La actriz Sandra Echeverría se siente en el mejor momento de su carrera, en donde ya puede elegir los papeles que desea hacer y rechazar los que no la llenan; por ello, se siente privilegiada de recibir proyectos como María Félix: La Doña, serie biográfica de la leyenda del cine mexicano.

“No a cualquiera le llega la propuesta de ser María Félix, entonces, creo que he pagado la cuota para poder llegar al momento en el que estoy y me siento muy afortunada”, asegura la actriz, en entrevista con Reporte Índigo.

Todo este proceso, confiesa Sandra, lo ha disfrutado al máximo, desde la investigación que emprendió, el haberla filmado y, ahora, el que ya esté en pantalla después de tantos años y esfuerzos.

“Me siento muy agradecida y contenta de poder tener personajes fuertes de mujeres icónicas con personalidad, porque yo ya me había cansado de hacer personajes débiles, que eran siempre lo mismo, por eso empecé a producir películas porque no me gustaba lo que me ofrecían, y hoy me llega María Feliz que, como te digo, es la mejor oportunidad, el mayor reto”, enfatiza.

Echeverría tenía claro su objetivo: representar objetivamente la mujer que María fue; para ello fue necesario estudiarla y enamorarse de ella, a través de sus películas, de entrevistas, de libros y de testimonios de gente que convivió con la actriz.

“Tenía esta idea de que María Félix era una mujer muy dura, directa, fuerte e inquebrantable, que tenía un carácter complicado, pero al conocerla realmente y empezar a leer el libro Todas mis guerras, de Enrique Krauze, fue ir conociendo al ser humano detrás de la pantalla”, explica.

Con toda esa información en sus manos, Sandra comenzó a entender porque María siempre estaba a la defensiva con la prensa o el por qué era tan fuerte, ya que la diva del cine nacional tuvo que luchar muchas batallas, la primera fue contra su propia familia, ya que no quería que fuera actriz porque era como ser prostituta en ese momento.

“Tuvo que luchar contra todo eso y se aventó, siguió su corazón, su instinto, sus sueños, y siempre confió en ella misma”, refrenda Echeverría.

La importancia de su voz

Sandra Echeverría no quería ser la versión caricaturesca de María Félix, por ello se acercó con Luis Martínez de Anda para saber si la actriz del cine de oro hablaba igual ante las cámaras, que detrás de ellas.

“Él me confirmó que no hablaba igual, decía que era mucho menos la melodía que utilizaba detrás de las cámaras, entonces, yo traté de marcar diferentes etapas, porque ella no hablaba igual en los años 30, que en los 80. Fue como un personaje que ella misma se fue construyendo.”, cuenta Echeverría.

Así que buscar la melodía adecuada fue una tarea importante para Sandra. Primero fue buscar ese tono de voz para el principio, donde hablaba muy sutil, de repente se le salía la melodía, su tartamudear, aunque ya era una mujer más segura no tenía la melodía de los años 80.

En todo este trabajo Felipe Nájera la apoyó mucho, él le recomendó ver la cinta La estrella vacía, porque ahí utilizó una voz en un tono muy natural y con muchos matices con los cuales podía jugar la actriz.

“Para mí, fue muy importante esa película. Grababa ciertas oraciones y las escuchaba una y otra vez para agarrarme de ahí y hacerlas muy natural. Conforme va pasando el tiempo en la serie ir exagerando la melodía para que ya se pareciera a la María que todos recordamos”, explica.

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Un mensaje vigente para Sandra Echeverría

Seguir tus sueños, serte leal, complacerse a uno misma y no a los demás y hacer las cosas de corazón, son los mensajes que a Sandra Echeverría le gustaría que el público se quedara de la vida de María Félix.

“Su vida tiene tantos mensajes para nosotros, como el aprender a poner límites, el seguir tus sueños, el amarte a ti mismos más que a los demás, ella siempre decía ‘yo he amado a muchos hombres, pero nunca he amado tanto como me he amado a mí misma’ y eso es súper importante”, recuerda Echeverría.

Todas estas lecciones de vida, espera que las nuevas generaciones los aprendan, para que se amen así mismos y conozcan los valores que los hagan auténticos y únicos para que puedan vivir la vida con más seguridad y más agallas.

“El chiste es que realmente conozcan a María, su personalidad, que era auténtica, muy segura. Está padrísimo que las nuevas generaciones lo vean y lo que le puedan robar les ayude, porque creo que hay que vivir con esa seguridad y con esa bandera de amar siempre”, dice Sandra.

Una de las escenas que más disfrutó grabar Sandra fue una de las últimas, en la que aparece María junto con Ernesto Alonso, ambos ya están viejitos, en sus 80. La diva sale con su bastón, ayudada por Luis, su chofer, a caminar, se sienta y comienza a hablar sobre cómo quiere que sea su muerte.

“Fue una escena que me hizo llorar porque en ese momento la hice y estaba muy nerviosa, pero cuando la vi en pantalla y tuve que hacer algunos ajustes me puse a llorar, porque dije ‘wow, sí parecemos de 80 años, sí estamos logrando lo que queríamos’. Así que el poder sentir ese orgullo es lo máximo, porque no está fácil representar a una persona de 80 años que además todo el mundo conoce”, enfatiza.

Sandra Echeverría se dice lista para las críticas y las comparaciones, sabe que no es “monedita de oro para caerle bien a todos”, pero confía en el trabajo que se hizo.

“He estado lista siempre y me han tocado positivas y negativas y es algo a lo que te expones cuando haces una biografía, y se vale, todos tenemos una idea de nuestros ídolos. Nosotros estamos contentos con el trabajo que hicimos, estamos orgullosos”, finaliza.

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