Nuevo León es cuna de hombres ilustres, Fray Servando Teresa de Mier, Alfonso Reyes, Raúl Rangel Frías y Alfonso Rangel Guerra, dignos representantes de su tiempo a quienes distingue la actitud de vida, su posición frente al mundo y su acción política que se manifiesta en la producción escrita que nos heredaron.

Rodeado de amigos, familiares y colegas, el académico Rangel Guerra fue homenajeado en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, como parte de las actividades de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

“Qué podría unir a estos cuatro neoloneses, sino un permanente dialogo intelectual y la preocupación por resolver problemáticas de su pueblo, desde una visión humanística en el tiempo histórico en el que cada uno se desenvolvió”, dijo durante el homenaje Ludivina Cantú García, directora de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

El “Recinto de Mármol” fue testigo del recuento de la vida de un hombre que se dedicó a engrandecer la cultura de México. Hombre de letras, figura emblemática del quehacer universitario, constructor de puentes, humanista y hombre ejemplar, fueran algunas de las características que se destacaron de Alfonso Rangel Guerra.

El homenajeado daba testimonio de sus 90 años de vida con entereza. Su voz fue un susurro suave al oído, como un murmullo que logró recorrer toda la sala para agradecer las oportunidades que ha tenido.


“Considero que la vida me ha otorgado muchas cosas, entre ellas, haber compartido con Victoria (su esposa) y con mi hijos. Creo que la vida es una oportunidad siempre abyecta para la continuación de la tarea humana”, pronunció Rangel Guerra.

Las obras de este neoleonés dan testimonio de una vida ejemplar y productiva, de un universitario ligado al servicio de los demás, de espíritu honesto y comprometido con el conocimiento, con la educación y con la universidad.


“Lo caracteriza su vida armoniosa, con equilibrio, disciplina y el cumplimiento de la responsabilidad como fuente de su placer académico e institucional. Es humanista en el sentido clásico del término, porque ha dedicado su vida a la cultura, a la educación, al estudio de la literatura y es el mayor conocedor de la obra de Alfonso Reyes y docto en el conocimiento del sistema educativo mexicano”, refirió Cantú García.

Con este homenaje, la Universidad de Nuevo León reconoce su legado y lo sitúa en el lugar de sus universitarios ilustres como argumento y memoria para las generaciones que están por venir. Reconoce su amor por las letras, por la palabra, por el conocimiento y por el quehacer universitario y lo recoge, como un gran legado, con la publicación de sus obras completas que edita.

Rangel Guerra comentó que la vida le ha concedido tres vocaciones: el hábito de la lectura, el ejercicio de la docencia y del servicio público.

“Que la vida le respete la salud, don Alfonso, para que nos pueda seguir ilustrando con sus libros, pues cuando ya no esté, que espero no sea pronto, nos ilustrará con su legado y ejemplo”, afirmó el historiador Javier Garciadiego.

El dato

Alfonso Rangel Guerra nació el 16 de noviembre de 1926 en Monterrey, Nuevo León. Se tituló en 1953 en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue director de la Preparatoria No. 1 (1955-1958), Director de la Facultad de Filosofía y Letras (1960-1961). Rector de la UANL (1962-1964), Presidente del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana (1963-1965), Secretario de Educación y Cultura de Nuevo León (1988-1991), Director del Museo de Historia Mexicana (1994). Presidente del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, CONARTE (2003-2006),

Estudió Literatura Comparada y Francesa Moderna en la Universidad de París, Francia. En 2009 recibió el Premio Internacional Alfonso Reyes, otorgado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y la Sociedad Alfonsina Internacional. Actualmente es Director del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL y pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SNI). En 2010 fue nombrado Profesor Emérito.