Uno de los sueños del muralista mexicano Diego Rivera era hacer del Museo Anahuacalli una Ciudad de las Artes, espacio donde convivieran arquitectura, pintura, danza, música, escultura, teatro, artesanía y ecología.

Además, deseaba incluir una de sus más grandes pasiones: el arte prehispánico, algo que se puede apreciar en la estructura del recinto museístico conformado por piedras volcánicas, y la cual está inspirada en la arquitectura precolombina y funcionalista integrada a la naturaleza.

Hoy, ya es una realidad con la que el museo celebra 57 años, para así cumplir con el objetivo de Rivera: hacer del Anahuacalli el templo dedicado a la creación y el arte.

“Este año el Anahuacalli se viste de gala, porque se inaugurarán los nuevos espacios, proyecto que tenía que ver con generar una nueva bodega de colección para las casi 60 mil piezas prehispánicas que Diego Rivera coleccionó a lo largo de su vida. Esto es parte de lo que le deja al pueblo de México y que casi nadie podía disfrutar porque estaban en una bodega que no contaba con las condiciones de seguridad, no era visitable”, explica, a Reporte Índigo, María Teresa Moya Malfavón, coordinadora general del Museo Anahuacalli.


El museo organizará conferencias, presentaciones de libros, venta artesanal, charlas virtuales, así como los festivales del cacao, de arte sonoro y el Festival de la Tierra

Pasión por el arte prehispánico

Esta bodega estaba a cargo de la hija del muralista, Ruth Rivera, y resultaba muy pequeña para todo el acervo con el que se contaba. Ahora, a través de construcciones y remodelaciones que se están haciendo para que la gente pueda admirar esta colección a partir de 2022, incluirá piezas provenientes de diferentes culturas mesoamericanas, como la olmeca, tolteca, zapoteca y las del Occidente de México.

“Muchas piezas se encontraban en folders manila, pero con el paso de los años se rompieron. Era un espacio ya muy deteriorado, con filtraciones, no llegábamos al punto de que se empezara a fracturar o lastimar, pero eran instalaciones eléctricas muy precarias, imposible meter tecnología ahí, la situación era complicada, por eso se decidió hacer una bodega que, además, pudiera ser visitada, a pesar de que ya casi está, la catalogación y clasificación es todo un reto, son palabras mayores”, relata.

El primer registro que se realizó del acervo reunido por el muralista fue realizado por la arqueóloga y amiga de Rivera, Eulalia Guzmán. Posteriormente hubo un acercamiento con especialistas del INAH, con lo que esperan se encuentre listo en los próximos meses. Para Moya, lo más importante es haber generado estos espacios con los que Diego soñaba.

Llevar a cabo el proyecto “Remodelación, Ampliación y Construcción de Espacios del Museo Anahuacalli”, fue posible gracias al Fideicomiso de los Museos Diego Rivera y Frida Kahlo en el Banco de México, con los que pudieron extenderse 2 mil 300 metros cuadrados, logrando así, que este complejo cultural mida cerca de 5 mil 600 metros cuadrados, éste albergará oficinas, salas de exposición y diversos espacios para talleres de danza, teatro y pintura, algo que cataloga Teresa Moya como uno de los hechos de infraestructura cultural más grande de los últimos 20 años en México.

Un festejo del Museo Anahuacalli en medio de la pandemia

A pesar de las adversidades económicas y de los retos que implicaba materializar esta mega construcción en medio de una pandemia, se logró concretar el proyecto, el cual ya fue inaugurado el pasado 9 de septiembre.

“La pandemia ha dejado muchas cosas, no sólo una estela de dolor y tristeza por las pérdidas, indiscutiblemente ha sido de las peores cosas por la pandemia, pero también un espacio de reflexión, compartir esa vorágine, sobre todo en la Ciudad de México, nos desaceleró un poco. Regresar a un lugar como los museos, te permite alimentar el espíritu que yo creo que en estos momentos de tristeza es lo más valioso, es de las cosas que nos van a sacar adelante y eso hacen los museos, nos dan ese motor seguir hacia adelante”, comparte.

Otro de los grandes desafíos que ha tenido el museo a lo largo de este tiempo ha sido generar un diálogo entre el arte contemporáneo y el prehispánico, lograr que el público que se interesa en el arte prehispánico pueda disfrutar de igual manera del contemporáneo y viceversa, que ambos sean valorados y disfrutados en un mismo espacio.

“Es nuestro pasado, nuestros cimientos culturales y poder lograr que hablen estas dos manifestaciones artísticas me parece que ha sido un gran logro del Anahuacalli”, agrega Teresa.

A lo largo de su historia, el Anahuacalli ha recibido a artistas emergentes y reconocidos creadores como Sarah Lucas, Brian Eno, a la vez que ha presentado en concierto a Patti Smith, Peter Murphy e, incluso, auspiciado el Festival Bestia.

“Hemos hecho cosas para generar un público exigente, pero comprometido con lo que es el arte y la cultura de nuestro país. El camino que ha realizado el Anahuacalli, en este sentido, se va a reforzar con estos nuevos espacios que se están consolidando. Son muchos años de trabajar en esta vertiente y esa es una de las grandes aportaciones que ha hecho a lo largo de su historia”, expone.

De acuerdo con María Teresa Moya, llegar hasta este punto les ha permitido cosechar muchos logros, como crear una comunidad, no sólo con la gente de los alrededores, sino con todas y todos los que se acercaron al museo. Un ejemplo, comparte, ha sido la tradición de casi 52 años de su ofrenda, con la cual, las personas llevan sus fotografías y veladoras para honrar a sus muertos, algo que ahora con la pandemia resulta un poco incierto de realizar, al menos, este año.


La invitación para visitar el recinto se extiende desde septiembre hasta finales de 2021, y se podrá disfrutar de un programa artístico, cultural y académico que abarca arquitectura, urbanismo, ecología y arte contemporáneo

“Ahora que estuvimos cerrados por la obra y la pandemia, creemos que esta es la comunidad que tiene que regresar y que nosotros nos hemos propuesto volver a conquistar y se vuelvan a enamorar del Anahuacalli.

“Cuatro años de trabajo intenso atravesados por una pandemia, se dice fácil, pero fue ardua, aunque el resultado es tan bueno que se te olvida. Es como el parto, el dolor es muy complicado, pero cuando ves al bebé se te olvida por ver a tu hijo. Este fue nuestro parto y lo que quedó fue un bebé maravilloso que nos enorgullece verlo a los ojos”, considera Moya Malfavón.

Las nuevas infraestructuras culturales

Comprenden más de 13 nuevas infraestructuras culturales, destacan: el salón de Danza y Movimiento, un mirador, la Plazuela Ruth, los foros de Piedra, de Máquinas y Lola; los espacios Cubo, Creación y Experimentación, la Bodega de O’Gorman y los patios Las Piedras, Palo Loco, Helechos y Las Moras.

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