Durante casi dos años, el actor Sebastián Silveti se preparó para formar parte del casting de la tercera temporada de Narcos México, proyecto al que llega muy emocionado pues, además de representar un escalón más para su incipiente carrera, está agradecido por pertenecer a la serie que, considera, fue un parteaguas tanto para la plataforma de Netflix como para la producción de televisión en México.


“La mayoría de las personas que participan son talento mexicano y creo que difícilmente hay producciones de este tamaño y calidad en México, por eso me siento muy honrado, fue una sorpresa muy grande y un proceso de casting muy largo, de casi seis meses de pruebas hasta que por fin me quedé con el papel de Romeo”, relata el actor a Reporte Índigo.

Para el joven histrión, Narcos México explora temas complicados en la historia político-social y de seguridad que vive el país, pero considera que son necesarios abordar.

“Creo que los productos culturales siempre tienen que reflejar y ser un espejo de cómo la sociedad va creciendo, de lo que hacemos bien y no tan bien. Ojalá la serie, además de que no hay que olvidar que su primera función es entretener, o que la pasen bien, sí puede dejar un poquito de preguntas, creo que todos hicimos bien nuestro trabajo”, aclara.

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Por ello hace un llamado, tanto como espectador y actor, a que debe haber, antes que nada, una responsabilidad al presenciar proyectos de entretenimiento que estén entre la línea de la ficción y la realidad.

Recuerda que este tema ha sido, incluso, debatido por los mismos protagonistas de la serie, pues existe un compromiso al contar historias Iinspiradas en hechos reales.

“Se abría debate en actores como Diego Luna al platicar de la responsabilidad que tenemos; muchos hablaban que se estaba glorificando o haciendo glamuroso algo que no debía de ser como el narcotráfico y la crisis de seguridad que vive nuestro país; sin embargo, como espectadores, lo que estás viendo es una ficción y tú decides cómo tomarla”, aclara.

De acuerdo con Silveti, Narcos México cuenta las consecuencias “buenas” que aparecieron con el narcotráfico, pero también los hechos reales y lamentables, como las muertes, además de los conflictos sociales y políticos.

“Esto sin olvidarse que este problema viene desde mucho más abajo, de una crisis social, división social, pobreza extrema, todas estas cosas que se ponen en la mesa y la serie las toca de la forma más imparcial”, detalla.

Esta experiencia le ayudó a comprender todo lo que aún debe aprender como actor, del compañerismo con el elenco, de quienes, cuenta, lo recibieron con mucha hermandad y le enseñaron tanto.

“Aprendí a cuestionarme con mi personaje de los motivos por los cuales de pronto se mueve nuestra vida con las decisiones que tomamos. Mi personaje es un hombre que estuvo motivado por cosas que de repente no nos llena, como el dinero, el interés político, fama, violencia, entonces sí, fue una persona que me llevó por zonas un poco obscuras y que no necesariamente me hicieron feliz”, reflexiona Sebastián Silveti.