México lo tiene todo y podría ser una de las potencias mundiales sin igual.

Sobre todo porque el territorio mexicano tiene acceso a agua, viento y luz solar.

Actualmente, el país depende en más de 80 por ciento de hidrocarburos, los cuales son escasos y de alto costo. Por ello, la luz solar, el agua y el viento son el combo alternativo perfecto para que se genere energía renovable en México.

Pero, como muchos de los tesoros que distinguen a este país, los recursos renovables y las alternativas que los implementan están desperdiciados.

Poco se invierte en el desarrollo de energía, pese a que las energías renovables proporcionan soluciones a problemas ambientales que afectan al país (y al mundo).

En la actualidad, México cuenta con 253 centrales en operación y otras en construcción para la generación de energía eléctrica de fuentes renovables. De acuerdo a la Comisión Reguladora de Energía (CRE), así como la Comisión Federal de Electricidad (CFE), hasta hace cinco años se contaba con una capacidad efectiva de 63,195 MW, de los cuales 1,4501 MW correspondían a energías renovables. Esto equivale a 23 por ciento del total de la capacidad instalada.

253

Centrales en operación y construcción para generar energía eléctrica de fuentes renovables hay en el país

Y se calcula que para el año 2026 esa cifra podría ser de 20,544 MW. Dichas comisiones estiman que la energía eólica y la hidráulica son las que más podrían crecer con un 58.6 por ciento y 27.3 por ciento, respectivamente.

Cuando calienta el sol

La luz solar es de las fuentes renovables de energía que más privilegian a los mexicanos, dado que la geografía favorece para que cuente con luz solar durante gran parte del año y de polo a polo.

La energía de la luz solar se puede aprovechar con dos tipos de conversión, las cuales son con tecnologías fototérmicas y fotovoltaicas.

Con las fototérmicas, la luz solar se convierte en calor que transfiere la energía a canales de trabajo para producir calor de proceso. Mientras que en las fotovoltaicas, la luz del sol llega a los generadores fotovoltaicos y se transforma en electricidad. Tal como funcionan las celdas solares que cada vez son más comunes en la mayoría de los estados de la República Mexicana.

El único inconveniente actual de este tipo de procesos de aprovechamiento de recursos naturales renovables es que la tecnología que requiere, así como la infraestructura para implementarla tienen un alto costo que México –aún– no está dispuesto a pagar.

Enrique Caldera, quien forma parte de la Asociación Nacional de Energía Solar (ANES), dice que los techos de los hogares mexicanos reciben energía solar suficiente para producir hasta 200 veces la cantidad de luz que consumen. Una envidia para las naciones del resto del mundo.

Y es que, esto a su vez es un llamado a gritos para que las autoridades mexicanas inviertan en usos alternativos de energía, comenzando con su práctica en el sector doméstico.

La radiación solar, de cinco kilowatts por hora por metro cuadrado (kwh/m2) en México, lo convierte en uno de los cinco países con mayor potencial de energía solar a nivel global.

70%

Del territorio mexicano recibe 5 kilowatts de energía por cada metro cuadrado, aproximadamente

Para hacerse una idea, Alemania es el líder del aprovechamiento de energía solar y eso a pesar de que cuenta con una radiación de 3.2kwh/m2.

El mercado de energía solar mexicano genera alrededor de 150 millones de dólares, de los que 130 millones corresponden a calentadores de agua y el resto a celdas que generan electricidad.

De manera lenta pero segura México va por buen camino, ya que de acuerdo a la Secretaría de Energía, el país aumentó 3.9 por ciento su capacidad para producir electricidad.

Además, aunque aún representa un alto costo, ésta irá en descenso a la par del aumento de la implementación de alternativas sustentables, “la energía solar ya no es una energía cara, antes lo era. Hoy es competitiva”, dijo Antonio Del Río, director fundador del Instituto de Energías Renovables (IER) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En 2010, la energía solar fotovoltaica costaba alrededor de 200 dólares por cada megawatt que se generaba. Este año, la misma cantidad de energía tiene un costo de 20 dólares y es casi 75 por ciento más barata que aquella generada por plantas de gas o de ciclos combinados.

“El costo de los materiales ha bajado porque ha habido una mayor demanda. Y a mayor producción, bajan los precios”, agregó Del Río.

La Asociación de Energía Solar Europea (EPIA, en inglés) considera que México podría ser el séptimo mayor mercado en contenido solar total y el quinto mercado por el nuevo volumen generado este año y hasta 2021.