Un perro no solo es el mejor amigo del hombre, la mascota que tienes en casa –y en tu vida– es mucho más inteligente de lo que imaginas.

Brian Hare y Vanessa Woods, dos investigadores de inteligencia canina, son los autores de “The Genius of Dogs: How Dogs Are Smarter Than You Think” (2013), libro que cuenta la vida de “Mystique”, una perrita que vive en Lola ya Bonobo, en la República Democrática del Congo, y quien es la prueba viviente de la conclusión a la que llegaron los expertos en relación a la inteligencia de los canes.

Al igual que muchos perros, “Mystique” ladra cuando alguien se acerca a la casa, o bien, cuando parece que algo amenaza la seguridad de sus dueños. Mientras que puede estar tranquila y serena cuando pasan personas que conoce.

Pero, ¿qué pasa cuando escuchamos diferentes tipos de ladridos? ¿Qué están tratando de decir?

De acuerdo a lo que los investigadores publicaron en Scientific American, “los perros podrían ser capaces de alterar sutilmente la voz para producir una amplia variedad de sonidos diferentes que pueden tener significados diferentes.

De hecho, ellos tienen la capacidad de alterar su ladrido de manera que para otros perros sea un “mensaje” claro, pero no para los humanos.

Así, un perro logra variar la amplitud y el tono de su ladrido.

Según Hare y Woods, el ladrido también podrían ser producto de la domesticación, para prueba está que el lobo casi nunca ladra.

“Los experimentos han demostrado que los perros usan diferentes ladridos y gruñidos para comunicar cosas diferentes”, añaden Brian y Vanessa. 

Y lo reafirman con un ejemplo de uno de sus experimentos, cuando se demostró que un perro gruñe distinto hacia el alimento, a diferencia del gruñido que emite cuando se acerca una persona que considera extraña o desconocida.

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