Sexualidad y placer femenino, temas que a lo largo de la historia se han visto dañados por tabúes y normas establecidas desde la visión masculina, sin embargo, la única forma de cambiar esta percepción sobre la masturbación y la educación sexual es a través de la información.

Esta es la principal misión de la doctora Fabiola Trejo, especialista en placer, quien se define como una activista de la masturbación y, que por más de 10 años, ha brindado talleres y cursos sobre el autoerotismo.

Para la psicóloga Trejo, acceder al goce sexual se requiere para el desarrollo de la autonomía, la cual inicia por la apropiación del cuerpo y del placer, cuestiones que, aunque parezcan complicadas, gracias a la pandemia puede ser una buena oportunidad para iniciar la conversación y tomar conciencia de ellas.

“Durante muchos años, dentro del estudio de la sexualidad, hemos querido impulsar, decirle a la gente que hay otras formas de entender nuestro cuerpo, de disfrutar y compartir. Casi todo está reducido al coito heterosexual, a la pareja romántica y a todos estos mandatos socioculturales del ‘deber ser’, particularmente de las mujeres; se está haciendo más trabajo para erradicar el término de la virginidad”, detalla Trejo.


Mi sexualidad la ejerzo cada que conecto conmigo, no se limita a la autoexploración, tócate, porque vas a entender muchas cosas tuyas que no entendías, para poder procesar y regular tus pensamientos, definir qué es lo tuyo y no las cosas que nos impusieron

Fabiola Trejo

Educadora sexual feminista

Existe la creencia, muy arraigada, de que la mujer sólo puede descubrir, vivir y disfrutar su sexualidad a través de un hombre, de una pareja “romántica”; por imposición social no se le permite tener experiencias de sexo casual.

Dentro de las investigaciones de Fabiola, las personas que hablan sobre estos mandatos culturales expresan que las mujeres que ejercen libremente su sexualidad “son fáciles” o “tienen conflictos emocionales” y por eso no pueden tener una pareja estable; entonces, han hecho pensar que el placer femenino es algo negativo, como un síntoma de que algo está mal emocionalmente o no ha encontrado al “príncipe azul”.

“Hay estudios donde se les pregunta a las mujeres cómo es que evalúan un encuentro sexual como placentero, y ellas responden que cuando están con sus parejas, y eso nos da mucha información de cómo, en palabras cotidianas en Latinoamérica, ‘a mí me da placer dar placer’ y hasta se convierte en una virtud, particularmente, para las mujeres”, revela.

En realidad, para Trejo, se tratan de enseñanzas que han ido reforzando la idea de que una sexualidad autónoma no existe, porque siempre tiene que estar dirigida a enamorarse, a crear un vínculo afectivo o a crear más adelante una familia, por lo que afirma que desde una temprana edad, de manera histórica, a las mujeres se les han expropiado su sexualidad.

El poder de la masturbación en la sexualidad

Con la pandemia se abre la conversación sobre cómo ejercer libremente la sexualidad cuando se ha insistido en que no se puede tener contacto físico; no obstante, la especialista argumenta que se tiene que transformar la manera en la que se ejerce, principalmente, hace énfasis en la masturbación como fundamento de toda práctica sexual humana, específicamente para las mujeres.

“Durante este tiempo se vio un incremento de las sex shops on line y un boom de juguetes sexuales, ahora contamos con más opciones para comprar. Hay un movimiento de mujeres emprendedoras que hacen productos para nosotras, porque antes eran creados desde una visión falocéntrica. Nuestro placer no está en un pene, está centrado en el clítoris, esto permite que más chicas vean que hay más opciones para conectar con su placer, eso es fundamental para la construcción de la sexualidad femenina”, argumenta.

Durante muchos años, la masturbación ha sido marcada negativamente a nivel histórico y social, además, de prejuicios, como relacionarla con gente sin pareja o, en tiempos de pandemia, como una práctica de contención; sin embargo, masturbarse, explica Trejo, permite el placer propio, entender el cuerpo, sus emociones e identidad; así como un acto con el cual se puede ejercer la justicia social y la equidad.

“No se están hablando de todas las desigualdades que vivimos en la cama, cómo las mujeres no estamos teniendo suficientes orgasmos y, que aparte la historia y la misma ciencia lo ha tratado de explicar diciendo ‘es un cuerpo diferente, las mujeres son complicadas’, y en realidad no, porque la mujer cuando se masturba puede llegar al orgasmo en menos de 5 minutos, y esas mujeres, al tener un encuentro con un hombre, puede tardar hasta 30 minutos o de plano no tenerlo. Las mujeres me llegan a decir ‘es que hay algo en mí’ cuando en realidad no, porque siempre nos dijeron cómo teníamos que coger y disfrutar”, analiza.

Dentro del desconocimiento sobre qué es el placer sexual, en una sociedad represiva particularmente para las mujeres, a lo que se debe apostar, de acuerdo con Trejo, es a la autonomía erótica, y así determinar cuál es la vida que se quiere.

Hambre de piel

El gran reto con la pandemia es pensar la sexualidad desde otro punto de vista y entender cómo volver a conectar con las personas sin ponerse en riesgo. Para Fabiola Trejo, la gente está buscando conexión más que nunca, después de un año de confinamiento, existe un incremento de un fenómeno conocido como “hambre de piel”, y justo trata sobre el deseo por el contacto humano.


Los seres humanos estamos hechos para el placer y el contacto físico, sin esto se deteriora neurológica y fisiológicamente; ahora súmale la ansiedad y depresión

Fabiola Trejo

Educadora sexual feminista

“El problema es que venimos de una sociedad tan represiva que nos enseñaron que el único contacto que podíamos tener era a través del encuentro sexual, pero la pandemia nos ha obligado a romper con este esquema”, explica.

La educación y la sexualidad permiten abrir un abanico de posibilidades, por lo que la especialista recomienda aprovechar este momento para conectar, principalmente, a nivel personal, así como romper con los modelos que, desde hace años, se han impuesto como que el sexo es espontáneo.

“Abraza, toca y disfruta, comparte sin necesidad de ponerte en riesgo, transforma el contacto corporal, no sólo son besos; hay protocolos, ahí es donde podemos crear el hábito de hacernos pruebas de ETS y de COVID-19, para tener control de nuestra salud; incluso explorar diferentes posiciones sexuales, esto nos debe enseñar a cómo vivir de otra manera nuestra sexualidad, el objetivo es vivir sin miedo, vergüenza y tomar las elecciones para disfrutar una vida sexual sana”, finaliza Fabiola.

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