El 2020 fue el año más desafiante y retador para la gran mayoría de la sociedad, entre los que destacan los cocineros, personas que, como Emiliano Padilla, han tenido que salir a afrontar todos los días las consecuencias de la pandemia.

Antes de que comenzara la crisis sanitaria, este chef de origen neoleonés tenía en mente abrir un restaurante de alta cocina, un espacio en el que pudiera representar toda su experiencia; sin embargo, la pandemia lo detuvo.

Al darse cuenta de la situación, Emiliano consideró que un establecimiento de comida con altos costos no era la mejor vía por el momento, sino un espacio mucho más económico, pero con la misma idea de alimentos bien elaborados.

Así nació Pollos Brutos, un local ubicado en Aguascalientes 93, Roma Sur, que ofrece pollos asados con distintas guarniciones, las cuales van desde frijoles charros, hasta guacamole y totopos.

Asimismo, venden desayunos de martes a domingo y algunos platillos especiales que va acorde a cada época, como cenas navideñas o repostería enfocada en el Otoño.

En entrevista con Reporte Índigo, Padilla admite que conforme ha ido avanzando la pandemia, los retos que ha afrontado junto a su equipo son diarios, comenzando con el cambio de semáforo, hasta los pedidos por delivery.


“Por más que nos empezaba a ir bien, comenzamos a no vender más por estas restricciones. Para empezar, no podías tener mesas adentro, luego que sí, pero con poco cupo. Después empezamos a poner mesas en la banqueta y resulta que en la calle específica en la que trabajamos no nos dejan poner mesas como en otras zonas sí pasa”.

Además, el chef admite que aunque el delivery ha sido una herramienta esencial para Pollo Bruto, todo el tema de las comisiones de las aplicaciones “es descomunal, te comen”.

 

 
 
 
 
 
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“Diario hay miles de retos. Otro que se nos vino hoy fue que debido a la pandemia, las fronteras no están dejando entrar suficiente alimento para los pollos, para las presas y granjas que tienen pollos, entonces esta semana casi duplicó el precio por kilo y nuestro costeo entero ya no da... Cada semana salen 50 distintos incendios que se tienen que parar”.

Pero aunque la situación ha sido difícil, Emiliano confiesa que ninguna de las personas que trabajan con él se han tenido que marchar, o al menos no hasta ahora. Todo dependerá de si mejora o no la situación referente al semáforo rojo para febrero.


“Ahora somos un total de 26 personas, un equipo grande para la pandemia, y hasta ahora no ha habido despido de personal. Lo hemos logrado, pero ahorita me estoy arriesgando al pensar que se compongan las cosas para febrero. Si no, voy a tener que dar de baja a una parte considerable del equipo”.

Además, detalla que ningún sueldo se ha descompensado, solo el de él y sus tres socios operativos.

De acuerdo con Padilla, lo mejor que puede desearle a su colegas cocineros es seguir luchando ante esta situación, y a las y los capitalinos, que sigan apoyando a sus negocios locales, así como a los pedidos por delivery.

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