El actor David Hevia invita al público a cuestionarse la palabra ‘anarquista’. Durante las primeras décadas del siglo XX, el ser humano revelaba su deseo por adaptarse a la modernidad; en el arte, continuaban surgiendo nuevas doctrinas que intentaban romper con la tradición, como el dadaísmo que apelaba a la liberación.

Bajo este escenario, el poeta y escritor portugués Fernando Pessoa escribió en 1922 El banquero anarquista, donde logró, a partir de la sátira, manifestar sus desencantos sobre las ideas políticas del momento, así como lo contradictorio y complejo del ser humano como un ente viviendo en sociedad.

Dentro de este contexto histórico Pessoa logró, en un cuento, exponer hasta el ridículo las contradicciones de la sociedad, como el que un banquero pudiera ser anarquista. Al respecto, el actor David Hevia compartió a Reporte Índigo sobre su experiencia a dos años de llevar a escena la obra El banquero anarquista.

“Estamos viviendo una época donde se revitalizan ciertas cosas, vemos cómo utilizamos conceptos de la filosofía social, del marxismo, de izquierda o derecha, donde los políticos pueden brincar de un partido a otro, no me gustaría hablar de ideologías, porque eso es muy complejo, pero sí de principios que nos han formado. Por ejemplo, el siglo XX, fue una época de sangre y miedo, donde se derrocaron regímenes, y al caer el Muro de Berlín entra la apertura donde todo se vale y sobre todo por una ficción social”, detalla.

Precisamente, estos temas sobre la familia, el dinero, la sociedad, la religión y el Estado se abordan en el texto de Pessoa llevado a escena.

“¿Cuál es la ficción social a la que estamos más habituados? El dinero. ¿Cómo vencer la tiranía y fuerza que nos produce el dinero? Hoy en día es indispensable, pero también hay que destacar que mueve las conciencias, las personas traicionan sus principios al grado de hacer lo que sea con tal de obtenerlo; y, precisamente, Pessoa nos habla de esto, de esta tragicomedia de contradicciones”, expresa el actor.


Espero y algún día haya un anarquismo moderno y que no tengamos que recurrir a la violencia para ejercerlo

David Hevia

Actor

En una época de confinamiento donde estas ideas escritas hace 100 años cobran vida, el actor se siente optimista ante el panorama actual. “Vemos que no solamente es el bicho el que nos está matando, mucha gente mata para tener dinero. A pesar de todo, creo, será posible vencer esto cuando nos demos cuenta de que estamos atrapados en muchas ideologías, vemos manifestaciones, grupos radicales destrozando un inmueble urbano y que generan una confrontación”, expresa.

Al mundo digital

Hace tres años, el dramaturgo Luis Mario Moncada se dio a la tarea de llevar a escena esta obra, pero debido a la pandemia tuvo que trasladarse a lo digital, por lo cual menciona David Hevia que lo denominaron como una pieza digital para un estreno postergado.

“El teatro sólo puede ser presencial, evidentemente, podemos registrar la obra, pero nunca se piensa para una cámara, una pantalla de computadora, ese es el primer reto, porque los actores de teatro tenemos otra manera de prepararnos. Esto es totalmente nuevo y nadie lo sabía hacer y esta idea de las plataformas es una excelente solución para la gente que le gusta el teatro”, aclara Hevia.

Para la realización de este monólogo se contó con dos cámaras, las cuales seguían al actor por diversos escenarios del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, desde el foyer (vestíbulo) hasta los camerinos, para que así tuviera sentido esta pieza teatral.

“El banquero pasa por momentos donde actúa el pasado, vamos conociendo, poco a poco, de ser un joven anarquista a llegar a ser un banquero millonario. La acción dramática de un monólogo es de un jalón y me di a la tarea de separarlo para recalcar las ideas, tuve que hacer una actuación más introspectiva”, dice.

Para el actor se trata de sobrevivir al confinamiento, que no sólo es físico, sino espiritual y psicológico. Esto de lo digital, dice, es una herramienta emergente que aporta, pero que también quita e inquieta.

El banquero anarquista es un teatro de ideas, pero eso no significa que deba ser aburrido para el público, al contrario, para el dramaturgo se trata de que gracias al teatro se construya una vivencia escénica.

“Mucha gente piensa que en el teatro de ideas saldrán insultados, pero todo el texto es un sarcasmo, está lleno de ironías. Moncada introdujo ese debate en el cuerpo original de la obra, no crean que es una obra dogmática aleccionadora, sino al contrario, de una manera se ponen las cartas sobre la mesa”, indica.

David Hevia espera que este montaje provoque en el público el poder del debate, algo que, considera, se ha perdido.

“Espero el público salga con algo para debatir, porque se ha perdido la sobremesa. Antes recuerdo que era sentarse en una cafetería y sabías qué ideología tenía la persona que estaba sentada frente a ti, porque estaba leyendo un periódico, y se juntaban para discutir, hablar y eso se está perdiendo, no digo que hagamos de nuestra vida una asamblea, pero sí que el teatro proponga que la gente hable con sus vecinos, conocidos, de hacer comunidad. Para mí el teatro es un espacio de la fantasía social”, opina.


A futuro, David Hevia se visualiza con una maleta, su smoking, un habano y de formas múltiples para salir a escena e interpretar de nuevo

El regreso para David Hevia

Sobre el regreso a los escenarios, David Hevia se imagina que todo será caótico, porque muchas compañías estarán esperando su oportunidad para ser vistos nuevamente.

“No sé cuándo regresemos, eso va a ser un cuello de botella, muchos proyectos estarán esperando, y yo fundamentalmente hago teatro, soy creador y cuando dicen ‘no se puede vivir del teatro’, entonces digo que yo soy un cadáver viviente, nunca he hecho una pausa, he tenido la fortuna de seguir haciéndolo. Te soy sincero, los teatreros no vivimos del aplauso, pero cómo nutre y eso se extraña”, expresa.

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