¿Cuál es el peso ideal? Seguro has visto una tabla que relaciona la estatura con el peso que supuestamente cada persona debe tener, sin embargo, el peso ideal generalizado no existe.

No obstante sí existe un peso saludable para cada persona, que no depende solo de la estatura o la edad, sino que se ve determinado por factores genéticos como la estructura ósea, la dieta y el metabolismo.

El mito del “peso ideal” tiene un origen comercial, en 1943, la Metropolitan Life Insurance Company, elaboró unas tablas que vinculaban el peso de hombres y mujeres con la tasa de mortalidad y las llamó “Tablas de peso ideal” con el objetivo de basar los costos de sus seguros de vida en estos parámetros, a pesar de que carecían de sustento científico.

En 1983 la revista especializada Journal of the American Medical Association (JAMA) publicó una crítica metodológica en contra del concepto de “peso ideal”, que concluía con la recomendación de abandonarlo.

¿Cómo saber si estoy en mi peso ideal?

Lo mejor siempre será consultar a un médico especialista y poner atención en que no base sus dietas en un “peso ideal” sino en tu propio historial clínico. Sin embargo, un factor que ayuda a determinar esto es el Índice de Masa Corporal (IMC).

El IMC se calcula dividiendo el peso, entre la estatura al cuadrado. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la gama de peso “normal” se establece entre los valores de 18,5 y 24,9 de IMC. Entre 25 y 29,9 de IMC se considera sobrepeso y, a partir de 30, obesidad.

En función de estas escalas, se puede afirmar que, para una persona que mide 1.65 metros, su peso normal puede ir de 50.3 a 67.8 kilos. Para alguien con una estatura de 1.75, en tanto, el peso normalizado se encuentra entre los 55.1 y los 76.2 kilos. Esto es más de veinte kilos de diferencia, y todo dentro de lo que puede considerarse normal.

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Ese espectro tan amplio es una de las razones por las que el IMC es tan relativo. Es por eso que el IMC solo es útil para personas de entre 20 y 65 años, de las cuales también se deben excluir a personas que realizan mucho deporte o de alta competición, las mujeres embarazadas y las madres lactantes.

Además, una persona que realiza ejercicios físicos con frecuencia, aunque tenga sobrepeso, tiene menos probabilidades de sufrir problemas coronarios que alguien que mantiene su peso dentro de los valores “normales” del IMC pero lleva una vida sedentaria.