[kaltura-widget uiconfid=”38045831″ entryid=”0_y98ykvm3″ responsive=”true” hoveringControls=”true” width=”100%” height=”75%” /] La playera, el aplaudidor, la pancarta, la gorra, el pin, el encendedor. En un mismo recinto conviven los objetos repartidos durante todas las campañas presidenciales que han ocurrido en México desde 1910 hasta el 2012. Algunos provocan risa en los visitantes, otros curiosidad y unos más indignación. Cada uno de estos elementos expuestos cuenta una historia de alguna época importante del país.

La propaganda política ha jugado un papel central en la historia mexicana a lo largo de los años, partiendo de eso el Museo del Objeto del Objeto (MODO) abrió la exposición “Ciudadanía, Democracia y Propaganda Electoral en México 1910-2018”, muestra que cuenta con la mayor colección del país de objetos políticos, la cual se compone de cerca de 30 mil piezas, de los cuales 2 mil fueron puestas en exhibición para el público en general.

Juan Manuel Aurrecoechea, curador de la exposición, explica en entrevista que uno de los objetivos de montarla en este 2018 es abonar a que en el proceso electoral que se vivirá el próximo 1 de julio, el más grande de la historia donde se renovarán 3 mil 416 cargos, juegue también la memoria histórica.

Un comal con el nombre de Enrique Peña Nieto; un labial con la frase: “mujeres con Felipe Calderón”; una bota de cerámica alusiva a Vicente Fox; el refresco de Ernesto Zedillo y un par de calcetas blancas con el bordado de Carlos Salinas de Gortari, son algunos de los objetos que los ganadores de las últimas elecciones en México regalaron en algunos de sus eventos públicos.

En una época más de antaño se aprecia un disco de rimas de José Lopez Portillo o un caballito tequilero de Gustavo Díaz Ordaz, aunque también se puede ver un paquete de semillas con el que Miguel de la Madrid buscaba el florecimiento del país o una placa de automóvil para promover la candidatura de Miguel Alemán.

La exposición muestra la memoria de la historia política de México a través de las 19 elecciones presidenciales que han sido convocadas de 1917 al 2012, bajo la premisa de que los objetos y las imágenes atestiguan mejor que las palabras.


Una botella de refresco de Zedillo, un comal de Peña Nieto, una bota de cerámica de Fox, un par de calcetas blancas con el bordado de Salinas de Gortari, son algunos de los cientos de elementos que están en exhibición

“Los objetos que compiten por el objeto más chistoso, más divertido, más lúdico, más irónico y hasta cierta forma que podría causar entre risa e indignación son el lápiz labial de Felipe Calderón, con el cual las mujeres muestran su adhesión, los sobrecitos con semillas que repartía Miguel de la Madrid para el florecimiento de México y en homenaje a la madres mexicanas, los boletos de camión con los cuales la Alianza de Camioneros de México se adhieren a la campaña de Miguel Alemán”, concluye el curador de la exposición que estará abierta hasta julio.

El cambio en las campañas

El candidato sonríe con seguridad, con mirada directa y acompañado de su lema: “Que hable México” de Salinas de Gortari, “Unidad nacional” de Ávila Camacho, “Bienestar para la familia” de Ernesto Zedillo, “La solución somos todos” de López Portillo, “El candidato nacional” de Ruiz Cortines y “Mi compromiso es contigo y con México” de Peña Nieto.

Así como “Por la renovación moral de la sociedad” de Miguel de la Madrid, “Arriba y adelante” de Luis Echeverria y “No hay más bandera que la de la patria” de Díaz Ordaz. Las frases han quedado grabadas en la memoria de los ciudadanos, son de los últimos presidente que han gobernado al país y las cuales también son recordadas en una parte de la exposición.

Desde 1910 hasta los años 80, la constante era la presencia del candidato en actos públicos, mítines de campaña en plazas públicas, explica Juan Manuel Aurrecoechea, quien agrega que estaba acompañado y transmitía su mensaje por medio de carteles, pines y objetos curiosos. Todo era un ambiente muy popular.

Esos eventos y la propaganda electoral que ahí se regalaba era hecha por las casas de campaña del aspirante, así como por sus partidos acompañados de sindicatos de esas épocas, quienes por medio de esos objetos anunciaban su adhesión al próximo presidente.

“Es un reflejo de los modos en que la clase política se vincula con la población, digamos toda esta época cuando el presidencialismo domina, domina el partido oficial, las elecciones son rituales del tránsito del poder (…) el único voto que importaba era el del presidente”, explica Aurrecoechea.

Después se vio una transición. Se volvieron eventos más controlados desde núcleos centrales, incluso los políticos comenzaron a contratar a despachos de mercadotecnia que comenzaron a cuidar su imagen, sus mensajes bien construidos así como la propaganda que se obsequiaba, analiza el curador de la muestra, quien agrega que las sedes comenzaron a ser cerradas, como estadios o auditorios.

Otro dato a destacar por Aurrecoechea, es el papel de las mujeres, recuerda que una parte de la exposición está dedicada al avance que han tenido las ciudadanas del sexo femenino dentro de la vida electoral del país. “Pasaron de ser edecanes a protagonistas, por ejemplo con la campaña de Rosario Ibarra de Piedra”, concluye.


“Los objetos que compiten por el más chistoso, más divertido, más lúdico, más irónico y hasta cierta forma que podría causar entre risa e indignación son el lápiz labial de Felipe Calderón (...) los sobrecitos con semillas que repartía Miguel de la Madrid para el florecimiento de México, entre otros”

Juan Manuel Aurrecoechea

Curador de la muestra

La evolución de los pines

“Entre los objetos que persisten están los botones o los pines que se ponen los adherentes en la ropa, en la solapa o en la camiseta”, explica Aurrecoechea, quien agrega que es una de las piezas que han ido evolucionando pero pese a ello siguen siendo una constante en las campañas políticas de México.

El curador explica que en la exposición “Ciudadanía, Democracia y Propaganda Electoral en México 1910- 2018” hay una parte con los elementos que eran repartido en la época de Porfirio Díaz, pasando por todas las épocas hasta llegar a la campaña de Enrique Peña Nieto en 2012.

“Por ejemplo con Díaz estaban muy dirigidos a las élites, ya que tenían un estética de joya o de camafeo, con marcos dorados, garigoleados”, explica el experto, los cuales son muy diferentes a los actuales que que son de plástico y producidos en grandes cantidades, también recuerda que hubo una época en que fueron muy parecidos a las insignias militares.