“Si tú no me conoces es muy probable que mi comedia te pueda resultar un poco pesada, pero es muy chévere y la gente la disfruta mucho”, advierte el comediante venezolano Nacho Redondo, quien con su trabajo ha logrado abrir el camino para que más comediantes latinos se presenten en los principales clubes de comedia de Estados Unidos.

Hace tres años, Nacho Redondo tuvo que abandonar su país natal, porque recibió amenazas y una demanda por parte de la fiscalía de la República Bolivariana de Venezuela, por sus chistes sobre el gobierno de Nicolás Maduro.

“Nunca vengo a ninguna plataforma a hacerle daño a nadie, yo sé quién soy, yo no quiero que la gente se ofenda, sino que la pase bien. No soy un político, soy un comediante, a mí no se me puede tomar en serio, yo vivo de la ironía, el sarcasmo y de las exageraciones, si tú tomas en serio lo que yo estoy diciendo el problema está de tu lado, porque yo no quiero que tú la pasas mal, es una concepción del mal llamado humor negro”, asegura el comediante a Reporte Índigo.

Actualmente, Redondo está presentando Macadamia, el tercer show que ha escrito y que ha girado por distintas ciudades de Estados Unidos. Hasta ahora es el más grande a nivel de producción y de exposición.

Ante esta crisis que se está viviendo en el mundo, el comediante ha sido testigo del deseo de la gente de divertirse, reírse y olvidarse un poco de este periodo tan horrible por culpa del COVID-19 ha traído consigo.

“La gente está escuchando a la ciencia, se están vacunando y utilizan sus mascarillas, y gracias a eso es que podemos hacer una gira como esta; entonces, sí siento mucha emoción de la gente de regresar a la calle, a los teatros, sobre todo en Estados Unidos donde el tema de la vacunación está tan avanzado”, indica.

Nacho redondo ante la cancelación

La labor del comediante en estos tiempos, donde lo políticamente correcto reina, se vuelve muy complicada, por lo que Nacho Redondo asegura que es muy lamentable que exista gente que esté buscando su identidad a través del odio, de cancelar, en vez de en las cosas que les gusten para conectar con otros.

“Ahora es ‘vamos a odiar a equis comediante, porque somos amigos’; es muy curioso y lamentable, da miedo, yo no dudo de quién soy, no soy una mala persona, no le voy a hacer daño a nadie ni voy a arreglar los problemas sociales que sí son importantes de corregir, como los derechos de la comunidad LGBT o de las mujeres, y también se pueden hacer chiste de eso y la gente tiene que hacer las paces con eso”, opina el venezolano.

El que haga un chiste de algún tema no significa que no lo apoye: para él es importante que las personas entiendan que si el se calla las cosas no van a cambiar, seguirán igual, por lo que invita a ir a las instituciones y presionar para que las leyes avancen e iniciativas como el matrimonio igualitario se aprueben no sólo en un estado, sino en todo el “fucking país”.

“Creo que en eso debería estar la atención, eso sí es efectivo; la verdad es que es inútil que los comediantes dejemos de hacer chistes para que un grupo muy pequeño de personas no se sienta incomodo. Cuando una persona no sabe controlar lo que siente va a empezar a controlar lo que otros dicen, y mientras que tú seas un comediante íntegro y realmente no seas una mala persona y no le hagas daño a nadie, no tienes de que preocuparte de los chistes que hagas, porque son chistes y nunca deben ser tomados en serio”, afirma Redondo.

Después de lo que vivió en Venezuela, Nacho se cuestionó sí debería continuar arriba del escenario o mejor quedarse tras las cortinas escribiendo solamente, por suerte tenía un sistema de soporte muy fuerte, entre su familia y amigos, que lo hizo reflexionar y pensar todo con más claridad.


“No soy un comediante perfecto, puedo decir un chiste malo de vez en cuando, por supuesto que sí, que no jale, que nos guste, pero viene del mismo lugar que los chistes buenos, de un lugar donde quiero que la gente la pase bien”

Nacho Redondo

Comediante

Lo que sí ha aprendido, con la madurez que dan los años, es a identificar los chistes con los que ya no se siente cómodo. No se tratan de temas en específico, sino de lo que va aprendiendo, de lo que recibe del mundo, por dónde van las cosas, hacia dónde van las verdaderas banderas del cambio social.

“Me voy menos frontal que antes, busco tratar de ser lo más inteligente posible, sin dejar de tocar temas que la gente considera delicados, creo que es madurar, yo ya no quiero que la gente se shokee , sino que se ría. Creo que de eso se trata madurar como comediante. Ya pasé por toda esa etapa, ya lo quemé, ya hice chiste de discapacidades y ya lo superé”, dice.

La fuerza del español

En Estados Unidos los espacios para hacer stand up en español son muy limitados, porque las grandes cadenas de clubes dedicados a la comedia nunca han confiado en los espectáculos completamente en español, lo que para Nacho Redondo ha significado un gran reto, pero también una oportunidad de éxito.

“Tengo la fortuna de tener un manager fantástico, que se ha dado a la tarea de ir a estos clubes norteamericanos a decirles ‘yo tengo un acto en español que te va a llenar este club hasta la madre’ y ellos dicen ‘ok, vamos a intentarlo’ y he sido el primer show latinoamericano completamente en español de estos templos de comedia; tengo la fortuna de abrir esa puerta por accidente, no porque yo sea el mejor ni nada por el estilo”, comparte.

Redondo estaba harto de escuchar que sus amigos o comediantes en español tenía que ir a “Taquitos doña María” o “Arepas.com Venezuela” en Nueva York para poder presentarse y hacer comedia, le parecía una falta de respeto con el arte del stand up en español que no tiene nada de distinto al estadounidense.

“Tengo una tarea muy linda, porque me subestiman mucho los dueños de estos lugares, pero cuando me ven y ven cómo me va se vuelven mis amigos y dicen ‘wow, aquí hay negocio’, que es lo que a ellos les importa y es lo que realmente les compete. A ellos no les importa si es en español o mandarín, lo que quieren es que la gente que esté ahí gaste plata y eso es válido, porque ese es su negocio”, explica.

Después de sus presentaciones, los dueños de estos lugares programaron más shows en español, porque las comunidades hispanas en Estados Unidos son gigantes.

“Tengo la fortuna de ser el portador de esta bandera, muy egocéntricamente lo que estoy diciendo, pero estoy muy orgulloso de haberlo logrado, de haber quebrado ese código, porque ahorita, y dicho por los dueños de los clubes, la comedia en español es como la comedia afroamericana en los 90, es el nuevo boom, es una locura; está pasando en todo el mundo”, señala.

En lo que termina la gira norteamericana, Redondo platica que se tomará un tiempo para buscar en qué ciudades del país se puede presentar, porque a pesar de que México es su base y su casa, es muy poquito lo que se ha presentado por acá.

Venezuela a la distancia

Nacho Redondo asegura que la actualidad de Venezuela le provoca lástima, nostalgia, porque el país que él conoció ya no existe, por lo que no puede extrañar algo que ya no es, lo que sí añora es a su familia y amigos y, por supuesto, el sentido de pertenencia.

“Me dieron ganas de presentarme en mi casa, pero no lo voy a vivir en mucho tiempo y quién sabe si lo vuelva a hacer. Ojalá, Venezuela, salga de ese hueco lo antes posible, pero trato de despegarme un poquito de eso, porque me puede llevar a un lugar horrible”, comenta.

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