Guillermo del Toro logra hacer una versión personal y distinta a las ya conocidas en cine o series animadas del cuento italiano de Carlo Collodi, Pinocho.

La vida de Geppetto está llena de dicha y felicidad en un pueblo rural de Italia, en 1916; él es un humilde carpintero a quien se le respeta y se le llama maestro. Pese a que están transcurriendo los años de la Gran Guerra, ninguna adversidad parece estar a su alrededor de él ni de Carlo, su hijo.

Carlo, un niño obediente y que admira el oficio de su padre, lo acompaña a todos lados, incluso, a la iglesia, donde Geppetto está terminando un crucifijo gigante y monumental, pero en un descuido, tanto del ejército aéreo como del mismo artesano, el infante se queda en el recinto religioso justo cuando sucede un bombardeo erróneo en la localidad.

El maestro queda devastado, entierra a su hijo, y junto con él, sepulta un piñón de pino, con el que solía jugar Carlo. Pasan los años, Geppetto se entrega al alcohol y en una noche de lluvia y rabia, en 1930, el hombre avejentado toma su hacha y parte el pino que creció frondoso al pie de la tumba.

Con furia y dolor, corta, talla y pule una rústica marioneta hasta quedarse dormido a causa de la bebida, pero su sorpresa al siguiente día es que este muñeco de madera ha cobrado vida, pero no es lo que él esperaba.

Este preámbulo sienta el inicio de una fábula fantástica, la propia versión de Guillermo del Toro, para contar Pinocho, que ya se encuentra en cartelera nacional en cines selectos y que llegará a Netflix el 9 de diciembre.

“Hay, tal vez, 10 personajes en la historia de narrativas humanas que son capaces de ser universales y totalmente adaptable a cualquier cosa. Está Frankenstein, Pinocho, Tarzán, Sherlock Holmes. Estos son personajes que, aunque no hayas leído la historia, conoces la historia, o crees que conoces la historia.

“Y, por lo tanto, puedes usarlos como metáforas para la ciencia, para las emociones humanas, para muchas, muchas, cosas. Y, Pinocho, pensé… tengo 58 años y cuando empezamos esto proceso, es hace unos 15 años o más. Pensé podría ser una gran herramienta para hablar de lo precioso y frágiles que somos como humanos, y cuánto nos necesitamos unos a otros”, describió Del Toro a medios internacionales en conferencia de prensa virtual.

Pese a que la historia de Pinocho se ha contado una y otra vez, Del Toro en esta ocasión la adapta con un sello único, ubicada en la Italia fascista de Benito Mussolini y con personajes distintos a los ya antes conocidos. Aquí conoce un poco más acerca de ellos.

Inspiración moderna para Pinocho

Guillermo del Toro admite que los diseños de producción de la marioneta de Pinocho se basan en los que creó el artista gráfico Gris Grimly en su adaptación de 2002; en el libro se observa una versión oscura, incluso, macabra del niño de madera, algo que persiste de manera simbólica en el largometraje del tapatío.

Visita la exposición

La Cineteca Nacional tiene una muestra única en su patio donde se pueden observar parte de los muñecos que fueron utilizados para la creación de esta película. La exposición no tiene ningún costo y se encontrará en sus instalaciones hasta el 11 de diciembre

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