrendan lo mismo que los directores y sus compañeros, esta serie de seis capítulos, que se basa en la masacre del 2011, es para traer a la memoria nacional lo atroz que es vivir en México.

“Ese tipo de sucesos se tienen que saber, sí podríamos reducirlo a una oración, ese es el propósito de Somos., que se sepa lo que pasó, porque va a abrir conversación, y así como pasó esto en Allende, en los últimos años especialmente en ese sexenio, fueron muchos pueblos, en muchos estados del país que pasaron cosas similares y que nunca se supieron”, aboga Peralta.

El mayor punto de rescate de Somos. para Medina, es que, al fin, se hace una producción sin un reparto mexicano de tintes caucásicos, y que, al recrearse Allende, con gente que podría ser oriunda del lugar, se nota el respeto de los creativos por las víctimas que cobró la masacre a manos del crimen organizado.

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