Además de la pandemia, y con la preocupación de volver al color rojo en el semáforo epidemiológico, Quintana Roo enfrenta a un visitante que sigue llegando a las playas del Caribe mexicano: el sargazo.. Los principales destinos turísticos de la entidad, que hoy se debaten entre restablecer la economía y al mismo tiempo controlar el avance de los contagios de COVID-19, tienen que lidiar también con la recolección de esta alga que desde 2018 ha comenzado a salirse de control.

Asimismo, pese a los esfuerzos ecológicos por aprovechar la planta —como los bloques para construir viviendas o la decantación de la planta para recuperar arena— los niveles de sargazo en el primer trimestre de 2021 apuntan a que este año se rompa un récord de llegada y, por supuesto, dificulte la recuperación económica de la región.

Un padre y su hijo recolectan sargazo en la playa de un hotel de Tulum.

La zona hotelera de Cancún es la que ha logrado contener el sargazo en mayor porcentaje.

Mahahuales otro de los destinos turísticos que ha sido golpeado por el sargazo.

El sargazo que llega a las costas complica la navegación de transportes marítimos.

Las algas recolectadas se procesan y convierten en arena para conservar las playas.

Locatarios y personal de hoteles remueven el sargazo cada mañana.