[kaltura-widget uiconfid=”38045831″ entryid=”0_0ruzx8qi” responsive=”true” hoveringControls=”true” width=”100%” height=”75%” /] A 100 años del nacimiento de Luis Nishizawa, el pintor, dibujante, muralista, escultor, maestro, padre y ‘ajonjolí de todos los moles’ (como le decía su esposa), continúa dejando enseñanzas que inspiran a los nuevos creadores de arte y a sus amantes.

“Planeo mi vida como si fuera a vivir mil años y la vivo como si fuera a morir mañana”, era la frase con la que se guiaba Nishizawa.

De padre japonés y madre mexicana, Nishizawa incursionó por primera vez en el arte cuando dejó la carrera de concertista de piano y en 1942 ingresó a la Academia de San Carlos, en la Ciudad de México.

Alumno de Benjamín Coria, Julio Castellanos, Alfredo Zalce, Antonio Rodríguez Luna, Chávez Morado y otros artistas importantes de su época, el autor de la obra ‘Las vacas flacas, los sueños rotos’ tomó inspiración y reformó las técnicas en diferentes artes.

Aunque joven, la perseverancia y disciplina de Nishizawa lo llevaron a montar su primera exposición individual en 1951, muestra, que posteriormente lo llevaría a exponer en otros grandes recintos culturales hasta llegar al Museo del Palacio de Bellas Artes.

“Cuando mi papá nos hablaba de sus inicios en la pintura siempre se remontaba a cuando era niño”, recuerda Gabriel Nishizawa, uno de los cuatros hijos que tuvo el artista.

“Lo mandaban al campo y se ponía a dibujar sobre la tierra con una rama. También nos contaba que en el jardín de niños siempre le gustaba terminar pronto su trabajo porque el que acabara primero tenía derecho a pintar y más que dibujar, le gustaban los colores de los botes de pintura. Le gustaba mucho el color”.


“Mi padre dejó que cada quién tomará su camino, sin embargo, siempre intentó acercarnos al arte… Como maestro, era estricto y estaba muy comprometido con sus alumnos”

Gabriel Nishizawa

hijo del pintor

A lo largo de su trayectoria como artista recibió numerosos premios y distinciones, entre los que se encuentran: la Condecoración Imperial de Japón: Tesoro Sagrado, la  Presea Estado de México en Artes José María Velasco (1984) y el Premio Nacional de Ciencias y Artes (1996).

Fue creador emérito del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), Doctor Honoris Causa de la UNAM y recibió la Medalla Bellas Artes en 2013.

El 29 de septiembre de 2014 falleció a la edad de 96 años de edad en la ciudad de Toluca, víctima de un infarto.

Aunque es conocido por su paisaje y murales, Luis Nishizawa fue pionero en otras técnicas como la naturaleza muerta, paisajes y retratos, mixografías, grabados y acuarelas, entre otras.

“A mi papá lo encasillaron como paisajista y antes de paisajista era muralista, sin embargo, puedo decir que su trayectoria artística ha sido muy diversa, pues tiene desde obras abstractas hasta obras que tienen que ver temas sociales de los años 60’s 70’s.

Además, aplicó 20 técnicas japonesas como el Sumi-e y el encausto a temas mexicanos”, explica Gabriel.


Además del arte, enseñar era la otra pasión de Nishizawa

Aunque se tienen registradas más de 30 obras y más de 20 murales, la familia cuenta con más de 500 obras inéditas, entre bocetos, trabajos realizadas en su juventud y obras que el pintor hizo antes de morir.

Actualmente, gran parte de sus obras se pueden ver exhibidas en el Museo Taller Luis Nishizawa donde se llevará a cabo la celebración del centenario del maestro del 2 de febrero al 26 de agosto.

Pintor, pianista y padre

Como la vida de cualquier artista, conciliar la vida personal y profesional no es sencillo, pues las dos se convierten en grandes pasiones.

“Mi padre nació en un hacienda de Cuautitlán Izcalli. Su familia era muy humilde. Mi abuelo que era de origen japonés y había llegado a ese lugar como jardinero después de casi salir corriendo de Japón. Ahí se encontró con mi abuela, quién trabajaba en la cocina. Yo creo, que por eso mi padre siempre fue una persona muy sencilla”, cuenta Gabriel Nishizawa, quien también siguió los pasos de su padre y es pintor.

Aunque de niño siempre fue atraído por el color, Luis Nishizawa estudió música, ya que su familia siempre se sintió atraída por ella.

Sin embargo, una vez que descubrió el arte declinó como concertista de piano para dedicar su vida entera a pintar.

“Mi papá antes de ser concertista fue relojero y pollero. Yo desconocía que sabía tocar el piano hasta un día, cuando éramos niños, me acuerdo que después de comer comencé a escuchar el piano que teníamos en la casa y pregunté a mi mamá quién estaba tocando, a lo que ella respondió ‘debe ser tu papá’.  

Al acercarme a la habitación donde provenía sonido, me quedé con la boca abierta porque lo vi tocando con los ojos cerrados, y yo jamás pensé, hasta ese día, que mi padre tuviera esa sensibilidad para la música”, cuenta.

 Luis Nishizawa dedicó de 50 a 60 años de su vida a la pintura, por lo que su esposa asumió un papel importante dentro de la crianza de los hijos.

