Durante los últimos días, diversos medios de comunicación han documentado la conmoción de los ciudadanos ante el surgimiento de un nuevo manjar: la manteconcha, una nueva variedad de pan dulce mexicano que ni por su popularidad logró burlar al Sistema de Administración Tributaria (SAT).

La manteconcha, de acuerdo con los reportes, fue creada en Querétaro, y fue creada a partir de la combinación de dos de las piezas más clásicas del pan, como su nombre lo indica: las concha y la mantecada.

A la manteconcha le siguieron curiosas variedades como la doncha, combinación entre dona y concha, y conchurra, que mezcla la concha y el churro.

El SAT decidió abrir un nuevo episodio a esta historia, y para ello decidió utilizar su cuenta de Twitter.

“Por si se lo preguntaban: la manteconcha sí paga impuestos, el IEPS”, señaló el SAT, “Si rebasan 275 kilocalorías cada 100 gramos del delicioso pan, debe incluir en su precio 8% del IEPS, al igual que los polvorones, las orejas, y toda la repostería”.

¿PERO DE QUÉ ‘CONCHAS’ HABLA EL SAT?

El IEPS es el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios que se aplica a cierto tipo de productos por la fabricación o importación de ellos, como a bebidas alcohólicas, cigarros, combustibles, y refrescos.

El impuesto generalmente es trasladado al precio final del producto.

Tras convertirse en el villano de esta historia, el SAT invitó a los contribuyentes a disfrutar y a consumir con moderación la manteconcha.