Con el paso del tiempo, la ópera se ha modificado de acuerdo con las necesidades y gustos de su audiencia. Actualmente, aunque se puede ver una diferencia respecto a las óperas de Mozart, Verdi o Puccini, la esencia permanece como puestas teatrales que utilizan la música y el canto.

En este desarrollo también se ha visto un cambio significativo para las audiencias infantiles, quienes, poco a poco, se han ido involucrando en este género, sin embargo, para la compositora Nur Slim, debe ser a través de un universo más divertido y lúdico, en el que las niñas y niños puedan ser parte de estas puestas en escena.

Para regresar a los escenarios y que los niños se acerquen al género, Nur creo la ópera Lucrecia y el canto de los dudasaurios, la cual nace de dar respuestas divertidas a su hijo obsesionado con la historia de los dinosaurios. La compositora decidió crear un mundo en el que todo es posible y así aclarar las dudas del pequeño, además de contribuir a un género que le apasiona.


Lucrecia y el canto de los dudasaurios está conformada por el director orquestador Rodrigo Cadet, una orquesta de cámara con 11 instrumentos y 4 cantantes: soprano, mezzosoprano, tenor y barítono

“Sé lo difícil que es mantener quietos a los niños una hora en la batuca, a veces, también hasta es insoportable para los adultos y después del encierro, peor. He pensado todo este tiempo que esta ópera es para los niños que quieren estar divirtiéndose, parados y participando, que no haya la solemnidad que envuelve a la palabra ‘ópera’, quitarle esas etiquetas y sin que nadie los esté callando, quiero que sea incluyente con la manera de ser de los niños”, platica Nur Slim para Reporte Índigo.

La infancia y la música

Luego de que el montaje fue postergado un año para su estreno, Nur Slim se encuentra emocionada por poder compartir esta vivencia con los pequeños. Asimismo, se trata de una puesta en homenaje al tenor Hugo Colín, quien falleció el pasado mes de diciembre. Para esta temporada se unirá el tenor Orlando Pineda.

Además de ser una forma de entretenimiento, la compositora también ve a la ópera como una manera de educar a los niños y que ellos puedan aprender a través de la música.

“Todo este tiempo se han educado a través de las pantallas, para ellos se ha perdido lo humano y las maneras de sentir, escuchar, ver todo a primera vista. Siento que es importante, otra vez, llevarlos a estos lugares y darse la oportunidad de que los niños tengan estas experiencias, de todos, la pandemia creo que ha sido más rudo con los niños; por ejemplo, ya se abrieron los bares, y apenas, hace poco, los parques, es ilógico, por eso la infancia fue a quien más castigó. Tenemos que regresarles la emoción”, destaca.

Su método de enseñanza, desde el 2017, ha sido a través de talleres titulados Animalezas sonoras, en los cuales fomenta la creatividad y la salud emocional de los niños a través de la creación musical y enseñarles que, prácticamente con todo, se puede hacer música.

Para ella es indispensable mostrar que la música no sólo está en una partitura, en una armonía, una guitarra o voz, sino que puede estar en el sonido de las hojas cuando pasa el viento, un pájaro e, incluso, en un claxon. Y aunque con Lucrecia y el canto de los dudasaurios no podrá realizar talleres y más actividades debido a la pandemia, la obra está planeada para que la infancia disfrute y aprenda.

Este año realizó clases individuales y, a partir de eso, también se dio cuenta de otros intereses que tienen los niños, sus gustos, cómo aprenden mejor, y todas estas herramientas las incorporó en la ópera.

“No modifico tanto mi manera central de componer, porque me acerco a la creación a través del juego, la obra habla del fin del mundo para los dinosaurios, de cómo se pelean entre herbívoros y carnívoros y, de repente, llega un meteorito; lo mismo ahora, la humanidad estaba siempre en pleito, llega una pandemia, nos encierra y nos hace ser reflexivos. Me gusta pensar que cada puesta en escena puede ser una oportunidad para hablar de cosas que nos preocupan y, esta vez, a través de los dinosaurios, mostrar el respeto y tolerancia”, comparte.


Es necesario llenar de recuerdos, de cosas buenas, a nuestros niños para que sean adultos felices

Nur Slim

Compositora

Lucrecia, la dinosauria T-Rex de la ópera

Lucrecia es una pequeña dinosauria T-Rex que ama la música, en especial el canto de los dudasaurios, que son tres herbívoros a los cuales tiene prohibido acercarse, ya que ella por tradición familiar debe ser feroz y temeraria.

Su papá T-Rex no está muy contento de que los dudasaurios sean sus amigos en lugar de su alimento. Mientras esto ocurre, un meteorito está a punto de terminar con toda la vida del planeta.

Esta ópera infantil trata sobre la importancia del respeto hacia las preferencias y gustos de los demás. Así como del valor de ejercer el derecho a libertad de expresión para poder convivir en una sociedad libre de prejuicios que contribuya al bien común.

“Con esta obra, pretendo hacer un ejercicio de tolerancia para todos, que los niños trabajen su imaginación, pues así jamás se sentirán encerrados. Hay que acercarlos al arte desde chiquitos, que no lo pierdan, que se arriesguen a hacer el ridículo”, enfatiza Nur.


Me gusta leer mucho a Christopher Shaw, él dice ‘musicar’, como si fuera un verbo, todos hacemos música y a todos nos afecta y me gusta pensar eso porque es una manera de hacer la música socioemocional, a todos nos afecta; el comportamiento no puede ser el mismo antes o después de ver una obra de arte, te tiene que mover

Nur Slim

Compositora

La compositora comparte que ser mamá le ha ayudado a todo su proceso creativo, a descubrir más formas de llegar a las audiencias y acercarlos al arte. Con la pandemia el reto se volvió más demandante, sin embargo, por medio de la música y el arte ha podido enfrentar el encierro junto a su hijo.

Actualmente, la Universidad de Morelos la invitó a crear el programa de estudios para las materias de Gestión cultural y Creación músical.

“Utilizaré el mismo método que empleo con los niños para la universidad porque debe ser así, arriesgarse a hacer el ridículo, a divertirse, como cuando eres chiquito. Al final, todos los conocimientos se deben compartir para tener una mejor sociedad, no para el halago, sino que ayude a la gente que vive alrededor, que te haga feliz a ti y a los de alrededor para que crezcamos como humanos, si tenemos estas búsquedas como artistas creceremos como sociedad”, concluye Nur Slim.

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