“Mi padre se levantaba todos los días como a las 8 de la mañana, desayunaba, se alistaba y comenzaba a pintar hasta la hora de la comida. Después tomaba un siesta de 30 minutos y comenzaba a pintar hasta las 8 de la noche.

Los fines de semana nos llevaba a la naturaleza, principalmente al nevado de Toluca, dónde teníamos una casa y se ponía a pintar”, recuerda Gabriel.

De acuerdo con uno de sus cuatro hijos, para Luis Nishizawa pintar nunca representó un trabajo, pues el arte era algo que adoraba y disfrutaba.

Disciplinado, Gabriel cuenta que además del arte, enseñar era la otra pasión de su padre, quien difícilmente se pegaba al televisor, a menos que fuera a jugar la selección mexicana.

“Mi padre dejó que cada quién tomará su camino, sin embargo, siempre intentó acercarnos al arte… Como maestro, era estricto y estaba muy comprometido con sus alumnos, de quienes decía, se alimentaba de creatividad”, cuenta entre sonrisas Gabriel.

“Un gran maestro

Luis Nishizawa fue docente a la par que pintaba, maestro de la técnica, dedicaría gran parte de su vida a la enseñanza.

“El maestro era una persona muy crítica, siempre te mostraba tus errores y no temía decirte la verdad sobre alguna obra. Le gustaba mucho salir de las aulas, y cuando podía, nos llevaba a lugares con naturaleza a pintar paisajes”, cuenta a Reporte Indigo Miguel Ángel Suárez, pintor y alumno de Luis Nishizawa en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM.

Miguel Ángel recuerda que el maestro Nishizawa solía ponerle su sabor a los términos, utilizando palabras como ‘tu cuadro está muy enchilado o crudo’.

Al hablar de su experiencia fuera de las aulas, Miguel Ángel contó más de una anécdota y dejó claro que el maestro nunca los dejó solos en el proceso de aprendizaje.

“Una vez que viajamos al Estado de México nos encontramos con un rebaño de chivos, nos detuvimos y sin darnos cuenta se comieron nuestros pinceles y algunos materiales de trabajo, pero el maestro no nos dejó solos pues enseguida el maestro nos ayudó a rescatar todo lo que pudo”,  recuerda Miguel Ángel.


“El maestro era una persona muy crítica, siempre te mostraba tus errores y no temía decirte la verdad sobre alguna obra”

Miguel Ángel Suárez

pintor y alumno de Nishizawa

Luis Nishizawa no sólo fue maestro dentro del colegio, pues aunque sus hijos tomaron caminos diferentes al de la pintura, todos lo traían impreso en el ADN. 

Su hijo Gabriel no olvida las palabras que le dijo su padre cuando montó su primera exposición.

“Fue un maestro muy estricto. Recuerdo que cuando tenía 19 años y monté mi primera exposición donde mostraba una pintura acompañada de un poema. él me dijo: “como pintor no me gustas, me gustas más como escritor. Dedícate a escribir”.

Su crítica me dolió, pero en lugar de tirarme me hizo esforzar más. Fue tres años antes de su muerte que al mostrarle un cuadro me dijo por primera vez que le había gustado y que quería guardarlo para él. Ese sentimiento no lo puedo explicar”.

Festejos por centenario

Para celebrar el centenario del pintor mexicano Luis Nishizawa, diversos recintos culturales expondrán su obra y formarán mesas redondas para hablar sobre la vida y el trabajo del artista.  

El Museo Taller Luis Nishizawa, ubicado en Toluca, Estado de México realizará una exposición titulada ‘Nishizawa Íntimo’ que inaugurará el 2 de febrero y permanecerá al 26 de agosto de este año. En la muestra abierta al público, se podrán apreciar retratos familiares dedicados, apuntes, bocetos previos a obras y proyectos como el pensado para el Metro de Japón en diversos formatos, materiales y técnicas.

Como parte de la Noche de Museos, el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario, ubicado en Texcoco, llevará a cabo una exposición pictórica de la “Primera Bienal de Paisaje Luis Nishizawa”, la cual estará conformada por 59 obras, resultado de ese certamen.

La cita a la celebración en el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario será el viernes 9 de febrero a las 17:00 horas.

Para hablar de su vida y “Un gran obra, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) recordará a Luis Nishizawa en el Centenario de su Natalicio con una mesa redonda en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes. 

La cita es hoy viernes a las 19:30 horas.

Como parte de la celebración por el centenario, el Museo Taller Luis Nishizawa tendrá una exposición que hablará de la vida y obra del pintor, obras inéditas y trabajos abstractos y de desnudo.

“La exposición estará compuesta por siete módulos, obra inédita de su etapa antes después de haber ingresado a estudiar a la Academia San Carlos; su estancia en la Escuela Mexicana de Pintura, donde retrataba principalmente las costumbres y su apreciación por la pasión de Iztapalapa; la gente; el mural; retratos, principalmente de sus amigos, su familia y de él, trabajos hechos por su esposa, paisajes y desnudos”, explica Lourdes Malagón, directora del Museo-Taller Luis Nishizawa.

Para contextualizar el importante papel de su mujer Eva Zepeda, el museo expondrá 5 obras realizadas por ella.