Tras el atentado a la revista satírica Charlie Hebdo ocurrido la semana pasada, en París, no solo las autoridades, el gobierno francés y los periodistas se ven obligados a responder, de distinta manera, ante los hechos. 

Los padres de familia también deben lidiar con las dudas y/o preguntas que les hacen sus pequeños respecto a la naturaleza del ataque terrorista que cobró la vida de 12 personas y que invitó a los franceses –y el resto del mundo– a manifestarse con pancartas con la leyenda  #JeSuisCharlieHebdo o “Yo soy Charlie Hebdo”.

La periodista Amelia Jenne cuenta que Nadie Brahim, una mujer que tuvo que recoger a su sobrino a la escuela porque su niñera había estado en un estado de shock tras el ataque del miércoles, le expresó que “la parte más difícil de explicar es cómo dibujar —que a mi sobrino le gusta mucho hacer— podría llevar a la muerte”.

Algunos padres han optado por contar la verdad a sus hijos, lo que es, en lugar de ocultarles información, disfrazar o atenuar los hechos.

“La verdad, tan horrible como pueda ser, siempre es mejor que el silencio”, publicó un padre en Facebook, y quien “le había dicho todo a su hijo”, dice Jenne.

Hablar con la verdad es lo que sugiere Gianna Daly, jefa de servicios clínicos de Winston’s Wish, la principal organización benéfica para niños en duelo en Reino Unido, quien argumenta en The Telegraph que “es una reacción natural querer evitar que los niños aprendan cómo sucedió la muerte, inventando otra explicación”.

“Pero cuando una historia (…) rápidamente se hace del dominio público, probablemente prefieres que los niños escuchen de ti las noticias con precisión y tranquilidad en lugar de un rumor o de otro niño en el patio de recreo”. 

Como escribe Sally Peck, editora y redactora en jefe de Mother Tongue, la sección digital sobre crianza de The Telegraph: “los ataques terroristas son confusos para todos, pero para un pequeño, los vehículos de emergencia, las máscaras y armas de juguete están entre su arsenal de juego -por lo general son muy emocionantes- y ver estos en un contexto siniestro es aterrador y confuso”.

“Los niños (…) necesitan respuestas honestas y apropiadas para la edad de adultos en los que confían”.

Los padres pueden basarse en esta explicación que un niño de nueve años le dio a la psicóloga clínica francesa Béatrice Copper-Royer: “los mataron porque pensaron que estaban en lo correcto y quieren que todos piensen como ellos”, narra Copper-Royer en el diario  Le Monde.