El Diccionario Oxford define a la “posverdad” como un adjetivo que se utiliza para definir todo aquello relacionado con circunstancias en las que los hechos objetivos quedan en segundo plano ante las creencias personales y las emociones.

Mientras que en 2014 el Diccionario de Oxford seleccionó “selfie” como la palabra del año y en 2015 “emoji” se llevó los reflectores, este año el neologismo “posverdad” (“post-truth”) fue elegido como la palabra que marcó los acontecimientos de la humanidad en 2016.

El Diccionario Oxford define a la “posverdad” como un adjetivo que se utiliza para definir todo aquello relacionado con circunstancias en las que los hechos objetivos quedan en segundo plano ante las creencias personales y las emociones.

Los ejemplos más simbólicos de la “posverdad” fueron los triunfos del Brexit y Donald Trump, pues lograron imponerse ante las expectativas más racionales y ortodoxas. En ambos casos se apeló a las emociones de la gente antes que al raciocinio, destaca el Diccionario.

La “posverdad” es la manera que los estudiosos de Oxford verbalizan las conmociones y reveses políticos menos esperados del 2016, en los que se incluye además el rechazo de los colombianos al acuerdo de paz con las FARC.

El impacto que ha tenido este neologismo es tal que muchos analistas políticos ya lo utilizan sin necesidad de explicarlo, al igual que medios de comunicación como The Indepent, The Economist o El País, quines han adaptado la palabra a su lenguaje cotidiano.

Este neologismo forma parte de la misma familia de la “posmodernidad”, la “posguerra” y el “posracismo”, es decir, palabras que se utilizan para definir el inicio de una nueva etapa, que por lo regular rompe e incluso contradice a la anterior.

El término posverdad fue acuñado por Ralph Keyes, quien en 2004 publicó el libro La era de la posverdad, también se debe al comediante Stephen Colbert, quien uso el concepto “truthiness” para definir expresiones falsas que se toman ciertas sólo porque hacen sentir bien a la gente.

Por su parte, Eric Alterman dotó a este concepto de valor político, pues señaló que hubo un uso desmedido de la “posverdad” por parte de la administración del expresidente George Bush tras la ataques del 11 de septiembre, pues se apeló a la psicosis antes que a la lógica estadounidense.

Los estudiosos de Oxford señalaron que este neologismo comenzó a ser tendencia a partir de mayo de este año, justo cuando comenzaron los temas del Brexit y la campaña presidencial entre Donald Trump y Hillary Clinton.