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Rob Halford, el Dios del Metal que aniquiló los estereotipos en el heavy metal

Roberto Trejo

El vocalista de Judas Priest tuvo el valor de declararse abiertamente homosexual en un mundo rudo como el heavy metal, sin embargo, durante años sufrió un infierno por no poder expresar lo que realmente era


Abr 7, 2018
Lectura 5 min
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Rob Halford, la voz de Judas Priest, creó en los 70 un estilo de canto único que, con sus poderosos rangos operísticos y sus descomunales agudos, sentó las bases para todo el heavy metal, además es el responsable de introducir la vestimenta de cuero, picos, estoperoles y látigos en el género.

La influencia de Halford en el heavy metal le ganó ser reconocido por sus seguidores como Metal God, sin embargo, el mayor acto de rudeza de este vocalista británico no ocurrió sobre el escenario, sino en una entrevista, realizada en 1998, en la que se declaró abiertamente homosexual.

Con una simple pero poderosa declaración, Halford derrumbó un montón de estereotipos que rodeaban al heavy metal, pues mostró que la rudeza no es una cuestión de género, sino una manera de hacer frente a la vida y sus problemas.

Sin embargo, el camino hacia aquella declaración no fue fácil, ya que durante su primera etapa con Judas Priest tuvo que reprimir su orientación sexual, pues temía ser víctima de discriminación y terminar con la que se convertiría en una de las tres bandas más importantes del metal.

“Me preocupaba mucho por proteger lo que me rodeaba, en vez de protegerme a mí mismo. Ciertamente, cuidaba el entorno de Judas Priest y los fans, poniéndome a mí en segundo plano, en vez de primero”, declaró años después el vocalista para VH1.

La frustración de no poder ser quien realmente era, orillaron al vocalista al consumo, cada vez más constante, de alcohol y drogas, lo que lo llevó al borde del suicidio en 1985; Halford ingirió todo un frasco de analgésicos con una botella de alcohol, lo que lo mandó al hospital durante semanas.

El británico encontró en la música una válvula de escape para su tormento, siempre buscando nuevos elementos para hacer cada vez más espectaculares las presentaciones del grupo, fue así que introdujo elementos del sadomasoquismo para su vestimenta.

“Es gracioso; me estaba expresando siempre que salía vestido con cuero, salía al escenario cada noche vestido así, como Glen de los Village People, y la gente no se daba cuenta”, señaló Halford, quien acostumbraba simular que azotaba al público con su látigo y a la gente le encantaba.

Aunque la banda era consciente de la homosexualidad reprimida de Rob, muchos fanáticos ni se imaginaban que un hombre que se hizo famoso por interpretar canciones tan poderosas como Hell bent for leather, Breaking the law o Painkiller en el fondo luchaba por salir del clóset.

Sus compañeros de banda, K.K. Downing, Glen Tipton e Ian Hill, apoyaban en privado a Halford, sin embargo, nunca lo alentaron para declararse homosexual públicamente y terminar así con su sufrimiento; lo que poco a poco devino en la salida de Rob en la década de los 90.

Ya como solista y metido de lleno en proyectos cada vez menos convencionales, Halford hizo la declaración que cambió su vida. Una vez que concluyó la entrevista, el artista regresó a su hotel y se preguntó “¿qué hice?, sintió que el mundo se colapsaba y que su carrera terminaría.

Sin embargo, lo que encontró durante los siguientes días fue completamente diferente; comenzó a recibir llamadas y mensajes de colegas que le expresaban su admiración y apoyo, mientras que sus fanáticos no lo abandonaron, sino que lo idolatraron aún más por el valor de aquella declaración.

A fin de cuentas, qué podía ser más rudo que el Dios del Metal declarándose abiertamente homosexual en un mundo duro como el heavy metal; el vocalista descubrió que la comunidad del metal era llamada así porque realmente existía una hermandad y apoyo incondicional.

“El metal es algo que todavía es incomprendido y sometido a críticas y ridículo. La respuesta la tienes ahí mismo. Algo como la homofobia no tendría sentido. Los heavies saben lo que es que se burlen en tu cara, ser un rechazado, lo entienden mejor que muchos y se unen entre sí, nos unimos entre nosotros, es algo especial, nuestro lugar, abrazamos nuestra diversidad”, declaró hace poco Halford para la revista Rolling Stone.

El metal siempre ha sido el género de los rechazados e incomprendidos, de todos aquellos que no encajan en los moldes de la sociedad, algo que diariamente experimenta gran parte de la comunidad gay, por lo que, en cierta forma, ambos mundos están conectados.

El mayor acto de rudeza de Rob no fue sobre el escenario, sino en una entrevista que con el paso del tiempo ha ayudado a que millones de personas se acepten y muestren como son, sin importar el ámbito en que se desempeñen.


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