Apasionada por México, pero sobre todo por Oaxaca, ya que se casó con un hombre del Istmo y su suegra era tehuana, Francie Chassen-López siente desde hace décadas un fuerte arraigo por la historia de este país, por lo que ha dedicado su vida al estudio de personajes míticos mexicanos. Entre sus investigaciones, ningún otro le ha resultado tan interesante como el de la mujer independiente y misteriosa que ha resultado ser Juana Catalina Romero, emprendedora y comerciante, de la que mucho se ha especulado, pero poco es cierto en realidad.

Se dice que fue amante de Porfirio Díaz, que las vías de ferrocarril fueron expresamente puestas afuera de su domicilio para que el mandatario la pudiera visitar sin retraso en Oaxaca, entre otros mitos. Lo cierto es que Chassen-López se encargó de profundizar más allá de las habladurías y con hechos históricos rebatir las anécdotas que poco tienen de verdad.


La historia siempre la escribió el hombre, y como la escriben ellos, escribieron su historia, la historia de sí mismos, y no se quería reconocer a la mujer, era consciente, porque reconocer el papel de la mujer era el primer paso para darle igualdad y de eso no se trataba, ni de darle voto y voz

Francie Chassen-López

Francie Chassen-López

Después de más de 20 años de investigar exhaustivamente la vida de esta mujer ejemplar, Chassen-López publica Mujer y poder en el siglo XIX: La vida extraordinaria de Juana Catalina Romero, cacica de Tehuantepec, bajo el sello Taurus, biografía que le hace justicia a este símbolo femenino que sigue siendo desconocido en México en pleno 2021.

Los primeros encuentros que tuvo con la empresaria oaxaqueña fueron cuando la historiadora estadounidense escribía Oaxaca entre el liberalismo y la Revolución: La perspectiva del sur (1867-1911) hace más de 15 años; entre lo que iba descubriendo de Benito Juárez y Porfirio Díaz, se develó el nombre de Juana Catalina Romero.

“Me topé con ella y ya que terminé esa investigación, me dije ‘voy a regresar con esa mujer porque me parece muy interesante y tal vez podría darme una pistas para conocer qué hizo la mujer en el siglo XIX’. Si uno ve la historia, hay grandes, como Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, y luego desaparecen las mujeres de la historia hasta la Revolución y dije ‘¿qué pasó?’”, comparte la autora, en entrevista con Reporte Índigo.

Chassen-López reconoce que la historia universal ha sido escrita por el género masculino, y la visión del retrato del pasado está hecha acorde a lo que beneficia a los hombres, por ello es que con su biografía de Juana Catalina Romero busca focalizar la atención en una mujer que toda su vida se valió por sí misma, ya que incluso nunca se casó y fue exitosa en sus negocios.

“La historia siempre la escribió el hombre, y como la escriben ellos, escribieron su historia, la historia de sí mismos, y no se quería reconocer a la mujer, era consciente, porque reconocer el papel de la mujer era el primer paso para darle igualdad y de eso no se trataba, ni de darle voto y voz”, afirma la escritora.

Tras las pistas y las huellas históricas de Juana Catalina Romero

Francie Chassen-López, quien también es académica de la Universidad de Kentucky, se sincera y describe que no tiene una memoria particular a manera de epifanía cuando supo por primera vez de Juana Catalina Romero, pero lo que si tiene presente es que vio la representación de la comerciante en la telenovela mexicana que produjera Televisa en 1994, El vuelo del águila.

“La joven Salma Hayek hizo el papel de Juana ‘Cata’ y no me pareció muy bien cómo la retrataron, Romero era vendedora de cigarros y en la novela la ponían como vendedora de cintas, la cambiaron bastante, por eso me dieron ganas de regresar a ese tema”, dice Chassen-López.

Para la autora, el trabajo de un historiador es equiparable al de un detective policiaco, porque se tiene que indagar a precisión en los hechos históricos, lo que hizo riguroso y tardado su trabajo con Romero, ya que como tal no existe un archivo personal de ella, sus cartas fueron quemadas y parte de los registros que hubieran existido se perdieron en una inundación de Tehuantepec, en 1944, esto se lo transmitió la sobrina bisnieta de la empresaria, con la que tuvo una entrevista en 1996

“Romero quiso tener control de su imagen y no quería prestar lo íntimo, porque los hombres decían que ella tenía un aspecto ‘algo viril’, porque ella era —perdón por la palabra— muy cabrona, ella quería mantener esa imagen porque tenía que lidiar y negociar entre hombres; entonces, debilidades no quería mostrar”, platica la autora.

Lo que le sirvió como fundamento primordial a Chassen-López para construir la biografía de Romero fue que encontró un amplio archivo notarial de la época, en donde se deja constancia de los negocios de Juana Catalina, además de las narraciones de otros viajeros comerciantes con ella y correspondencia oficial que sí hubo entre Díaz y ella, pero era meramente formal, de política y sin índole personal.

Presidenta mujer, primero en México

Observando el panorama en el continente americano y viendo cómo la mayoría de los países van tarde en torno a elegir a una mujer como presidenta, Francie Chassen-López opina que en México existen mayores posibilidades de que esto ocurra antes que en Estados Unidos.

“Creo que es más fácil que haya una mujer presidenta en México que en Estados Unidos, por otro lado, Hillary Clinton ganó tres millones más de votos que Trump, el sistema norteamericano está bastante mal, en México la mayoría de votos gana la presidencia, acá no”, subraya.

Otro factor que perjudica en Estados Unidos, es que también hay un machismo muy arraigado, el cual ni siquiera es nombrado de esta manera, pero la escritora afirma que la discriminación de género es clara, sobre todo orientado a las decisiones políticas que puedan tomar.

“Lo que preocupa mucho es que no podría manejar la mujer a los militares, al Departamento de Defensa. ¡En América Latina ya van tres mujeres que se reeligieron! Cristina Fernández ya fue presidenta dos veces y ahora es vicepresidenta. Es un machismo un poco distinto, porque el hombre aquí sí ayuda muchas veces en la casa y con los hijos, pero no le gusta que la mujer sea política”, puntualiza.

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