El encierro puede enfrentarte a tus peores demonios, a la ausencia del exterior y de cualquier contacto humano, te lleva a un momento donde el tiempo adquiere otra dimensión, se resignifica; sin embargo, también puede servir para conectarse con el ser y la existencia misma y, quizá, a cuestionar los pasos que se han dado a lo largo de la vida; el encierro también puede convertirse en una pausa necesaria

Aunque la pandemia obligó al ser humano a enfrentar este reto, el protagonista de la obra Parkour lo llevó a cabo de manera voluntaria a partir de un parteaguas en su existencia.

“Jamás nos imaginamos que terminaríamos viviendo algo parecido a lo que se planteó en este proyecto, que lo estrenamos hace como dos años, la diferencia es que no es por voluntad, pero creo que el efecto es el mismo. Estalla la pandemia y consideramos que era pertinente para presentarlo. El texto de Eduardo Pávez Goye es poderoso porque tiene muchas aristas, invita a reflexionar sobre lo que hacemos en nuestra vida”, comparte el actor Hamlet Ramírez para Reporte Índigo.

La experiencia se vive a través de un vendedor de boletos de avión en un call center quien, encerrado en su casa, atraviesa una crisis existencial después de ver a unos chicos practicando parkour, lo que le lleva a reflexionar sobre las expectativas que tenía en la vida, en la educación que recibió por parte de su abuela y en la relación con la mujer de la que ha estado enamorado durante años pero que nunca se ha atrevido a confesarlo


“Es una invitación a un viaje hacia adentro, sobre los deseos perdidos que, quizá, todavía podemos recuperar. Tiene un humor bastante ácido, negro y puntilloso, en el cual el director puso los acentos sobre las íes. Tiene contenido con cierta densidad, pero la pluma de Eduardo y la dirección de Ricardo hacen que tenga humor y no sólo que el espectador reciba coscorrones”, explica Hamlet.

Desde su concepción, Parkour ha pasado por distintos procesos creativos, desde su estreno en 2019, se ha enfrentado a la virtualidad, de manera híbrida con y sin público y, ahora, regresa a las plataformas digitales en un momento en el que la gente se puede sentir identificada con las emociones del protagonista y en lo que implica un encierro.

De acuerdo al actor, volver a encarnar a este personaje llegó en un momento que necesitaba, pues para él, esta pandemia significó cuestionarse sobre lo que ha hecho con su vida y analizar en dónde está actualmente, así como a valorar las relaciones afectivas dentro de la familia, el cariño hacia uno mismo y a la sociedad.


“Es un proyecto del cual estoy orgulloso, jamás había hecho un monólogo, para mí, era uno de los grandes retos, después de 20 años de vida profesional. El texto me voló la cabeza, ¿quién no ha pasado por una decepción amorosa, frustración laboral o problemas económicos? Tuve el texto tres años en mi cajón, imagínate. Ahora con la cuarentena, me movió mucho, pero una de las cosas que me hacía eco esta obra, fue para encontrar soluciones, cuestionar qué quiero hacer, desearlo desde el corazón. Pero, sin duda, la pandemia nos demostró cuán frágil es nuestra sociedad, llega una enfermedad y todo se empieza desquebrajar”, finaliza Hamlet Ramírez.