Bien dice la frase que los perros son los mejores amigos del hombre. Ahora, además de ser una fiel compañía, los canes ayudarían en pro de la salud al detectar si una persona está infectada de COVID-19, sólo basta con que los perros olfateen para saber si alguien porta o no el virus.

Todo surgió gracias a Obi, el pastor alemán que acompañó y detectó los ataques epilépticos del maestro en antropología Juan Manuel Mancilla Tapia. Tras la muerte del can, en su honor, Mancilla creó la Escuela Canina OBI-K19, ubicada en Hermosillo, Sonora. Tras ello, adoptó a la golden retriever Leia y comenzó el trabajo para que continuara con el legado de Obi.

Sin embargo, en 2020, debido al incremento de casos por COVID-19, el entrenador de Leia vio posibilidades para que ella detectara el virus. Por ello Mancilla, en colaboración con la doctora Victoria Lozano, inició el estudio.

“Junto con ellos, y el entonces secretario de Salud de Sonora, Enrique Clausen, armamos un equipo con protocolos. Contactamos a la Universidad de Helsinki, de Durhaim y al doctor William Schneider, quienes nos apoyaron y guiaron”, explica Mancilla Tapia a Reporte Índigo.

En esa primera etapa se integró un equipo de Conacyt, la Universidad y el Hospital de Sonora; además del doctor Víctor Vidal Martínez, investigador del Cinvestav, Unidad Mérida.

Vidal relata que el ser humano, al enfermar de COVID, segrega un olor a través del sudor, el cual puede ser identificado por los perros; para ayudar en ello, él y su equipo en Hermosillo han estudiado este compuesto. Al día de hoy han logrado una eficacia que oscila entre el 70 y 98 por ciento en la detección de contagios al estudiar la saliva en cubrebocas de personas infectadas. Incluso, revela, es más efectiva que las pruebas PCR, pues con la biodetección se obtienen resultados al tercer día de la exposición al virus.

“Queremos saber exactamente cuáles son esos compuestos volátiles para poder generar lo que se conoce como pseudoaromas”, dijo Vidal Martínez.

A bordo, Nestlé Purina

En esta etapa del proyecto entró el apoyo de Nestlé Purina que, tras encontrar en Linkedln información de OBI-K19, se puso en contacto con la escuela canina para iniciar una colaboración.

Paola Mendoza, subdirectora de marketing para Purina, explica que al ver los entrenamientos de los perros, la aceptabilidad, efectividad, y qué tanto se podía replicar, confirmaron el potencial de este proyecto. A partir de 2022, este método ya es utilizado en todas sus fábricas e instalaciones de Cuautitlán, Silao, León y, recientemente, en el corporativo de Nestlé, ubicado en la alcaldía Miguel Hidalgo, de la Ciudad de México.

Parte del apoyo que Purina brindó consistió en generar más muestras de personas con el virus, hacer testeos para asegurar que el aroma de esa variable pudiera ser replicable de manera artificial y el entrenamiento de más binomios.

“La primera vez hubo mucha expectativa, teníamos que ver cómo iba a funcionar. Hoy ya tenemos tres semanas implementando en la oficina, y todos los mensajes son positivos; la gente al principio llega un poco incrédula de ver cómo funciona, pero ahora estamos muy felices”, relata Mendoza.

La subdirectora de marketing explica que a la entrada de las instalaciones se encuentra un binomio canino, éste realizará una detección por filtro a todo el personal que desee acceder. Si el perro detecta el olor relacionado con el virus, la persona se aislará y deberá realizarse una prueba de antígenos para corroborar si está contagiada o no. Pero si no detecta el olor se brindará el acceso al espacio.

“Al ver eso uno cree mucho en el proyecto y que funciona. La primera semana que tuvimos salió un caso que marcó el perrito positivo. El poder dar esa información y ser súper transparentes con todos los empleados les da más confianza”, platica.

Como trabajadores y trabajadoras de Purina, Mendoza aclara que tienen cierto afecto para entender la importancia de las mascotas, su aporte a la sociedad y cómo pueden cambiar la vida. Sobre todo, en este caso, para la gente que tiene que ir casi a diario a las fábricas y centros de distribución de la empresa.

En Purina, por día, se están testeando a 320 personas, un promedio de 80 personas por cada turno. Los perros trabajan de lunes a viernes, durante 20 minutos, con un descanso de una hora.

“En el corporativo que está en Cuautitlán son oficinas pet friendly, entonces hay una terraza con un jardín cercado, cuando terminan la labor se llevan al área de recreo para que descansen. Pueden empezar como 7:30 de la mañana y a las 10 ya están fuera”, precisa.

Actualmente la empresa, que también les ayuda a cubrir los gastos de alimento canino para una mejor alimentación, invita a que más empresas se unan, pues esta clase de iniciativas son las que se tienen que apoyar, ya que su impacto puede beneficiar a muchas personas.

“Cuando hay un proyecto que le ves el potencial y pueda tener algún beneficio a la sociedad es fundamental el apoyo. Hemos tenido visitas de otros clientes que les tocó ser biodetectados y ya nos están buscando para llevarlos en algún momento a sus instalaciones. Todavía no lo hacemos, queremos seguir probando nosotros, y llevarlos a los parques pet friendly, pero el mensaje sería que se animen y apoyen”, invita.

Por su parte, Manuel Mancilla declara que, si bien el camino hasta esta fase ha sido complicado, pues el entrenamiento de los perros puede ser largo dependiendo de las aptitudes y disponibilidad, ha valido la pena. Y espera que la biodetección sea algo que se pueda disponer a nivel nacional, todo dependerá del visto bueno de la OMS.

“El camino ha sido cansado, pero estoy contento, lo he disfrutado, en las altas y bajas, creo ha sido porque sabes que puedes ayudar, es lo que más me gusta y trabajar con los perros, me encantan, es un cansancio que disfruto. Ha sido un reto convencer a la sociedad que los perros pueden hacer esto, que es posible”, puntualiza.

Con OBI-K19 se espera que, en un futuro cercano, la biodetección se pueda utilizar en más centros de trabajo, escuelas y eventos masivos.

También puedes leer: Perros rastreadores de COVID: así operan en concierto de Metallica y Twenty One Pilots