Un doble discurso envuelve a la primera edición del Femme Revolition Film Fest, un festival de cine que celebra la creación femenina en todos los ámbitos de la industria cinematográfica, al tiempo que precariza el trabajo de sus colaboradoras.

Berenice, Perla, Alejandra, Mónica y Polly alzaron la voz no desde la pantalla grande, sino desde sus redes sociales para hacer una denuncia pública y un llamado a Ingrid Rodea, la directora general.

“La idea fue de Ingrid, vio una oportunidad para poder colocar su proyecto que supuestamente es visibilizar el trabajo de la cinematografía de mujeres: películas dirigidas, protagonizadas y escritas. Se está vendiendo en medios como el primer festival de cine feminista, pero ya ha habido varias muestras”, sostiene Polly Krac, en entrevista con Reporte Índigo.

132

países participan

Krac trabajó desde junio de 2018 en la Coordinación de programación. Su labor implicaba hacer el primer contacto con las directoras luego de la preselección de audiovisuales, pedirles sus películas e información relacionada con su obra, como la sinopsis.

+5 mil

cintas reunió la convocatoria

“En lo personal, yo me dí cuenta de que estaba llegando un momento en el que ya se requería toda mi atención para el puesto que yo tenía y fue cuando empecé a cuestionar a Ingrid. Notamos que estábamos trabajando muchísimo para el festival sin recibir un pago, entonces, pues fuimos renunciando poco a poco”, comenta.

Polly dejó de trabajar en el proyecto desde febrero, un mes antes de que iniciaran las exhibiciones.


“Yo no soy una persona privilegiada, el trabajo lo acepté porque me parecía hermoso que se hiciera un festival donde se estuviera visibilizando el trabajo de mujeres y porque necesitaba el dinero, pero cuando me dí cuenta de que mi trabajo fuera de las pantallas en ese festival no estaba siendo remunerado, me molestó mucho y traté de hablarlo. Le dije a Ingrid que si no me resolvía en una semana me iba a ir y me dijo que aunque me fuera me iba a pagar y no pasó”

Polly Krac

Coordinación de programación

El Femme Revolution Film Fest llegó a la Ciudad de México el 28 de marzo y continuará con la proyección de 40 películas hasta el 4 de abril en 10 salas alternativas de la capital. La convocatoria, realizada con un año de anticipación, logró reunir a más de 5 mil cintas provenientes de 132 países.

40

películas serán proyectadas

La idea del festival de cine femenino coincidió con el tiempo en el que mujeres de la industria cinematográfica se unieron al movimiento #MeToo para protestar por el acoso sexual y la desigualdad de género en Hollywood.


La protesta, en esta ocasión, fue a través de la cuenta de Twitter en México @MeTooCineMx. Con una carta dirigida a Rodea, las integrantes del proyecto reclamaron la remuneración económica correspondiente, que a la fecha no ha sido saldada

“Aunque sabemos que el trabajo de carácter voluntario no le resta valor a nuestra fuerza creativa y laboral, en este caso nosotras en ningún momento aceptamos estar en el proyecto bajo esta denominación. Es un acto de abuso de poder que ahora pretendas desentenderte de la remuneración económica que merecemos”, sostiene el documento firmado el 28 de marzo.

¿Y la igualdad sustantiva?

El Femme Revolution Film Fest tiene el propósito de promover la igualdad sustantiva y películas con personajes femeninos diversos, libres de estereotipos para hacer frente a la discriminación, la brecha de género y la violencia simbólica.

“Hay una diversidad inmensa, hay quien acaba de salir de la universidad o le dio su tiempo durante dos años, hay mujeres que son mamás y estoy yo, que soy de la diversidad sexogenérica. La mayoría hemos trabajado en la industria cinematográfica, estudiamos cine, abrazamos esta causa y como mujeres nos hemos dado cuenta de lo difícil que es colocarse. También soy feminista y activista y cuando a mí me lo pintó así me pareció increíble”, dice en referencia a Ingrid Rodea.

La igualdad sustantiva ocurre cuando los derechos se aplican y practican en la realidad, logrando cambios que van más allá de las palabras y acuerdos escritos, es decir, con resultados que pueden observarse, menciona su página oficial el festival de cine feminista.

Berenice Gómez, coordinadora de patrocinio y community manager; Perla Acevedo, asistente de dirección y coordinadora de enlaces estratégicos; Alejandra Canseco, coordinadora de eventos académicos; Mónica de la Mora, de la producción general y Polly Krac, en la coordinación de programación, sostienen que la igualdad sustantiva se tornó en violencia.

“Nos parece doloroso hacia nosotras y muy violento, porque no sólo es la violencia económica, sino lo que está alrededor de ésta como los sueldos distintos, falta de empleo, abuso de autoridad”, argumenta Polly Krac.

“Sé parte de la revolución” es el lema de este festival de cine feminista. Krac concuerda con esta frase al sostener que quienes manifestaron su inconformidad viven una revolución interna que ha buscado el diálogo con Ingrid Rodea.

Tras varios acercamientos, esperaron respuesta a más tardar el martes 26 de marzo. Pedían por escrito el compromiso de Rodea de que iban a recibir la paga antes del término del mes pero como la directora general no respondió, hicieron pública la carta.


“Una vez que nosotras hicimos la observación sobre nuestro pago y cuándo lo íbamos a recibir, nos daba largas o respuestas distintas, muy cuestionables desde una jerarquía del feminismo y hasta nos bloqueó de redes. A mí me borró de la lista del equipo desde que renuncié y me molesta porque las películas se están moviendo con mi trabajo”

Polly Krac

Coordinación de programación

A Polly Krac también le preocupa la proyección de filmes de directoras internacionales como Valentina Sachetti, Maryam Zahirimehr, Patricia Ortega, Wanuri Kahiu, Galia Barkol, Desiree Akhavan y Júlia Murat.

“Lo que nos parece más alarmante es que las directoras que participan en el festival protagonizado por mujeres mandaron sus películas porque creen que están apelando a un festival feminista. En mi caso, yo le mandé la carta a las directoras y sí hubo algunas que me contestaron que les parecía muy grave, y hubo quien quiso dar de baja su película, pero por las cláusulas al aceptar, pues no podía”, lamenta.