La campaña “Save Ralph” se volvió viral en redes sociales luego de estrenarse su cortometraje de animación stop motion con el que se busca prohibir las pruebas de animales para cosméticos.

Se trata de un video producido por la asociación Humane Society International en el que se observa a Ralph, un conejo animado quien es el nuevo portavoz de la campaña mundial que busca visibilizar el sufrimiento de los animales.

Este video está hecho como una suerte de falso documental animado en el que siguen la rutina diaria de una de las víctimas (en este caso se le considera como uno de los trabajadores) de experimentaciones cosméticas en animales.

Está dirigido por Spencer Susser y protagonizado por Taika Waititi, Ricky Gervais, Zac Efron, Olivia Munn, Pom Klementieff, Tricia Helfer y Rodrigo Santoro.

El cortometraje inicia con una toma de Ralph, un conejo animado que les dice a los espectadores que tiene ceguera en el ojo derecho -el cual, como se ve, está por completo enrojecido- y no escucha por la oreja derecha.

Mientras se lava los dientes cuenta que tiene la piel afectada “por productos químicos que arden como picaduras”.


“Pero no es para tanto, digo: solo me duele al respirar, o al moverme, o lo que sea”, ironiza en las imágenes.

Tras ello, Ralph dice que el cruento esfuerzo lo vale, ya que “lo hacemos por los humanos”. Mientras desayuna asegura que es un conejillo de pruebas, tal como lo fueron sus papás, sus hermanos y, en suma, toda su familia. Lo escalofriante es que “todos (mis familiares) murieron haciendo su trabajo”.

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Un resignado y pensativo Ralph indica que más pronto que tarde él morirá tal como le ocurrió a su familia y, tras un incómodo suspiro, tras un resuello penoso, tras una mirada de decepción, se escucha una señal inequívoca para el conejo: “Es momento de ir a trabajar”.

Entonces, una mano rompe el techo y se lo lleva. Cuando Ralph está sobre la mesa de experimentos ironiza al decir que, menos mal, por su sacrificio los humanos podrán tener labiales y desodorantes nuevos.

Tras una cruel jornada laboral, en la cual incluso otros conejos le piden al equipo del documental que los ayuden a liberarse, Ralph aparece con el otro ojo averiado, una quemadura en carne viva en la espalda y un ineficaz cuello ortopédico.

“Solo me gustaría decirles a todos los que aún compran cosméticos probados en animales, como delineador de ojos, champú, crema de protección solar, prácticamente todos los productos que hay en tu baño… Bueno, sin ti y los países que permiten la experimentación con animales, me quedaría sin trabajo”, concluye.